
Fotografía de parte del monumento dedicada a Juan de Mesa en uno de los laterales de la Basílica Menor de San Pedro en Córdoba, realizado por José Manuel Belmonte. El estatuario está compuesto por la figura del artista en actitud pensativa y un relieve de la virgen de las Angustias de Córdoba desde el que Juan de Mesa está siendo signado por la mano del Cristo que le inspira. En la base de la composición aparecen los escudos de la agrupación de cofradías junto con el de la Hermandad de las Angustias.
Juan de Mesa y Velasco: el escultor invisible. Un cordobés en Sevilla: discípulo… y sombra de Montañés
Juan de Mesa y Velasco nace en Córdoba el 26 de junio de 1583, siendo bautizado en la iglesia de San Pedro, uno de los barrios artesanos más antiguos de la ciudad. Muere en Sevilla el 26 de noviembre de 1627, y es enterrado en la parroquia de San Martín, dejando tras de sí una obra que cambiaría para siempre la escultura procesional andaluza.
Y, sin embargo, su nombre desapareció de la historia durante tres siglos, convirtiéndose en uno de los enigmas más desconcertantes del arte barroco hispano.
Durante mucho tiempo, la figura de Juan de Mesa fue tan invisible que muchos historiadores dudaban incluso de su existencia. Si no fuera por los dos documentos irrefutables —su partida de bautismo cordobesa y su certificado de defunción sevillano—, podría creerse que fue un mito, un eco, o un fantasma que dejó obras demasiado grandes como para atribuirlas a un hombre concreto. Pero sus imágenes, talladas con una fuerza espiritual y anatómica sin precedentes, son la prueba de su paso por este mundo: un Dios y una Madre, un Cristo y una Virgen, surgiendo de su gubia con un realismo estremecedor.
En 1606, con apenas 23 años, Juan de Mesa se traslada a Sevilla, donde entra como aprendiz en el taller de Juan Martínez Montañés, el llamado Dios de la Madera. Allí aprende el rigor clásico, la perfección anatómica, las proporciones serenas y la técnica depurada del maestro alcalaíno, de Jaén. Pero también descubre los límites de ese clasicismo y decide atravesarlos.
Mesa fue, sin duda, el discípulo más brillante de Montañés, pero también el más incómodo. Su estilo, mucho más emocional, visceral y cercano al dramatismo barroco que comenzaba a exigir la Contrarreforma, chocaba con la estética más contenida del maestro. Y esto explica, en parte, el gran enigma de su biografía: ¿por qué su nombre cayó en el olvido mientras sus obras se atribuían tradicionalmente a Montañés?
Durante años, la historiografía ha señalado que Montañés no tuvo demasiada prisa en aclarar qué obras eran suyas y cuáles provenían de la mano de aquel alumno prodigioso que trabajaba en su taller. No fue un borrado deliberado, pero sí un silencio cómodo en una época en la que la autoría no tenía el mismo sentido moderno. El paso del tiempo se encargó del resto.
A pesar de ese silencio, las obras hablan. Y lo hacen con una potencia tal que resulta imposible no reconocer la mano que las talló. Entre las imágenes más sobresalientes que hoy sabemos que son de Juan de Mesa, se encuentran:
Jesús del Gran Poder (1620. Sevilla), una de las imágenes más veneradas de España. Su anatomía, su gesto, la tensión de los músculos y el rostro cansado y humano son una revolución estética.
Cristo del Amor (1618. Sevilla), un crucificado de contención clásica, pero con una profunda humanidad y una dulzura desgarradora.
Cristo de la Buena Muerte (1620–1622. Sevilla), Hermandad de los Estudiantes. Considerado uno de los crucificados más perfectos del barroco español. Una lección de anatomía, patetismo y serenidad.
Nuestra Señora de las Angustias de Córdoba. Una obra que, aunque transformada por restauraciones posteriores, conserva la impronta dramática y la profundidad emocional propias de Mesa.
De La Macarena hasta hay quien dice que la Macarena, están ahí para gritar su nombre. . Tradicionalmente atribuida a la escuela de Montañés, algunos investigadores defendieron en el siglo XX la posibilidad de una intervención de Mesa, especialmente en el modelado inicial. No existe documentación concluyente, pero la teoría forma parte del imaginario popular y refleja la sombra que Mesa proyectó sobre el arte sevillano.
Juan de Mesa trabajó tan intensamente y murió con solo 44 años, agotando su vida en el esfuerzo. Tras su muerte, su nombre quedó encerrado en documentos notariales, mientras sus imágenes recorrían las calles y las iglesias de Andalucía bajo otras atribuciones.
Hubo que esperar hasta 1925, cuando el historiador cordobés Hernández Díaz descubrió en el Archivo de Protocolos de Sevilla la documentación que confirmaba, por fin, que Mesa era el autor de muchas de las imágenes más importantes del barroco sevillano atribuidas a Martínez Montañez. Ese hallazgo devolvió a la historia del arte a un genio oculto.
Desde entonces, la figura de Juan de Mesa ha crecido hasta ocupar el lugar que merece: el del escultor que llevó el realismo barroco a su máxima expresión, el del hombre que dotó de carne y alma a la madera, el del cordobés cuyo nombre no pudo ser borrado porque sus obras gritan por él.
Estas son las obras cuya autoría está probada documentalmente:
1615 – Cristo del Mandato (o del Amor) · Sevilla Hermandad del Amor. Crucificado documentado como obra de Mesa cuando aún trabajaba en el taller de Montañés.
1615 – San Juan Evangelista · Sevilla. Hermandad del Amor. Acompañante del Cristo del Amor, también documentado.
1616 – Cristo de la Conversión del Buen Ladrón · Sevilla. Hermandad de Montserrat. Firmado por Mesa, uno de sus primeros crucificados maduros.
1618 – Cristo del Amor (actual). Sustituye al anterior. Documentado en contrato de enero de 1618.
1618 – Virgen de las Aguas · Sevilla. Hermandad del Museo. Imagen dolorosa documentada y contratada.
1618 – Cristo de la Vera Cruz · Tocina (Sevilla)
1618 – Cristo Yacente · Fuentes de Andalucía (Sevilla)
1619 – Cristo del Buen Fin · Sevilla Hermandad del Buen Fin. Crucificado documentado y uno de los más equilibrados de toda su obra.
1620 – Jesús del Gran Poder · Sevilla. Hermandad del Gran Poder. La obra cumbre del barroco sevillano. Contrato fechado el 13 de mayo de 1620.
1620–1622 – Cristo de la Buena Muerte · Sevilla. Hermandad de los Estudiantes. Contratado por los jesuitas. Terminado poco antes de su muerte.
1621 – Cristo del Sagrario · Sevilla. Para la Catedral de Sevilla. Documentado.
1622 – Cristo de la Agonía · Vergara (Guipúzcoa). Encargado por Juan Pérez de Irazábal, documentado con contrato.
1622 – Cristo de la Vera Cruz · Salteras (Sevilla)
1623 – Cristo de la Vera Cruz · Tocina (remañado). Segunda intervención documentada.
1624 – Jesús Nazareno · La Rambla (Córdoba). Imagen muy restaurada, pero totalmente documentada.
1625 – Cristo del Calvario · Córdoba. Iglesia de San Pablo. Obra firmada en contrato notarial.
1626 – Cristo del Descendimiento · Sevilla. Hermandad de la Quinta Angustia. Se conserva la documentación del encargo, aunque la imagen actual sufrió transformaciones.
1627 – Cristo del Buen Viaje · Sevilla. Imagen documentada en la parroquia de San Pedro. Últimos meses de vida del escultor.
1627 – Cristo del Reposo · Marchena (Sevilla). Última obra contratada antes de su muerte.
Obras atribuidas can alto grado de probabilidad
Son obras sin contrato conservado, pero cuya autoría es aceptada prácticamente por toda la historiografía debido al paralelos estilísticos, tradición cofrade estable, documentación colateral (pagos, testimonios, inventarios:
Nuestra Señora de las Angustias · Córdoba. Transformada por restauraciones del siglo XIX.
San José con el Niño · Sevilla. Parroquia de San Isidoro.
Cristo del Perdón · Sevilla. Iglesia de San Ildefonso.
Virgen del Socorro,titular de la hermandad de Pasión · Sevilla. Considerada obra temprana.
Niño Jesús · Sevilla. Colección privada, atribución sólida.
Cristo de la Humildad y Paciencia · Sevilla. Hermandad de la Cena.
Obras tradicionalmente asociadas a su nombre donde no existe documentación directa, pero la tradición o ciertos indicios llevaron a relacionarlas con Mesa:
Virgen de la Esperanza Macarena. Algunos historiadores del siglo XX plantearon que Mesa pudo intervenir en el modelado.
Cristo de las Misericordias · Sevilla. Hermandad de Santa Cruz
Santa Teresa de Jesús · Sevilla. Especialmente defendida por investigadores del siglo XX.
Su catálogo se puede resumir en 29 obras documentadas (repartidas entre Sevilla, Córdoba, Sevilla provincia y Guipúzcoa), 8 obras atribuidas con verosimilitud, 3 obras discutidas o de atribución sin pruebas
Un total, alrededor de 40 imágenes asociadas al escultor. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-
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