[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Lubna de Córdoba – Cosas de Cordoba

Lubna de Córdoba

Fotografia de la pintura de Lubna de Córdoba, realizada por de José Luis Muñoz que se encuentra en la Casa de Sefarad de Córdoba.

Lubna de Córdoba fue una de las figuras intelectuales más brillantes de al-Ándalus en el siglo X, célebre por su papel como secretaria y colaboradora del califa Alhakén II. Su nombre está vinculado al esplendor cultural del Califato de Córdoba y, en especial, a la fastuosa biblioteca de Medina Azahara, uno de los mayores centros de conocimiento de la Edad Media.

Lubna se distinguió por su excepcional caligrafía, considerada perfecta en su tiempo, y por su habilidad como copista, traductora y organizadora de manuscritos. Gracias a su trabajo, numerosos textos científicos, filosóficos y literarios fueron preservados y difundidos. No solo reproducía obras, sino que también corregía y supervisaba la calidad de las copias, lo que le otorgó una reputación de excelencia.

Pero Lubna no fue solo una copista talentosa: era una erudita completa, con profundos conocimientos de cálculo, aritmética, métrica y gramática, además de destacar como poetisa, lo que le permitió brillar en los refinados círculos intelectuales del Califato. Su figura es un ejemplo de la notable participación de las mujeres en la vida cultural andalusí, un fenómeno que sorprendía incluso a cronistas de otras latitudes, donde la educación femenina era prácticamente inexistente.

En la corte cordobesa, Lubna formó parte del círculo de sabios y literatos reunidos en torno a Hasday ben Shaprut, médico, diplomático y erudito judío de Jaén, una de las personalidades más influyentes del califato. Este ambiente multicultural, en el que convivían musulmanes, judíos y cristianos, favoreció la transmisión de saberes y la producción de un conocimiento cosmopolita y avanzado.

La biblioteca de Córdoba, que llegó a albergar más de 400.000 volúmenes, fue el escenario donde Lubna desplegó su talento. Ella misma viajó en ocasiones a Oriente para adquirir manuscritos, ampliando el acervo cordobés con obras griegas, persas, hindúes y árabes. Sin su labor y la de otras mujeres letradas, este tesoro cultural no habría alcanzado la magnitud que lo convirtió en referente mundial. De hecho, las fuentes árabes de la época mencionan que durante el reinado de Alhakén II había al menos 170 mujeres dedicadas a copiar libros, lo que revela un alto grado de alfabetización y un protagonismo femenino inusual en el mundo medieval.

Sin embargo, el esplendor de Medina Azahara y su biblioteca fue efímero. En el año 1010, en el contexto de la fitna (guerra civil andalusí), las tropas de Suleimán al-Musta’ín junto con su aliado, el rey cristiano Sancho García de Castilla, saquearon y destruyeron la ciudad palatina. Numerosos manuscritos copiados y preservados por Lubna y otros eruditos fueron pasto de las llamas, causando una pérdida irreparable para la historia universal del conocimiento.

Sobre la vida personal de Lubna sabemos muy poco. Algunas crónicas sugieren que pudo haber sido hija de Alhakén II, aunque esta hipótesis no ha podido confirmarse. Tampoco se tiene constancia de si contrajo matrimonio o si tuvo descendencia. Lo que sí está claro es que su nombre trascendió su tiempo, convirtiéndose en símbolo del papel de las mujeres en la producción cultural e intelectual de al-Ándalus.

Hoy, su memoria sigue viva no solo en la historiografía, sino también en homenajes contemporáneos: en el sur de Londres existe una escuela femenina llamada “Lubna of Córdoba Secondary School for Girls”, recordando a esta intelectual cordobesa que encarna el poder transformador del conocimiento y la educación. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

¿Se puede vivir eternamente retirada en el recuerdo de la luz la caricia y los aromas?
Lubna de Córdoba.

Ya alejada de Córdoba Lubna vuelca la nostalgia en sus escritos.