[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Castillo de Castellar – Cosas de Cordoba

Castillo de Castellar

Castellar de la Frontera, conocido hoy como Castellar Viejo o Castillo de Castellar, (para diferenciarlo de Castellar Nuevo, un pueblo surgido de sus habitantes al quedar el anterior afectado al construirse en la presa del, Guadarranqjue)  se alza sobre un cerro de empinadas laderas en pleno Parque Natural de Los Alcornocales, entre los ríos Guadarranque y Hozgarganta. Desde esta ciudadela se divisaban Gibraltar y el estrecho. Fue uno de los eslabones de la cadena de fortalezas del reino nazarí, construida en el siglo XIII en una posición fronteriza para defender el reino de Granada de los ataques castellanos. Enlazaba al sur con la torre de Palmones y la bahía de Algeciras, y al norte con Jimena de la Frontera. En ocasiones, era cedida junto con otros castillos por los reyes de Granada a los benimerines como pago por su apoyo militar contra los castellanos.

Por su estratégica situación sobre una peña, fue un lugar de asentamiento humano desde épocas tempranas. Durante el Paleolítico y el Neolítico, la presencia del hombre está documentada a través del hallazgo de una importante industria lítica y numerosas pinturas rupestres. Estas pinturas, enmarcadas en el llamado arte rupestre del sur de la península ibérica, se encuentran una multitud de cuevas.

Se cree que los tartesios construyeron la Torre Lascutana, cercana a Castellar. Durante la colonización romana, junto a dicha torre, que defendía la calzada romana que iba desde Carteia hasta Corduba, se creó un pequeño asentamiento del que se conservan restos de viviendas.

Con la islamización de la península ibérica en el 711, se construyó la ciudadela y se fundó la villa. Asimismo, en el periodo andalusí, también existió un pequeño asentamiento en La Almoraima, donde habitaba la guarnición de la torre almenara situada allí.

Por su emplazamiento en plena frontera granadina, jugó un papel importante en las Guerras de Granada en el siglo XV. La construcción de la primitiva fortificación data de los siglos XIII y XIV, con una estructura y detalles característicos del arte nazarí. Su planta es de forma irregular y posee un recinto amurallado con barbacanas, cubos, torres de flanqueo y torres de ángulo cuadradas y circulares, algunas de ellas coronadas con almenas. Destacan las torres de su entrada, con elementos defensivos, perforadas con saeteras y una puerta en recodo abierta bajo un bello arco peraltado enmarcado por otro de herradura.

Desde el pequeño patio de armas se accede al caserío interior, con casas blancas y calles estrechas y sinuosas, cuajadas de flores. Entre los edificios destacan el alcázar de los Condes de Castellar, con la torre del Homenaje, aunque algunos elementos fueron añadidos más tarde. En la época castellana, entre los siglos XV y XVII, ya contaba con la muralla, torres y el alcázar-palacio. El recinto está en parte almenado y protegido con torreones cuadrangulares en los ángulos que forman los lienzos, arropados al norte y suroeste por barbacanas. La puerta de acceso a la barbacana norte se abre en una torre albarrana, existiendo otra torre en la que se abre una puerta con un arco apuntado de ladrillo. Al entrar por el Arco de la Villa, se encuentra el Alcázar o Palacio del Marqués de Moscoso, que forma parte de la fortaleza y ha sido muy transformado. Los materiales empleados en este conjunto de fortificaciones son mampostería con piedras más o menos labradas y regulares, y ladrillos en los arcos. A partir del recinto fortificado, la población se desarrolló en su interior, incorporando algunos elementos a la muralla con la intención de comunicar las casas adosadas a ella, las cuales fueron las primeras en construirse. La acumulación del caserío intramuros a lo largo del tiempo se corresponde con sus orígenes tardomedievales.

Más que un castillo, el conjunto parece una alcazaba, donde la fortificación militar estaría separada de la zona administrativa y civil.

Las cubiertas de las casas son de teja andalusí a una o dos aguas. Las fachadas no poseen salientes ni retranqueos y están encaladas, con guardapolvos o molduras en algunas de ellas. Las ventanas y puertas son de madera, con portillos en lugar de cristales. La mayoría de las viviendas pertenecen a una sola familia y constan de una sala con cocina incluida, una alcoba contigua y una o dos alcobas en la planta alta. Algunas poseen una cuadra. Las ventanas de la planta baja se protegen con rejas sencillas de hierro. En general, la tipología responde a una arquitectura popular de carácter rural.

Entre los edificios singulares destacan el Ayuntamiento y la Iglesia del Divino Salvador, de estilo barroco. Esta iglesia, de una sola nave, fue construida en el lugar de la antigua mezquita. Se sabe que su capilla mayor fue realizada por Juan Arias de Saavedra a principios del siglo XVII. En el siglo XVIII fue ampliada, desapareciendo la primitiva estructura bajo pesadas yeserías y bóvedas de cañón.

En el camino de Castellar y junto a la muralla, al pie del castillo, se construyó el Molino del Conde de Castellar, sobre el río Guadarranque. En 1603 se levantó el Convento de San Miguel de La Almoraima, de frailes descalzos de La Merced, del que se conserva el gran claustro con arquerías de piedra de orden toscano, junto a la Ermita de Nuestra Señora de los Reyes, de 1562.

La evolución histórica de este núcleo poblacional es un elemento clave que contribuye a su valoración, pues su historia ha quedado inmortalizada en su imagen y singular conformación.

En 1434, Juan de Saavedra, alcaide de Jimena de la Frontera, tomó el castillo para la Corona de Castilla. Juan II le concedió la alcaldía de la villa y, más tarde, el señorío. Conquistada de nuevo por el reino de Granada, volvió a ser tomada por Juan de Saavedra, quien recobró su señorío. Este pasó durante generaciones a los Arias de Saavedra, a quienes Carlos I concedió en 1539 el título de Condes de Castellar. Sus descendientes ostentaron el Condado de Castellar, y desde entonces la economía local se basó en la agricultura, la ganadería y otras actividades relacionadas con el monte.

El tronco de la casa pasó al ducado de Santisteban en 1654 y, más tarde, al ducado de Medinaceli. A principios del siglo XIX, tras un pleito, los Marqueses de Moscoso obtuvieron la posesión de la villa, aunque en 1852 volvió a manos de los Duques de Medinaceli, junto con el término de La Almoraima, hasta hace pocos años.

En 1868, el Convento de la Merced pasó a ser propiedad del Duque de Medinaceli. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Fotografía del castillo de Castellar visto desde la carretera.

Vista de la bahía de Algeciras y el piñón de Guibraltar desde el castillo de Castellar.

Así crecen las flores en el castillo de Castellar

Calle andalusí de interior de la fortaleza de Castellar.

Fuente de construcción moderna que desentona un poco con el entorno.





















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