[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Los últimos de Filipinas – Cosas de Cordoba

Los últimos de Filipinas

El 2 de junio de 1899, tras once meses y seis días de resistencia ininterrumpida, se puso fin al sitio de Baler, uno de los episodios más célebres y simbólicos de la historia militar española. Aquel día, 54 soldados españoles abandonaron la pequeña iglesia de San Luis de Tolosa, en la localidad filipina de Baler, convertida durante 337 días en su último refugio y bastión. Salieron harapientos, enfermos, con los fusiles enmohecidos y sin munición, pero lo hicieron con el honor intacto, desfilando de cuatro en fondo, erguidos, orgullosos y con la cabeza bien alta, mientras recibían los honores militares de las tropas tagalas que hasta entonces habían sido sus sitiadoras.

Los defensores de Baler habían resistido el asedio de unos 400 insurgentes filipinos, negándose obstinadamente a creer que la guerra entre España y Estados Unidos había terminado el 13 de agosto de 1898 y que España había perdido definitivamente Filipinas. Durante meses consideraron las noticias del final de la guerra como propaganda enemiga, convencidos de que la rendición supondría una deshonra y una traición al juramento militar.

La defensa fue organizada inicialmente por el capitán Enrique de las Morenas y Fossi, natural de Chiclana de la Frontera (Cádiz), junto a otros tres oficiales, quienes transformaron la iglesia en una auténtica fortaleza. Se tapiaron puertas y ventanas, se abrieron troneras, se reforzaron muros y se estableció una estricta disciplina interna que permitió resistir el hambre, las enfermedades —especialmente el beriberi— y la constante presión psicológica del enemigo.

A lo largo del asedio, las autoridades filipinas realizaron numerosas intimaciones de rendición, todas ellas rechazadas. Enrique de las Morenas respondió siempre con firmeza, ignorando en ocasiones las propuestas y, en otras, contestando de manera deliberadamente provocadora para demostrar que la moral de la guarnición seguía intacta.

Especialmente célebre fue la respuesta enviada el 19 de julio de 1898 al coronel filipino Villacorta, quien intimó a la rendición haciendo responsables a los oficiales de las desgracias que pudieran ocurrir. La contestación de De las Morenas se convirtió en uno de los documentos más emblemáticos del sitio:

«A las doce del día de hoy termina el plazo de su amenaza; los oficiales no podemos ser responsables de las desgracias que ocurran; nos concretamos a cumplir nuestro deber, y tenga usted entendido que si se apodera de la Iglesia será cuando no encuentre en ella más que cadáveres, siendo preferible la muerte a la deshonra».

Durante el sitio murieron varios defensores, incluido el propio capitán De las Morenas, que falleció el 22 de noviembre de 1898 a causa de enfermedad, siendo sustituido por el teniente Saturnino Martín Cerezo, quien mantuvo la resistencia hasta el final.

Finalmente, cuando los ocupantes de la iglesia pudieron confirmar de manera fehaciente que la guerra había concluido y que España había cedido Filipinas, aceptaron negociar la salida. No se trató de una rendición convencional: los españoles impusieron condiciones honrosas, exigiendo no ser considerados prisioneros y poder marchar con armas y honores militares hasta Manila.

El presidente de la recién proclamada República Filipina, Emilio Aguinaldo, reconoció públicamente su valor mediante un decreto en el que ordenaba que los defensores de Baler fueran tratados no como enemigos vencidos, sino como amigos admirables. En Manila recibieron un recibimiento apoteósico, antes de ser finalmente repatriados a España.

El sitio de Baler, conocido como la gesta de “los últimos de Filipinas”, simboliza el ocaso definitivo del Imperio español, que durante más de cuatro siglos había mantenido dominios en ultramar. Con aquella resistencia heroica se cerraba una era histórica y emergía otra: el ascenso de los Estados Unidos de América como nueva potencia imperial en el Pacífico.

Aquel pequeño grupo de soldados, olvidados durante meses en una remota iglesia filipina, exigió y obtuvo un último gesto de dignidad: desfilar armados hasta el barco anclado en el puerto de Manila que los devolvería a la patria. Su gesta, mezcla de heroísmo, tragedia y obstinación, quedó para siempre grabada en la memoria colectiva como uno de los episodios más intensos y simbólicos de la historia de España. Soledad Carrasquilla caballero. sccc.-

Escultura que representa al teniente Martín Cerezo, conmemorando el 120 aniversario de los 337 días que duró el «sitio de Baler».Ha sido realizada por el escultor Salvador Amaya e instaurada en la plaza del Conde del Valle Súchil. Madrid.

cuadro de José Ferre Clauzel.

Publicacion del diario Independiente de Granada