
Hermano del «Lagartijo» y figura secundaria del toreo decimonónico
El 17 de junio de 1855 nació en Córdoba Manuel Molina Sánchez, miembro de una familia profundamente ligada al mundo taurino. Fue hermano menor del legendario Rafael Molina Sánchez, apodado «Lagartijo», considerado el primer Califa del toreo cordobés, y también del reconocido banderillero Juan Molina Sánchez. Aunque su carrera nunca alcanzó la altura de la de su ilustre hermano, Manuel formó parte del entorno taurino de su tiempo, desempeñando un papel discreto pero constante en la historia del toreo español.
Inició su andadura profesional como banderillero en la cuadrilla del torero sevillano conocido como «Chicorro», para luego formar parte de la cuadrilla del también cordobés Manuel Fuentes «Bocanegra», y, posteriormente, de la de su propio hermano Rafael. Fue precisamente en estas funciones donde destacó más: su fuerte complexión física le permitía clavar los rehiletes con potencia y eficacia, y lidiar incansablemente a los toros durante la brega. Sin embargo, como torero de a pie, su desempeño fue limitado; sus capacidades técnicas eran escasas y su estilo, frío y sin grandes alardes artísticos.
Su debut en Madrid como banderillero tuvo lugar el 10 de octubre de 1875, actuando junto a Mariano Antón. En esa ocasión pareó al cuarto toro de la tarde, de nombre «Cubeto». Como lidiador (es decir, como matador), se presentó en la plaza de toros de Málaga el 7 de diciembre de 1873, y en la plaza de toros de Madrid en el año 1875.
A pesar de no contar con grandes méritos en el ruedo, recibió la alternativa como matador de toros el 5 de septiembre de 1879 en la ciudad de Murcia. Su padrino fue su propio hermano Rafael, quien le cedió el toro «Olivero», actuando como testigo el diestro «Currito». La confirmación de la alternativa tuvo lugar en Madrid el 11 de julio de 1880, también a manos de Rafael, lidiando en esa ocasión al toro «Triguero».
Durante su trayectoria como matador, participó en varias corridas sin dejar una huella especialmente profunda, pero fue testigo de algunos momentos de relevancia en la historia del toreo. Uno de ellos fue el 29 de agosto de 1883 en Linares, donde dio muerte al famoso toro «Bailaor», un astado bravísimo que tomó veintiuna varas y mató catorce caballos antes de caer. Este toro sería recordado no solo por su fiereza, sino también porque cinco años después, en esa misma plaza y con el mismo nombre, otro «Bailaor» daría muerte a Manolete.
La última corrida en la que participó Manuel Molina tuvo lugar en Madrid el 25 de octubre de 1885, alternando cartel con dos grandes figuras: Salvador Sánchez «Frascuelo» y Manuel Hermosilla. Aquella tarde lidió un toro llamado «Granjero», berrendo en negro. Poco después, reconociendo su falta de progresión como matador, tomó la decisión de retirarse definitivamente en 1886. Desde entonces se estableció en su ciudad natal, Córdoba, donde vivió alejado de los ruedos.
Manuel Molina Sánchez falleció en Madrid el 12 de abril de 1927. Fue un torero cumplidor pero modesto, cuya carrera quedó inevitablemente eclipsada por la figura descomunal de su hermano Rafael. Su contribución al mundo taurino, aunque menor, forma parte del amplio mosaico del toreo cordobés del siglo XIX. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-
El 17 de junio de 1855 nació en Córdoba Manuel Molina Sánchez, miembro de una familia profundamente ligada al mundo taurino. Fue hermano menor del legendario Rafael Molina Sánchez, apodado «Lagartijo», considerado el primer Califa del toreo cordobés, y también del reconocido banderillero Juan Molina Sánchez. Aunque su carrera nunca alcanzó la altura de la de su ilustre hermano, Manuel formó parte del entorno taurino de su tiempo, desempeñando un papel discreto pero constante en la historia del toreo español.
Inició su andadura profesional como banderillero en la cuadrilla del torero sevillano conocido como «Chicorro», para luego formar parte de la cuadrilla del también cordobés Manuel Fuentes «Bocanegra», y, posteriormente, de la de su propio hermano Rafael. Fue precisamente en estas funciones donde destacó más: su fuerte complexión física le permitía clavar los rehiletes con potencia y eficacia, y lidiar incansablemente a los toros durante la brega. Sin embargo, como torero de a pie, su desempeño fue limitado; sus capacidades técnicas eran escasas y su estilo, frío y sin grandes alardes artísticos.
Su debut en Madrid como banderillero tuvo lugar el 10 de octubre de 1875, actuando junto a Mariano Antón. En esa ocasión pareó al cuarto toro de la tarde, de nombre «Cubeto». Como lidiador (es decir, como matador), se presentó en la plaza de toros de Málaga el 7 de diciembre de 1873, y en la plaza de toros de Madrid en el año 1875.
A pesar de no contar con grandes méritos en el ruedo, recibió la alternativa como matador de toros el 5 de septiembre de 1879 en la ciudad de Murcia. Su padrino fue su propio hermano Rafael, quien le cedió el toro «Olivero», actuando como testigo el diestro «Currito». La confirmación de la alternativa tuvo lugar en Madrid el 11 de julio de 1880, también a manos de Rafael, lidiando en esa ocasión al toro «Triguero».
Durante su trayectoria como matador, participó en varias corridas sin dejar una huella especialmente profunda, pero fue testigo de algunos momentos de relevancia en la historia del toreo. Uno de ellos fue el 29 de agosto de 1883 en Linares, donde dio muerte al famoso toro «Bailaor», un astado bravísimo que tomó veintiuna varas y mató catorce caballos antes de caer. Este toro sería recordado no solo por su fiereza, sino también porque cinco años después, en esa misma plaza y con el mismo nombre, otro «Bailaor» daría muerte a Manolete.
La última corrida en la que participó Manuel Molina tuvo lugar en Madrid el 25 de octubre de 1885, alternando cartel con dos grandes figuras: Salvador Sánchez «Frascuelo» y Manuel Hermosilla. Aquella tarde lidió un toro llamado «Granjero», berrendo en negro. Poco después, reconociendo su falta de progresión como matador, tomó la decisión de retirarse definitivamente en 1886. Desde entonces se estableció en su ciudad natal, Córdoba, donde vivió alejado de los ruedos.
Manuel Molina Sánchez falleció en Madrid el 12 de abril de 1927. Fue un torero cumplidor pero modesto, cuya carrera quedó inevitablemente eclipsada por la figura descomunal de su hermano Rafael. Su contribución al mundo taurino, aunque menor, forma parte del amplio mosaico del toreo cordobés del siglo XIX. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-