[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Egiona o Umm Asim (de esposa de Rodrigo a mujer de Abd al-Aziz ben Musà) – Cosas de Cordoba

Egiona o Umm Asim (de esposa de Rodrigo a mujer de Abd al-Aziz ben Musà)

Cuadro de Gaston Bussier, Pintor simbolista francés, ilustrador de libros y gráfico

Egilona: de reina visigoda a esposa del valí de al-Ándalus

La figura de Egilona (Egila, Ailó, Ayluna), nacida en Toledo hacia el 659 y fallecida en torno al 718, constituye un ejemplo paradigmático de las transformaciones que experimentó la Península Ibérica en el tránsito del reino visigodo al poder omeya. Su biografía, situada entre la tradición de las crónicas cristianas y los testimonios árabes, revela cómo las élites hispanas se adaptaron al nuevo orden político y religioso.

En el último tercio del siglo VII, el reino visigodo de Toledo atravesaba una profunda crisis dinástica. Aunque en el IV Concilio de Toledo se había intentado consolidar la elección de los reyes bajo un cierto consenso aristocrático y eclesiástico, el poder seguía dependiendo en gran medida de alianzas personales, apoyos nobiliarios y la fuerza militar.

En ese marco, Egilona, perteneciente a una familia de la alta nobleza —posiblemente emparentada con los condes de Zaragoza y, por extensión, con el linaje de los Casio, origen de los futuros Banu Qasi—, fue entregada en matrimonio a Rodrigo, duque de la Bética. La boda reforzó los vínculos de este con un sector del nordeste hispánico, lo que resultaba fundamental para legitimar su proclamación como rey en el año 710.

La proclamación de Rodrigo coincidió con la irrupción de las fuerzas arabes en la península. En el verano del 711, las tropas dirigidas por Tariq ibn Ziyad y, poco después, por Musa ibn Nusayr, derrotaron al ejército visigodo en la célebre batalla del Guadalete. La muerte de Rodrigo en combate dejó a Egilona en una situación incierta, a caballo entre su condición de reina viuda y el progresivo hundimiento de la monarquía visigoda.

La política de integración practicada por los arabes tras la conquista explica el destino de Egilona. Hacia 714-715, contrajo matrimonio con ‘Abd al-Aziz ibn Musa, hijo de Musa ibn Nusayr y designado como segundo valí de al-Ándalus. El enlace respondía a una clara estrategia: vincular el nuevo poder omeya con la aristocracia visigoda, garantizando la colaboración de parte de las élites locales.

Las crónicas árabes y cristianas coinciden en señalar la influencia de Egilona en la corte cordobesa. Se afirma que animó a su esposo a adoptar símbolos de la realeza visigoda, como el uso de una corona forjada con sus propias joyas, o la exigencia de reverencias a través de un ingenioso recurso arquitectónico: la construcción de una puerta demasiado baja que obligaba a los visitantes a inclinarse.

Uno de los aspectos más debatidos es la religión de Egilona tras su matrimonio. Las fuentes árabes la llaman Umm ‘Asim (“madre de Asim”), lo que sugiere una conversión formal al islam tras el nacimiento de un hijo. Sin embargo, los textos de la Crónica del Pacense, insisten en que permaneció fiel a su fe, hasta el punto de influir en ‘Abd al-Aziz para que mostrara una actitud de benevolencia hacia los cristianos e, incluso, de que existiera la sospecha de su posible conversión al cristianismo.

Esta dualidad, unida al temor en Damasco a que el valí se apartara de la obediencia omeya, precipitó los acontecimientos. En 716, por orden del califa Sulaymán ibn Abd al-Malik, ‘Abd al-Aziz fue asesinado mientras rezaba en una mezquita de Sevilla. El episodio marcó el final de una política de integración con la nobleza visigoda y supuso un giro hacia un control más directo de al-Ándalus por parte del poder central.

Las fuentes posteriores sitúan la muerte de Egilona poco después del asesinato de su esposo, en el alcázar de Andújar, aquejada de una profunda tristeza. Aunque su final está envuelto en la leyenda, su figura quedó fijada como la última reina visigoda y, al mismo tiempo, como la primera dama vinculada al poder musulmán en la península.

Su descendencia también resulta significativa: se ha documentado que Asima (o Aisha), hija de Egilona y ‘Abd al-Aziz, se unió en matrimonio con Fortún ibn Qasi, miembro del linaje de los Casio/Banu Qasi. Este hecho demuestra cómo, a través de alianzas familiares, las viejas estructuras aristocráticas visigodas sobrevivieron bajo el nuevo orden islámico, proyectando su influencia en la frontera superior del Ebro durante varias generaciones.

Egilona representa una figura de frontera: entre dos religiones, dos sistemas políticos y dos mundos culturales. Su biografía refleja el fin del reino visigodo, una ruptura total en la configuración del primer al-Ándalus. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-