[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Cerámica verde manganeso – Cosas de Cordoba

Cerámica verde manganeso

Reproducción del ataifor denominado el Poder, pieza realizada sobré baño en el 2002, con motivo del milenario de Almanzor, por Soledad Carrasquilla Caballero

La cerámica califal, también conocida como cerámica verde y manganeso, es una auténtica joya de nuestra historia y una expresión artística que debemos seguir valorando como parte esencial de nuestras raíces. Nació como forma de ornamentación durante el Califato de Occidente, y muchos historiadores coinciden en señalar a la ciudad palatina de Medina Azahara, en Córdoba, como su lugar de origen.

Este tipo de cerámica recibe el nombre de “califal” por el sistema de gobierno vigente en al-Ándalus: una organización política en la que el poder recaía en el califa, máxima autoridad tanto religiosa como civil.

La combinación de colores en esta cerámica posee un alto contenido simbólico. Se empleaban tres tonalidades fundamentales: Blanco, símbolo de claridad, lealtad y poder, y color asociado a la dinastía omeya. Negro, que representa austeridad y dignidad, y remite al color del Profeta. Verde, emblema de la felicidad y color tradicionalmente vinculado al islam.

A pesar de la caída del califato y del dominio andalusí en la península, la cerámica califal no desapareció: evolucionó. Con el tiempo, dio lugar a la mayólica, que se exportaba desde Málaga (de donde podría derivar su nombre) hacia Mallorca y, desde allí, al norte de Italia. Como tantas veces ha ocurrido en la historia cultural de España, esta creación de ida y vuelta regresó a la península en forma de cerámica  ceramista.

En Medina Azahara, la cerámica califal se elaboraba con barro rojo torneado, cocido a baja temperatura. Luego se recubría con esmalte de plomo, sobre el que se dibujaba con carbonato de cobre. Para separar los colores del fondo, se utilizaba la técnica de la cuerda seca, una mezcla de manganeso y aceite de oliva, que impedía que los colores se mezclaran durante la cocción. De ahí su característico aspecto y su nombre: verde y manganeso.

Un ejemplo destacado de esta cerámica es el ataifor conocido como «El Poder», así llamado por la epigrafía que puede leerse en su centro. Su decoración incluye también estilizadas palmetas alrededor del texto central.

La pieza original se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, a donde ingresó como depósito del Estado el 5 de febrero de 1943, procedente de Medina Azahara. Soledad Carrasquilla Caballero, sccc.-