[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Carlos Andino – Cosas de Cordoba

Carlos Andino

Cuadro de Carlos Andino inspirado en Córdoba donde juega con la mujer cordobesa y los simbolismos que Julio Romero imprimió a su pintura mirando a los prerrafaelistas del XIX, el hondureño los transporta al siglo XXI pero sin renunciar a su esencia.

En el año 1968 nació en Honduras el pintor Carlos Andino, un artista que ha hecho de la figura femenina el eje de su universo pictórico. En 2012 se afincó en España, tierra que —como él mismo reconoce— le sedujo por su luz, su historia y la sensibilidad artística que respira. No resulta extraño que encontrara en Andalucía un espacio donde su obra cobrara un nuevo sentido, pues sus temas y su manera de mirar a la mujer evocan, inevitablemente, la huella de Julio Romero de Torres, el gran pintor cordobés que elevó el alma femenina a categoría de mito.

Carlos pinta desde los siete años. Su talento precoz le llevó a ganar varios concursos que confirmaron su vocación. Tras finalizar sus estudios en Bellas Artes, ya era un consumado dibujante de la figura humana, y especialmente de la mujer, que se convirtió en su principal fuente de inspiración.

Carlos Andino se considera un pintor figurativo, pero su figuración no busca copiar la realidad, sino revelar su carga emocional. En sus palabras:

“Yo pienso que la mujer es más especial para pintar por su expresión, por el sentimiento. Me encanta detenerme en la mirada de ella, en lo que me dice sin abrir la boca. Me hago una historia; creo que una mirada dice mucho: una expresión, los ojos cerrados, la cabeza inclinada, todo.”

Como Julio Romero de Torres, Andino busca en el rostro femenino la mezcla entre belleza y misterio, entre lo carnal y lo espiritual. Ambos artistas convierten a la mujer en musa y símbolo: Romero de Torres, con su Córdoba morena y sensual; Andino, con sus mujeres universales, intensas, silenciosas, casi sagradas.

El hondureño reconoce que su estilo es personal, ajeno a las modas:

“La gente dice que soy anti Fernando Botero, pero me encantan sus gordas. Pienso que cada artista pinta de acuerdo a su propia percepción e inspiración, que pueden cambiar si amanece lloviendo o haciendo sol. Al final, todo se vuelve un sentimiento, y hay que capturarlo.”

Para Carlos Andino, la pintura es una forma de vida:

“Es una gran responsabilidad. Para mí, la pintura es algo vital. Vivo para pintar, no pinto para vivir.”

En su obra, el desnudo femenino ocupa un lugar esencial, no como provocación, sino como búsqueda de la belleza natural, la pureza y la fuerza interior de la mujer:

“Me gusta mucho el desnudo femenino porque, para mí, representa la belleza de la mujer en su estado natural.”

Así como Julio Romero de Torres inmortalizó a la mujer andaluza, símbolo de pasión, religiosidad y misterio, Carlos Andino perpetúa en sus lienzos a la mujer contemporánea, heredera de aquella tradición pictórica que une sensualidad, sentimiento y espiritualidad. Ambos, desde distintas geografías y épocas, comparten una misma verdad: la mujer no es solo modelo, sino espejo del alma y del tiempo que habita. Soledad Carrasquilla caballero- sccc.-