[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Áhmad ibn Muhámmad al-Razi – Cosas de Cordoba

Áhmad ibn Muhámmad al-Razi

Manuscrito del Moro Razi de la Catedral de Toledo.

Áhmad ibn Muhámmad al-Razi, el Cronista de al-Ándalus

El 1 de noviembre del año 955 moría en Córdoba Áhmad ibn Muhámmad al-Razi (احمد ابن محمد الرازي), conocido como al-Tariji (el Cronista) y, entre los historiadores cristianos medievales, como el moro Rasis. Había nacido en la misma ciudad en el año 888, en uno de los periodos más vibrantes de la historia de al-Ándalus. Su vida y obra se desarrollaron bajo el califato de Abderramán III, época de esplendor político, cultural y económico que marcó el cenit del poder omeya en la península ibérica.

Hijo del comerciante Muhammad ibn Musa al-Razi, originario de Rayy, en Persia, quien se había establecido en la Córdoba omeya hacia el año 865, Rasis creció en una de las ciudades más cosmopolitas del mundo islámico occidental. Córdoba era entonces un emporio político y mercantil, célebre por sus bibliotecas, escuelas y sabios, un auténtico faro de conocimiento. En ese ambiente floreció su curiosidad intelectual, formándose con maestros tan reputados como Ahmad ibn Jalid y Qasim ibn Azbag, entre otros. Según Ibn al-Faradí, Rasis fue considerado en su tiempo el más prestigioso de los historiadores andalusíes.

Desempeñó labores docentes en Córdoba y Sevilla, lo que revela su influencia en la vida intelectual del califato. Su obra, de notable amplitud temática, aborda tanto la historia como la geografía de al-Ándalus, y constituye una fuente esencial para comprender la evolución política y cultural del territorio desde los primeros tiempos de la conquista islámica. Entre sus aportaciones más destacadas figuran una descripción topográfica de Córdoba, testimonio inestimable del urbanismo de la época, y el Al-Istiyab, un compendio en cinco volúmenes sobre genealogías de andalusíes ilustres.

Sin embargo, su legado más trascendente es la Historia de los reyes de al-Ándalus (Ajbār mulūk al-Ándalus), obra que lo consagró como cronista fundamental del occidente islámico. Este relato, que abarca desde la llegada de Táriq ibn Ziyad y Musa ibn Nusair en 711 hasta el reinado de Abderramán III, ofrece una visión completa no solo de los acontecimientos políticos, sino también de la transformación social, cultural y religiosa del territorio andalusí. Su hijo, Isa ibn Ahmad al-Razi, completó la redacción tras la muerte de su padre, hacia el año 977, durante el califato de Hisham II.

La relevancia historiográfica de Ajbār mulūk al-Ándalus radica en que fue una de las primeras crónicas en integrar fuentes locales andalusíes con la tradición oriental islámica, ofreciendo una perspectiva inédita sobre los Omeyas de Córdoba. Esta obra se convirtió en referencia obligada para historiadores musulmanes posteriores —como Ibn Hayyan, Ibn Bassam, Al-Humaydi, Ibn Bashkuwal, Ibn al-Abbar, Ibn al-Jatib o Al-Maqqari—, así como para los cronistas cristianos, que la conocieron bajo el título de Crónica del moro Rasis y la emplearon para construir sus propias narraciones sobre la historia peninsular.

Lamentablemente, gran parte de la producción literaria de Rasis se ha perdido. De su Ajbār mulūk al-Ándalus solo se conservan fragmentos, transmitidos por cronistas árabes y por traducciones medievales al portugués y al castellano, las cuales fueron determinantes para su preservación, aunque suscitaron dudas sobre su fidelidad al original árabe.

Durante siglos, la Crónica de Rasis fue ampliamente citada y utilizada, pero también interpolada y alterada, lo que llevó a los eruditos del siglo XVI a cuestionar su autenticidad. Sin embargo, en el siglo XIX el arabista Pascual de Gayangos rescató y publicó la obra, reivindicando su valor como fuente histórica. Aunque Gayangos expresó reservas acerca de la autenticidad de las secciones relativas a la historia preislámica de la península, su trabajo permitió restaurar la figura de Rasis como un historiador de primer orden.

Los estudios posteriores de Menéndez Pidal, Sánchez Albornoz y Diego Catalán confirmaron la fiabilidad y relevancia de su testimonio, reconociéndolo como un puente entre las tradiciones historiográficas islámicas y cristianas. Su obra no solo documenta los hechos de su tiempo, sino que refleja el diálogo cultural entre Oriente y Occidente que definió a al-Ándalus.

Más de un milenio después de su muerte, Áhmad ibn Muhámmad al-Razi sigue siendo una figura clave para entender cómo los andalusíes pensaron su propio pasado, y cómo ese pasado fue reinterpretado, traducido y transmitido a lo largo de los siglos, hasta convertirse en uno de los cimientos de la historiografía peninsular. Soledad Carrasquilla caballero. sccc.-

Fotografía de la página de un escritos de Al-Razi, Ahmad b. Muhammad (el Moro Rasis ) sacado de dos originales antiguos, el uno, del Collegio de Santa Catarina de Toledo y Manuscrito original autógrafo de Palomares
Biblioteca de Castilla-La Mancha.