
Cabeza de Santa de Julio Romero de Torres que ser encuentra en el museo del mismo nombre, fue pintada en 1925. Representa la cabeza cortada de una mujer sobre un plato ovalado de platería cordobesa. En esta pintura a se puede apreciar la influencia que Juan de Valdés Leal ejerció sobre Romero de Torres. Le sirvió de modelo Amalia Fernández Heredia “La gitana”, una mujer que más aparecerá durante toda su producción pictórica y que solo acaba con el fallecimiento del pintor.
San Secundino, mártir cordobés
El 21 de mayo del año 306, en plena época de persecución contra los cristianos, Secundino fue decapitado en Córdoba, su ciudad natal, por orden del emperador Diocleciano o en aplicación de sus aún vigentes edictos persecutorios. Su nombre ha quedado inscrito en la memoria de la ciudad como uno de los primeros mártires cordobeses documentados.
La fecha tradicional de su martirio, 21 de mayo, está recogida en el Acta Sanctorum, principal fuente hagiográfica de la Iglesia. El Martirologio de Usuardo, del siglo IX, menciona escuetamente: «En Córdoba, san Secundino, mártir». A partir de ahí, autores como Maurónico, Molano y Canisio, entre otros medievales, replicaron la noticia, reforzando su culto y memoria litúrgica.
Aunque Diocleciano abdicó en el año 305, su política anticristiana aún seguía en vigor en muchas provincias, especialmente en Hispania, donde las persecuciones tardaron más en cesar. Por ello, aunque el martirio de Secundino ocurre ya en tiempos de transición, se enmarca aún dentro de la décima persecución, la más violenta del Imperio romano.
El Breviario de Córdoba señala expresamente que fue decapitado, aunque lamentablemente no se conserva ningún relato hagiográfico completo o acta martirial primitiva sobre él. No obstante, su memoria estuvo lo suficientemente arraigada como para que, en 1601, el obispo de Córdoba Francisco de Regnolo ordenara redactar las lecciones litúrgicas en su honor.
Hasta la edición de 1922 del antiguo Martirologio Romano, San Secundino aparece conmemorado el 21 de mayo. Sin embargo, en el Nuevo Martirologio Romano (posterior al Concilio Vaticano II), su celebración se traslada al 20 de abril. Esta nueva fecha podría estar influida por una tradición mozárabe documentada en la obra Historia de los mozárabes en España, donde se menciona su culto en la basílica de San Zoilo de Córdoba —lugar de gran importancia litúrgica durante el periodo andalusí— en esa fecha.
Más allá de las discrepancias calendáricas, la figura de San Secundino se mantiene como uno de los primeros testigos de la fe cristiana en la Córdoba romana. Su culto forma parte de la rica tradición martirial de la ciudad, que culminaría siglos después con los célebres Mártires de Córdoba en tiempos del emirato andalusí. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-