
El Casanova proa al Guadalquivir con viento del sur
Este barco aunque sepamos la derrota no podrá llevarnos a Córdoba, pero su casco sentirá de nuevo la caricia de las aguas del Guadalquivir y otra vez sus velas se hincharan con la brisa que viene de Córdoba y dirán como el viejo Abu Bakr: “ Echadme vuestro aliento a fin de que yo respire el aire de Córdoba».
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