
La Alcazaba de Granada: origen de la Alhambra
Elevada sobre la estratégica colina de la Sabika, en la margen izquierda del río Darro, la Alcazaba de Granada constituye el núcleo más antiguo de la futura Alhambra. Su origen se remonta al siglo IX, durante el emirato cordobés de ʿAbd al-Raḥmān II, cuando el jefe militar Sawwar ben Hamdun reconstruyó una antigua fortificación para usarla como baluarte frente a las revueltas de los muladíes liderados por ʿUmar ibn Ḥazm. Esta acción respondía a la inestabilidad que vivía al-Andalus en aquella época, especialmente en las zonas fronterizas como la región de Elvira (Granada).
La primera mención escrita de la fortaleza aparece en las crónicas de Ibn al-Jaṭīb, quien señala que se erigió sobre las ruinas de un oppidum ibero-romano, evidenciando una continuidad defensiva y estratégica desde la Antigüedad. No obstante, su verdadera consolidación como enclave clave no llegaría hasta el siglo XI, con la llegada de la dinastía zirí.
Los ziríes, una familia bereber procedente del Magreb, trasladaron la capital de la cora de Elvira desde Medina Elvira (cerca de la actual Atarfe) a la colina de la Sabika. Fue entonces cuando la Alcazaba adquirió una nueva dimensión como castillo militar y se integró dentro del recinto amurallado que con el tiempo daría lugar al complejo palatino de la Alhambra.
Durante los siglos posteriores, especialmente con los nazaríes, la Alcazaba se transformó en una formidable estructura de vigilancia y defensa, desde la que se dominaban tanto los accesos a la ciudad como las estribaciones de Sierra Nevada y la fértil vega granadina recorrida por los ríos Genil y Darro.
A día de hoy, la Alcazaba sigue siendo un testimonio majestuoso del pasado andalusí de Granada, custodiando el origen militar de un conjunto que acabaría convertido en una de las joyas arquitectónicas más admiradas del mundo: la Alhambra. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-