
Cádiz, ¿quién te defenderá de Cádiz?
Vieja señorita del mar, no te ahogues nunca.
Trimilenaria ciudad de los parados, no te quedes quieta.
¿Quién dará la cara por ti y bajará tu máscara,
quién confundirá tu careta con tu rostro real?
Nadie como tú misma, cantón de Salvochea,
que no sólo inventaste palabras como sueños
sino que supiste escribirlas en la piel de tus calles.
Ahora quieres un segundo puente quizá para cortarlo
cuando vengan otra vez a cortarte el resuello,
a quemar la bahía como un barco muerto,
a exigir que te quedes encerrada en tus muros
y no salgas de nuevo a navegar la utopía,
porque más allá del más allá tan sólo hay monstruos.
Ahora quieres que el doce no sea un eco vacío
de algo que ocurrió hace ya dos siglos.
Sino que nos diga tan sólo de donde procedemos
para no contentarnos con futuros mediocres.
Cádiz, ¿Quién te defenderá de Cádiz,
quién exigirá lo que es tuyo,
la carne de bragueta nuestra de cada día,
el tabaco de estraperlo, la antigua aventura de los galeones
o el gran teatro del mundo?.
Juan José Téllez:
Donde el Guadalquivir es herido por la sal.