Diego Fernández de Córdoba arrasar y talar el término de Montefrí

El día 1 de junio de 1483 el rey Fernando II de Aragón ordena a Diego Fernández de Córdoba y Carrillo de Albornoz II conde de Cabra, arrasar y talar el término de Montefrío en Granada, que se encontraba en poder de los nazaríes. Tres años más tarde la conquista de Montefrío sería efectiva, el lunes, 26 de junio de 1.486.
Los historiadores andalusíes denominaban al actual Montefrío con el nombre de «Montefrid», una forma lingüísticamente emparentada con la denominación latina Mons Frigidus, que significa «monte frío». Este topónimo alude tanto a su altitud como a su clima, caracterizado por inviernos rigurosos. Durante la época islámica, Montefrid formaba parte de la Cora de Elvira, una de las divisiones administrativas del emirato y posteriormente del califato de Córdoba, con capital en la antigua Ilíberis (actual Granada). Esta región gozaba de importancia estratégica y agrícola dentro de al-Ándalus.
El insigne polígrafo y visir nazarí Ibn al-Jatib, en su detallada descripción del Reino de Granada, señala la fertilidad de la zona de Íllora y Montefrío, destacando que «entre ambos eran una mina de excelente trigo y de caza, y sitio de ganados», testimonio que refleja no solo la riqueza agropecuaria de este territorio, sino también su papel como zona de abastecimiento para el Reino Nazarí en sus últimos siglos de existencia.
Además de su valor agrícola, Montefrío tuvo un papel relevante como nudo de comunicaciones en una antigua ruta comercial y militar que, partiendo desde la costa malagueña, en Torre del Mar y Vélez-Málaga, cruzaba la sierra por el puerto de Zafarraya, pasaba por Alhama de Granada y Montefrío, hasta alcanzar las campiñas cordobesas y el valle del Guadalquivir. Este itinerario, practicado desde época romana y mantenido en la Edad Media, conectaba las tierras del interior con los puertos del Mediterráneo, facilitando tanto el comercio como el movimiento de tropas.
La importancia histórica de Montefrío quedó reflejada también durante la Guerra de Granada. En 1486, la villa fue tomada por las tropas castellanas en el marco de la campaña final de los Reyes Católicos para someter al Reino Nazarí.
Así, Montefrío no solo atesora un pasado romano y andalusí, sino que también figura con nombre propio en los episodios clave del fin de la conquista y en el imaginario romántico de la pintura histórica del siglo XIX.
Este episodio más célebre de este asalto fue inmortalizado en la pintura «Asalto a Montefrío por el Gran Capitán» del pintor romántico José de Madrazo, óleo sobre lienzo que actualmente se expone en el Alcázar de Segovia.
Madrazo, quien fue nombrado director del Museo del Prado en 1838, pintó esta obra ese mismo año para su exhibición en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En ella representa con fuerza épica la figura de Gonzalo Fernández de Córdoba, el futuro Gran Capitán, al frente de la ofensiva. Con armadura completa, lidera a la caballería castellana de su hermano Alonso Fernández de Córdoba, “el de Aguilar”, quien, según la tradición, fue el primero en escalar las murallas del castillo de Montefrío, gesto valiente que consolidó la fama del cordobés en las guerras de frontera. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-
