
El bando de guerra de Ciriaco Cascajo: el inicio del poder militar en Córdoba
En la madrugada del 18 de julio de 1936, tras conocerse la sublevación de parte del Ejército contra el Gobierno de la Segunda República, el coronel de Artillería Ciriaco Cascajo Ruiz, comandante militar de Córdoba, asumió el control de la ciudad y proclamó el estado de guerra mediante un bando que marcó el comienzo de una nueva etapa en la historia cordobesa.
El texto decía:
«Don Ciriaco Cascajo Ruiz, coronel de Artillería, comandante militar de esta plaza, hago saber: Que, habiéndose declarado el estado de guerra en esta provincia, me hago cargo del mando de ella a partir del momento de la fijación de este Bando, por el cual hago pública dicha determinación y el anuncio de que oportunamente se fijará el que dicte la autoridad militar de la región con las órdenes y prescripciones que han de cumplirse como garantía del orden.»
Aunque su redacción era breve y aparentemente administrativa, el documento tenía una enorme trascendencia jurídica y política. Con la declaración del estado de guerra, la autoridad militar pasaba a asumir el control efectivo de la provincia, quedando subordinadas a ella las autoridades civiles. En la práctica suponía la suspensión de buena parte de las garantías constitucionales y la implantación de un régimen de excepción, en el que las decisiones militares prevalecían sobre las de la administración republicana.
El bando fue fijado en diversos edificios públicos de Córdoba y difundido rápidamente por toda la ciudad. Su lectura anunciaba que el mando militar se hacía cargo de la situación y advertía de que en las horas siguientes se publicarían nuevas disposiciones de obligado cumplimiento destinadas, según el propio texto, a garantizar el orden público.
La proclamación del estado de guerra fue uno de los actos habituales en las ciudades donde triunfó la sublevación militar. En Córdoba, la decisión de Ciriaco Cascajo estuvo acompañada por la ocupación de los principales edificios oficiales, los centros de comunicaciones, las estaciones ferroviarias y otros puntos estratégicos, asegurando el control de la capital en las primeras horas del levantamiento.
La jornada del 18 de julio estuvo marcada por la incertidumbre. Mientras en distintos puntos de España el éxito de la sublevación era desigual, en Córdoba las fuerzas militares, apoyadas por efectivos de la Guardia Civil, la Guardia de Asalto que se sumaron al movimiento y numerosos civiles armados, lograron imponerse tras intensos enfrentamientos con grupos de militantes y fuerzas leales a la República que intentaron mantener el control de la ciudad.
Durante los días siguientes se sucedieron nuevos bandos militares regulando aspectos esenciales de la vida cotidiana: el toque de queda, la prohibición de reuniones, la censura de prensa, la entrega de armas y las restricciones a la circulación de personas. La autoridad militar pasó a controlar todos los resortes del poder provincial.
El bando firmado por Cascajo constituye, por ello, uno de los documentos más significativos de la historia contemporánea de Córdoba. Más allá de su escueta formulación jurídica, simboliza el momento en que la autoridad militar sustituyó a las instituciones republicanas en la capital cordobesa, iniciándose un periodo marcado por la Guerra Civil y por la posterior implantación del nuevo régimen.
Desde el punto de vista histórico, este documento posee un extraordinario valor testimonial. Refleja la forma en que las autoridades militares justificaban la asunción del poder apelando al mantenimiento del orden y permite comprender el procedimiento seguido en numerosas provincias españolas durante los primeros compases del conflicto. Su estudio resulta imprescindible para conocer cómo se desarrolló el proceso de militarización del poder en Córdoba durante el verano de 1936 y cuáles fueron las consecuencias políticas, sociales y humanas que se derivaron de aquella decisión. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-
El bando de Guerra emitido y firmado por el coronel Cascajo:
El Bando de Guerra de Ciriaco Cascajo Ruiz (18 de julio de 1936)
Don Ciriaco Cascajo Ruiz, Coronel de Artillería, Comandante Militar de esta Plaza,
HAGO SABER:
Que, habiéndose declarado el estado de guerra en esta provincia, me hago cargo del mando de ella a partir del momento de la fijación de este Bando, por el cual hago pública dicha determinación y el anuncio de que oportunamente se fijará el que dicte la Autoridad Militar de la Región con las órdenes y prescripciones que han de cumplirse como garantía del orden.
Córdoba, 18 de julio de 1936.
Ciriaco Cascajo Ruiz
Coronel de Artillería
Comandante Militar de Córdoba