
Fernando el Católico declara sin efecto las Capitulaciones de Granada
El 12 de julio de 1500, Fernando II de Aragón regresó a Sevilla tras dirigir la campaña que logró sofocar la primera gran rebelión de la población mudéjar del antiguo Reino de Granada, iniciada a finales de 1499 en el barrio granadino del Albaicín y extendida posteriormente por las Alpujarras y otras zonas montañosas.
A su llegada a Sevilla, el monarca anunció una decisión que marcaría un antes y un después en la historia de la España que intentaba unificar: declaró que las Capitulaciones de Granada habían quedado sin efecto al haber sido quebrantadas por la insurrección.
Las Capitulaciones, firmadas el 25 de noviembre de 1491 entre los Reyes Católicos y el sultán nazarí Muhammad XII de Granada, habían garantizado a la población musulmana la conservación de su religión, sus propiedades, sus costumbres, su lengua y sus instituciones, constituyendo uno de los acuerdos de rendición más generosos de la época. Gracias a ellas, la entrega de Granada en enero de 1492 se produjo sin un asalto a la ciudad.
Sin embargo, la situación cambió radicalmente tras la política impulsada por Francisco Jiménez de Cisneros, cuyas campañas de conversiones forzosas en Granada provocaron una fuerte tensión entre la población musulmana. El levantamiento iniciado en el Albaicín se extendió rápidamente por las Alpujarras, donde los sublevados ofrecieron una dura resistencia al ejército real.
Tras varios meses de campaña, Fernando el Católico consiguió restablecer el control sobre el territorio. El rey sostuvo que la rebelión suponía la ruptura del pacto alcanzado en 1491 y, en consecuencia, declaró anuladas las garantías concedidas en las Capitulaciones. A partir de ese momento, los musulmanes del Reino de Granada tuvieron que elegir entre recibir el bautismo o abandonar los dominios de la Corona, aunque en la práctica la emigración resultó extremadamente difícil y la inmensa mayoría aceptó la conversión.
Con esta decisión desapareció jurídicamente la condición de mudéjares en el Reino de Granada y nació una nueva realidad social: la de los moriscos, musulmanes convertidos oficialmente al cristianismo, muchos de los cuales continuaron practicando en secreto su antigua fe y conservando parte de sus tradiciones.
La anulación práctica de las Capitulaciones de Granada supuso un profundo cambio en la política religiosa de los Reyes Católicos. El modelo inicial de convivencia basado en el respeto a las condiciones pactadas fue sustituido por una política de uniformidad religiosa que tendría importantes consecuencias durante todo el siglo XVI y desembocaría, décadas más tarde, en la gran rebelión de las Alpujarras (1568-1571) y, finalmente, en la expulsión definitiva de los moriscos decretada entre 1609 y 1614.
Aquel 12 de julio de 1500, el anuncio realizado por Fernando el Católico en Sevilla no solo puso fin a una campaña militar, sino que marcó el inicio de una nueva etapa en la historia del Reino de Granada y de la Monarquía Hispánica, caracterizada por el abandono de los compromisos adquiridos en 1491 y la imposición de la unidad confesional como uno de los pilares del Estado. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-
Retrato de Fernando el Católico. Oleo sobre lienzo de Joaquín Domínguez Bécquer de 1859.
La importancia de José Domínguez Bécquer fue la escuela pictórica que creó, siendo su más notable discípulo Valeriano Domínguez Bécquer, su sobrino y hermano del poeta Bécquer. De profesor de los hijos de los duques de Montpensier fue nombrado pintor de cámara honorario de Isabel II, y vio decorando el palacio real de Aranjuez su Baile de gitanos o fiesta andaluza. Fue el creador del Liceo Artístico Sevillano. sccc.