[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Arbonaida – Cosas de Cordoba

Arbonaida

Fotografía de la escultura del rey Jairán Al-amiri a los pies de la Alcazaba de Almería.

En la alcazaba del rey al-Mutasin en Almería, ondeó por primera vez la bandera de Andalucía y para dar fe de ello, Abu Asbag escribió estos versos:
«Una verde bandera
que se ha hecho de la aurora blanca un cinturón,
despliega sobre ti un ala de delicia.
Que ella te asegure la felicidad
al concederte un espíritu triunfante».

En el año 1051, un poema escrito por el visir Abu Asbag Ibn Arqam, visir del rey al-Muʿtaṣim de Almería, menciona una bandera verdiblanca que ondeaba sobre la Alcazaba de la ciudad. Este breve fragmento, de gran carga simbólica, se considera el documento más antiguo conocido que hace referencia explícita a una bandera en Europa.

El poema no es una simple exaltación lírica, sino una expresión propagandística del poder de un reino, en un momento de especial agitación en al-Ándalus. Tras la disolución del Califato de Córdoba en 1031, el territorio andalusí se fragmentó en numerosos reinos independientes, conocidos como taifas, cada uno luchando por su legitimidad, poder y prestigio frente a los demás.

La taifa de Almería, gobernada por al-Muʿtaṣim, se convirtió en uno de los centros más pujantes del sureste peninsular, gracias a su floreciente actividad marítima, sus astilleros, su red comercial y su producción artesanal. Frente a taifas más poderosas como Sevilla o Zaragoza, Almería utilizó no solo el comercio y la diplomacia, sino también la cultura, la poesía y los símbolos visuales para consolidar su imagen de soberanía.

La mención de una «tela verde y blanca» ondeando sobre la Alcazaba, en este contexto, adquiere una dimensión política clara: no es solo un estandarte militar, sino un emblema de Estado, de identidad dinástica y de legitimación del poder. Frente a la inestabilidad de la época, el visir Ibn Arqam presenta a su señor como garante del orden, de la gloria y de la continuidad andalusí.

El hecho de que esta bandera combine los colores verde y blanco no es anecdótico. El verde ya tenía en la tradición un significado espiritual y político, asociado al profeta Mahoma, al paraíso y a la esperanza; el blanco, por su parte, era también símbolo de pureza y paz, pero además fue el color dinástico de los omeyas, bajo cuyo legado cultural se reconocían muchas taifas. La conjunción de ambos colores en un símbolo de poder refuerza la identidad propia de Almería, pero también su vinculación con el legado califal.

Este poema es mucho más que un vestigio literario: es una fuente primaria que documenta el uso temprano de símbolos nacionales o estatales, siglos antes de que en Europa comenzaran a institucionalizarse las banderas como representaciones de los Estados modernos. Es, por tanto, un ejemplo pionero del uso político de la simbología visual en el Occidente medieval.

Siglos más tarde, en el siglo XX, el andalucismo histórico liderado por Blas Infante rescataría esta herencia. Al diseñar la actual bandera de Andalucía, Blas Infante no eligió sus colores al azar: el verde y el blanco se escogieron precisamente por su vinculación con el pasado andalusí, por su presencia en antiguos estandartes andalusíes y por su significado espiritual, social y político. En palabras del propio Infante, simbolizaban la esperanza, la paz y la unidad del pueblo andaluz.

Así, entre el poema del visir Ibn Arqam en 1051 y la bandera autonómica de Andalucía en 1981, se extiende un hilo de memoria histórica que enlaza la Andalucía andalusí con la Andalucía contemporánea, reivindicando una identidad singular, profundamente arraigada en la historia y la cultura del sur peninsular.

Este estandarte ondeando en la Alcazaba de Almería no es solo el primer testimonio de una bandera europea: es también un símbolo de soberanía, dignidad y legitimidad cultural, que hoy forma parte del imaginario colectivo de Andalucía como una nacionalidad histórica dentro de España. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

La Alcazaba de Almería se divisa desde cualquier punto de la ciudad, siendo la mayor de las ciudadelas construidas por los andalusíes en la península Ibérica

La alcazaba de Almería fue construida en el año 955 por Abderramán III y terminada por Hayrán, rey taifa de Almería, en el siglo XI

Única puerta de acceso a la Alcazaba de Almeria , casi invisible por las enormes murallas.