[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Fermín Salvochea – Cosas de Cordoba

Fermín Salvochea

Fermín Salvochea pintado por Joan Miró

El día 27 de septiembre de 1907 fallece en Cádiz Fermín Salvochea y Álvarez, quien había nacido en la misma ciudad el 1 de marzo de 1842. Fue una de las figuras más emblemáticas del republicanismo y del anarquismo en España, destacando por su lucha incansable contra la monarquía y las injusticias sociales. Su vida estuvo marcada por una profunda vocación revolucionaria y humanitaria, primero como republicano en su afán por derribar la monarquía de Isabel II y después como anarquista, promoviendo la abolición de todas las desigualdades sociales.

Pertenecía a una familia acomodada de comerciantes, lo que le permitió recibir una educación privilegiada. A una edad temprana viajó a Inglaterra, donde entró en contacto con las ideas revolucionarias europeas, en particular las socialistas y anarquistas. De regreso en Cádiz, comenzó a involucrarse activamente en la política, participando en la revolución de 1868, conocida como «La Gloriosa», que derrocó a Isabel II.

Durante la Primera República, fue alcalde de Cádiz y presidente del comité administrativo del Cantón de Cádiz, una de las entidades que intentaron establecer una república federal desde el movimiento cantonalista. Su papel en esta revuelta lo llevó a ser perseguido y encarcelado en varias ocasiones, sufriendo largas condenas en duras prisiones, como la del Peñón de Vélez de la Gomera.

Uno de los aspectos más admirados de su vida fue su renuncia a toda riqueza personal. Entregó su herencia y posesiones familiares a los más necesitados y vivió con extrema austeridad, hasta el punto de que su cama era apenas una tabla. Su compromiso con los desfavorecidos no solo era ideológico, sino también práctico: trabajaba en su asistencia, promovía la educación popular y escribía en la prensa anarquista defendiendo los derechos de los trabajadores.

Su ideario se resumía en unas pocas, pero poderosas palabras: «Mi patria es el mundo, todos los hombres son mis hermanos y mi religión es hacer el bien.»

En Cádiz era conocido cariñosamente como «Bigote», un apodo con el que el pueblo lo identificaba y lo hacía suyo. Su muerte conmovió profundamente a la ciudad, y el 28 de septiembre de 1907, bajo un torrencial aguacero, una multitud acompañó su féretro hasta el cementerio de San José. Tal era la devoción que inspiraba, que cuando el cortejo fúnebre pasó por el Ayuntamiento, el alcalde Cayetano del Toro ordenó que la comitiva entrase en el edificio, exclamando: «Está en su casa. Que no salga de ella hasta que deje de llover.»

De este episodio nació la expresión popular gaditana: «Llovió más que cuando enterraron a Bigote.»

Su legado sigue vivo en la memoria colectiva, no solo de Cádiz sino de todos aquellos que luchan por la justicia y la igualdad. Su nombre y su ejemplo se han convertido en símbolo de la resistencia y la solidaridad entre los pueblos. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-