[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Els Segador, de origen judío. – Cosas de Cordoba

Els Segador, de origen judío.

Els Segadors: ¿Un plagio o una influencia de una plegaria judía?

El himno nacional de Cataluña, Els Segadors, es una de las composiciones más emblemáticas del nacionalismo catalán. Su origen se remonta a finales del siglo XIX, cuando fue adaptado de una antigua canción popular que hacía referencia a la Guerra de los Segadores (1640-1652), una revuelta contra la monarquía de Felipe IV. Sin embargo, recientes investigaciones han señalado una sorprendente similitud entre su melodía y la de una plegaria judía sefardí, Ein K’Eloheinu (אֵין כֵּאלֹהֵינוּ), lo que ha llevado a algunos expertos a plantear la posibilidad de que la música del himno catalán tenga raíces hebreas.

Ein K’Eloheinu es una oración tradicional de la liturgia judía que exalta la unicidad de Dios. Su nombre significa en hebreo «No hay nadie como nuestro Dios» y su texto consiste en una serie de alabanzas que proclaman la grandeza divina. Es un cántico de tono jubiloso que, dependiendo de la tradición, se canta en distintas ocasiones:

En las comunidades sefardíes, se recita diariamente al final del servicio matutino (shacharit).

En la tradición ashkenazí, se reserva para el final del shabbat o para festividades religiosas.

En algunas versiones de la liturgia judeoespañola, se canta en ladino, la lengua de los sefardíes expulsados de España en 1492.

La melodía de Ein K’Eloheinu ha sido transmitida oralmente durante siglos y ha adquirido variaciones en diferentes comunidades. No obstante, una versión en particular, que ha perdurado en el repertorio sefardí, presenta una estructura melódica casi idéntica a la de Els Segadors. Esta similitud ha sido documentada en grabaciones de música sefardí y en estudios comparativos de etnomusicología.

Un ejemplo notable de esta versión puede escucharse en la interpretación del cantor sefardí Eyal Bitton:  Ein K’Eloheinu – No Hay Como Nuestro Dios – Eyal Bitton

Para entender cómo una melodía judía pudo haber influido en el himno catalán, es necesario considerar la presencia de la comunidad judía en la península ibérica antes de su expulsión en 1492. Durante la Edad Media, los judíos desempeñaron un papel fundamental en la cultura, la ciencia y la música de España. Cataluña, en particular, albergó importantes comunidades judías en ciudades como Barcelona, Girona y Tortosa.

Los judíos desarrollaron una rica tradición musical, que incluía tanto cánticos litúrgicos como canciones populares en ladino. Muchas de estas melodías se preservaron en la diáspora sefardí, especialmente en el Imperio Otomano y el norte de África, donde los exiliados llevaron consigo su herencia musical. Es posible que algunas de estas canciones hayan sido asimiladas en la música popular catalana antes de la expulsión y, con el tiempo, transformadas en lo que hoy conocemos como Els Segadors.

Los expertos en musicología han identificado varias similitudes estructurales entre ambas melodías: Ambas piezas están compuestas en un modo melódico similar, lo que sugiere una relación en sus orígenes musicales. La forma en que las frases melódicas se desarrollan en Ein K’Eloheinu recuerda al patrón rítmico de Els Segadors. La progresión de notas en las primeras frases de ambas composiciones es prácticamente idéntica, con leves variaciones.

Estos elementos refuerzan la hipótesis de que Els Segadors podría haber derivado, consciente o inconscientemente, de la plegaria judía.

El debate sobre la relación entre Els Segadors y Ein K’Eloheinu aún está abierto. Algunos argumentan que la coincidencia puede ser casual, ya que ciertas progresiones melódicas son comunes en la música popular. Sin embargo, la conexión entre la música sefardí y la tradición popular catalana es innegable, y no sería sorprendente que la melodía de Els Segadors tuviera raíces judías.

Si esta teoría se confirma con estudios más detallados, estaríamos ante un fascinante caso de sincretismo musical, en el que una plegaria sefardí habría evolucionado para convertirse en el himno de Cataluña, un símbolo de resistencia y afirmación nacional.

La historia de la música está llena de préstamos e influencias entre culturas. Els Segadors podría ser un ejemplo más de cómo las tradiciones musicales viajan y se transforman con el tiempo. Ya sea por influencia directa o por una convergencia melódica, la posibilidad de un vínculo entre este himno y la plegaria sefardí Ein K’Eloheinu añade una nueva capa de profundidad a la historia del himno catalán y nos recuerda la riqueza de la herencia judía en la península ibérica. Soledad Carrasquilla caballero. sccc.-

La música del himno de Cataluña parece ser la copia de una oración sefardí llamada Ein K’Eloheinu, en hebreo: אֱין כֱּאלֹהֱינוּ, «no hay nadie como nuestro Dios», la gran similitud con el himno nacional catalán, puede observarse en la grabación Ein K’Eloheinu – No Hay Como Nuestro Dios – Eyal Bitton versión en Ladino:
https://www.youtube.com/watch?v=mPGZvag6H5E

Existe una versión de este himno en ladino del siglo XV y a menudo es cantado al final del shacharit, la oración matinal judía. En la tradición ashkenazi sólo se entona al final del shabbat o de festivales religiosos, aunque en Israel en el rito sefardí se canta a diario.

Fotografía de La sinagoga de Córdoba el único templo judío que se encuentra en Andalucía y uno de los tres, de época medieval que existen en España, Las otras dos se localizar en Toledo, el Tránsito y Santa María la Blanca.
De estilo mudéjar, por su lápida fundacional, se sabe el año de su construcción y el nombre de su alarife . En la piedra puede leerse: «Santuario en miniatura y morada de la Ley que terminó Isaac Moheh hijo del señor Efraim Waddawa el año 5075 (=1315). Asimismo vuélvete, oh Dios, y apresúrate a reconstruir Jerusalén».
De planta cuadrangular, sus muros se encuentran decorados con atauriques mudéjares. Según las inscripciones encontradas en el edificio. Estuvo abierto al culto hasta la definitiva expulsión judía.