[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Maremotos en el golfo de Cádiz. – Cosas de Cordoba

Maremotos en el golfo de Cádiz.

El 10 de junio del año 881 tuvo lugar uno de los fenómenos naturales más devastadores registrados en la historia de al-Ándalus. Un fuerte terremoto, seguido de un maremoto en el Golfo de Cádiz, afectó a amplias zonas del sur y suroeste de la península ibérica. Los estudios sismológicos modernos atribuyen a este seísmo una intensidad aproximada de IX-X en la escala de Mercalli Modificada (MM), lo que indica una capacidad destructiva extraordinaria.

Las crónicas andalusíes describen cómo la tierra tembló violentamente durante varios minutos, provocando derrumbes, grietas en el terreno y daños en numerosas poblaciones. Tras el terremoto, el mar penetró en la costa con gran fuerza, inundando extensas áreas del litoral atlántico andaluz y causando numerosas víctimas. Las fuentes coinciden en señalar la magnitud excepcional del acontecimiento.

El seísmo de 881 constituye una de las primeras catástrofes naturales documentadas con cierto detalle en la historia de la Península. Las noticias conservadas proceden principalmente de cronistas andalusíes, que relatan cómo los temblores fueron percibidos en buena parte de al-Ándalus y del norte de África.

La región del Golfo de Cádiz se encuentra próxima al límite entre las placas tectónicas africana y euroasiática, una de las zonas sísmicamente más activas de Europa occidental. Esta circunstancia explica que, a lo largo de la historia, Andalucía haya sufrido numerosos terremotos y maremotos.

Mucho antes del seísmo de 881, entre los años 350 y 395, otro gran terremoto acompañado de un maremoto afectó a las costas del Estrecho de Gibraltar. Diversos estudios arqueológicos relacionan este episodio con la destrucción definitiva de la ciudad romana de Baelo Claudia, situada junto a la actual playa de Bolonia, en Tarifa.

Baelo Claudia había sido una de las ciudades más prósperas de la Hispania romana gracias al comercio marítimo y a la industria de salazón y elaboración del famoso garum. Aunque la ciudad ya había sufrido terremotos anteriores, las evidencias arqueológicas indican que un fuerte seísmo tardorromano, acompañado probablemente por un maremoto, provocó daños irreparables que aceleraron su abandono.

Este episodio constituye uno de los tsunamis más antiguos de Europa occidental de los que existe constancia escrita e indicios arqueológicos suficientemente documentados.

El episodio más conocido de esta larga historia sísmica tuvo lugar el 1 de noviembre de 1755, festividad de Todos los Santos, cuando un gigantesco terremoto sacudió el Atlántico oriental. Con epicentro probablemente situado en el océano, al suroeste del cabo de San Vicente, el llamado terremoto de Lisboa alcanzó una magnitud estimada entre 8,5 y 9 grados.

El seísmo destruyó gran parte de Lisboa, provocó incendios devastadores y generó un enorme tsunami que recorrió las costas de Portugal, España y Marruecos.

Andalucía sufrió graves consecuencias. Las olas penetraron varios kilómetros tierra adentro en localidades costeras de Huelva y Cádiz. En ciudades como Cádiz, El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Ayamonte o Huelva se registraron importantes daños materiales y numerosas víctimas.

La sacudida también se sintió intensamente en el interior. En Córdoba se produjeron desperfectos en diversos edificios históricos y religiosos. Entre ellos resultó dañado el antiguo alminar de la Mezquita de Córdoba, oculto en el interior de la actual torre campanario. Los daños obligaron a realizar reparaciones y refuerzos estructurales posteriores.

Las crónicas cordobesas relatan la alarma que se extendió entre la población cuando comenzaron a oscilar edificios, campanas y torres. Muchos habitantes abandonaron sus casas por temor a nuevos derrumbes y pasaron varias noches al aire libre.

Los terremotos entre los años 350 y 395, 881 y 1755 recuerdan que el Golfo de Cádiz continúa siendo una de las zonas con mayor potencial sísmico de Europa. Los estudios geológicos actuales han identificado numerosas fallas submarinas capaces de generar grandes terremotos y, en determinadas circunstancias.

Aunque la ciencia moderna permite conocer mucho mejor estos fenómenos y existen sistemas de vigilancia sísmica avanzados, la historia demuestra que las costas andaluzas han sido escenario de algunos de los mayores terremotos y maremotos registrados en Occidente.

Desde la desaparición de Baelo Claudia en la Antigüedad hasta el gran terremoto de Lisboa y el seísmo andalusí de 881, la memoria de estos acontecimientos forma parte de la historia geológica y humana de Andalucía, una tierra situada entre dos continentes y dos placas tectónicas cuya actividad sigue modelando el paisaje y la historia. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-