
Documento de la prisión provincial de Málaga durante la Guerra Civil Española.
En mayo de 1939, poco después del final de la Guerra Civil, Antonio Vallejo-Nájera jefe de los Servicios Psiquiátricos Militares, se desplazó hasta la prisión provincial de Málaga, conocida como el Caserón de la Goleta. Allí estaban recluidas mujeres de distintas provincias andaluzas, la mayoría vinculadas al republicanismo, que serían objeto de un experimento psiquiátrico y eugenésico diseñado para sustentar la teoría del llamado “gen rojo”
El psiquiatra estaba convencido de que el marxismo y la ideología republicana eran fruto de una predisposición biológica degenerativa. Su objetivo era demostrar que existía un componente genético y patológico que explicaba la adhesión política a la izquierda. Para ello, seleccionó 50 presas republicanas a las que sometió a cuestionarios y entrevistas en colaboración con Eduardo Martínez, director de la clínica psiquiátrica de la cárcel.
El análisis incluía datos íntimos sobre la vida de las reclusas, desde la edad en la que habían perdido la virginidad hasta supuestas tendencias sexuales y temperamentales. Según las conclusiones de Vallejo-Nájera, las mujeres republicanas presentaban “reacciones temperamentales primarias”, debilidad mental y comportamientos esquizoides, lo que le permitió calificarlas como “degeneradas”. Además, afirmó que su participación política respondía a apetitos sexuales más que a convicciones ideológicas, reforzando la imagen de la mujer republicana como figura criminal y moralmente corrupta.
Más de la mitad de las cincuenta mujeres estudiadas habían sido condenadas a muerte —aunque algunas penas fueron posteriormente conmutadas—, lo que evidencia que la investigación no se desarrolló en condiciones de libertad científica, sino en un contexto de coerción y violencia institucional.
Los resultados obtenidos en Málaga fueron utilizados por Vallejo-Nájera para reforzar su propuesta de una “higienización racial” de España, que incluía la depuración política, la persecución de las mujeres republicanas y la separación de hijos de madres presas, práctica que se sistematizaría en el franquismo a través de lo que hoy se reconoce como el robo de bebés.
El psiquiatra publicó sus conclusiones en diversas obras y artículos, entre ellos Psiquiatras, psicología y marxismo, donde insistía en la necesidad de extirpar el gen rojo de los vencidos para garantizar la supervivencia de la “nueva España”. Sus trabajos se convirtieron en una de las bases pseudocientíficas que legitimaron la represión franquista, especialmente la dirigida contra las mujeres, vistas como portadoras de ideología degenerada y como un peligro biológico para la nación.
Los estudios posteriores han desmantelado el carácter científico de estas investigaciones, señalándolas como parte del aparato represivo del régimen. Autores como Ricard Vinyes, Paul Preston, Julián Casanova y Rafael Huertas han mostrado cómo la obra de Vallejo-Nájera representó un intento de legitimar con ropajes médicos y psiquiátricos una política de persecución, represión de género y depuración ideológica.
En definitiva, el experimento de Málaga constituye uno de los episodios más claros de la utilización de la psiquiatría como instrumento de control social y represión política en el franquismo, revelando cómo la ciencia fue distorsionada para justificar la violencia del régimen y la exclusión de miles de mujeres republicanas. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Reclusas reunidas reunidas en el patio de la cárcel Caserón de la Goleta.

Mujeres encarceladas en la carcel de Malaga. Fotografia SUR

Concepción Gallarda, antigua reclusa, con su hija en brazos. Fotografía SUR.

Reclusas en el patio de la cárcel de Malaga, Caserón de la Goleta.

Presas de la Guerra Civil Española. Hacia 1940. Málaga.