
El 5 de enero de 1927 nació en Posadas (Córdoba) Antonio Gómez Aguilar, una de las figuras sacerdotales más queridas y recordadas de la Córdoba contemporánea, cuya vida quedó profundamente ligada al servicio pastoral, la educación y la acción social.
Inició su formación eclesiástica en 1939, en plena posguerra, ingresando en el Seminario Mayor de San Pelagio de Córdoba, donde destacó pronto por su vocación temprana y su cercanía humana. En 1950, formó parte del reducido grupo de los siete primeros sacerdotes ordenados en Córdoba tras la Guerra Civil, un hecho de gran relevancia en una diócesis que comenzaba entonces a recomponerse espiritual y socialmente tras el conflicto.
En 1953 fue nombrado párroco de la iglesia de San José y Espíritu Santo, en el popular barrio del Campo de la Verdad, una zona marcada por las carencias materiales y el crecimiento urbano acelerado. Allí desarrolló una intensa labor pastoral y social, colaborando activamente en la construcción de la barriada de Fray Albino y en la ampliación de la iglesia del Campo de la Verdad, convirtiéndose en una figura clave en la vida cotidiana del barrio. Su presencia era constante: se le veía recorrer las calles en bicicleta, con la sotana remangada, saludando a los vecinos con una sonrisa permanente, cercana y sincera, que lo convirtió en un referente querido por generaciones de feligreses.
En 1963, el obispo Manuel Fernández-Conde lo nombró párroco de la iglesia de San Juan y Todos los Santos (La Trinidad), templo en el que ejerció su ministerio hasta su fallecimiento. Su traslado no fue inicialmente bien recibido por parte de algunos vecinos, pero, como recordaban quienes lo conocieron —y como transmitían muchas memorias familiares—, supo ganarse el afecto y la confianza de la feligresía con la misma humildad, constancia y cercanía que había demostrado en el Campo de la Verdad.
Desde la parroquia de la Trinidad desplegó una extraordinaria labor educativa y social. Fue el fundador del colegio Santísima Trinidad, germen de otros centros educativos y de varias residencias para personas mayores, impulsando proyectos que respondían a las necesidades reales del entorno. Su compromiso con la enseñanza fue constante: impartió clases de Religión en el I.E.S. Luis de Góngora y en el Colegio de Santa Victoria, dejando una profunda huella en alumnos y docentes.
Sacerdote profundamente implicado en la vida diocesana, mantuvo una estrecha relación con el mundo cofrade cordobés, llegando a desempeñar el cargo de consiliario de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba. Su capacidad para el diálogo y la formación espiritual le llevó a ser nombrado primer director del Convictorio Sacerdotal, responsabilidad desde la que destacó por su dedicación a la educación y acompañamiento de jóvenes sacerdotes.
Por su prestigio humano y pastoral, monseñor Cirarda lo designó vicario episcopal de la ciudad de Córdoba, y posteriormente fue nombrado delegado del obispo para el Patronato de San Alberto Magno. En reconocimiento a su trayectoria, el papa Juan Pablo II le concedió el título de Prelado de Honor de Su Santidad, distinción que reflejaba su relevancia dentro de la diócesis.
El reconocimiento a su labor trascendió el ámbito estrictamente eclesial. En 1988, la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba lo nombró Cofrade Ejemplar, y en 1989 fue elegido Cordobés del Año por iniciativa popular del Diario Córdoba, en reconocimiento a su incansable labor social, educativa y humanitaria.
Antonio Gómez Aguilar falleció en Córdoba el 8 de marzo de 1993. Fue inhumado en la antigua cripta de la iglesia de la Trinidad, y su funeral estuvo presidido por monseñor Infantes Florido, obispo de Córdoba. Con su muerte desaparecía no solo un sacerdote, sino un hombre profundamente comprometido con su tiempo, cercano a los más humildes y recordado como un auténtico pastor de almas, cuya huella permanece viva en la memoria colectiva de la ciudad. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-
Una calle de Córdoba lleva su nombre.
El domingo 8 de marzo del 2915 a los a los 22 años del aniversario de su fallecimiento se inaugura un busto suyo financiado por suscripción popular, de José Manuel Belmonte. El monumento se ubicará en la esquina de la avenida de la Victoria y la calle Lope de Hoces.

Cartela del busto de D. Antonio Gómez Aguilar.

En aterramiento de Antonio Gómez Aguilar a los pies del El Cristo de la Providencia que èl encargó para que simbolizara la acción social de la parroquia


