
La Sala de los Reyes se encuentra integrada en el Palacio de los Leones de la Alhambra de Granada y alberga una joya pictórica única en el mundo, ocupando un lugar privilegiado como máximo exponente de la arquitectura nazarí.
Mandada construir a mediados del siglo XIV durante el segundo reinado de Muhammad V, esta estancia debe su nombre a los diez personajes que aparecen en la cúpula de la habitación central, considerados desde antiguo como la representación de los sultanes más destacados de la dinastía nazarí.
Las tres alcobas de la sala están cubiertas por falsas bóvedas decoradas con pinturas sobre cuero, que destacan por su rica iconografía profana. Estas bóvedas consisten en un armazón de madera con forma de nave invertida, cuya superficie se recubrió con piezas de piel curtida fijadas a la madera. Sobre estas se aplicaron las distintas capas pictóricas. Los artífices de estas obras combinaron conocimientos de carpintería, tratamiento de la piel y técnicas de pintura mural al fresco.
Estas pinturas constituyen los únicos ejemplos pictóricos de estas características que se conservan dentro del ámbito del arte andalusí. Sin embargo, debido a la falta de fuentes documentales, existen numerosas teorías acerca de quién las realizó, cómo se llevaron a cabo, su significado y su fecha de ejecución.
Iconográficamente, estas pinturas presentan distintos niveles de interpretación, tanto como piezas independientes como parte integral del conjunto arquitectónico en el que están insertas.
Casi todos los estudiosos destacan la influencia de la pintura gótica, lo cual no resulta sorprendente, considerando que el Reino de Granada mantenía un importante comercio con genoveses y venecianos. Por otro lado, hay quienes atribuyen la autoría a pintores mudéjares. Es importante recordar las buenas relaciones entre Muhammad V de Granada (el monarca que, al recibir la noticia de la derrota en la Batalla del Campo de la Verdad, exclamó: «¡Amarga cena me habéis dado!») y Pedro I de Castilla, su amigo y aliado, lo que también pudo favorecer la influencia artística procedente de Sevilla.
Estas obras reflejan, además, un momento histórico en el que las relaciones entre los reinos de la península ibérica eran continuas e intensas, hasta el punto de que las fronteras eran en muchos casos un formalismo más que una verdadera barrera cultural. Soledad Carrasquilla Caballer. sccc.-
Fotografía de la pintura de la bóveda central de la Sala de los Reyes de la Alhambra con las las figuras de distintos soberanos nazaríes.


