[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Averroes – Cosas de Cordoba

Averroes

Libro que Averroes sostiene sobre su rodilla con en su mano izquierda. Parte del monumento realizado en 1967 por el escultor Pablo Yusti Conejo.  Está situada en la calle Cairuán en Córdoba

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Averroes, el sabio cordobés que encendió la razón en Occidente

El 10 de diciembre del año 1198 moría en Marrakech Abū l-Walīd Aḥmad ibn Muḥammad ibn Rušd, conocido en la cultura occidental como Averroes. Nacido en Córdoba el 14 de abril de 1126, fue una de las figuras más brillantes del pensamiento andalusí y una de las mentes más influyentes de la historia de la filosofía.

Filósofo, médico, matemático, astrónomo, jurista y teólogo, Averroes fue un verdadero sabio enciclopédico. Se le reconoce como el gran transmisor de Aristóteles a la Europa medieval, gracias a sus vastos comentarios sobre el corpus aristotélico que marcaron profundamente el desarrollo del pensamiento escolástico en las universidades europeas del siglo XIII.

Procedía de una prestigiosa familia de juristas. Su abuelo y su padre fueron cadíes (jueces) de Córdoba, lo que condicionó su formación intelectual en un entorno de erudición y estudio del derecho islámico. Aprendió jurisprudencia de su padre, estudió teología, lógica y filosofía con el gran pensador Ibn Tufayl, y medicina con Avenzoar (Ibn Zuhr), uno de los médicos más renombrados de al-Andalus.

En 1169 fue nombrado cadí de Sevilla y poco después gran cadí de Córdoba, cargos en los que destacó por su imparcialidad y saber. Además, fue médico personal del califa almohade Abū Yaʿqūb Yūsuf, quien le protegió y alentó a comentar las obras de Aristóteles, convencido del valor del pensamiento filosófico.

Sin embargo, su defensa de la razón y su insistencia en que la filosofía y la religión no son incompatibles sino vías paralelas hacia la verdad, despertaron la hostilidad de los sectores más conservadores del islam. Averroes sostenía que las verdades metafísicas podían alcanzarse tanto por la vía racional como por la revelación, y defendía la necesidad de aplicar el pensamiento filosófico a la interpretación de la fe.

En 1195, con el ascenso del califa Abū Yūsuf Yaʿqūb al-Mansur, el clima intelectual se tornó hostil. Averroes fue destituido, sus escritos condenados y él mismo desterrado a Lucena y luego a Cabra. Finalmente, fue exiliado a Marrakech, donde murió tres años más tarde, poco después de que se le autorizara regresar del exilio.

Averroes escribió tratados fundamentales sobre lógica, medicina, astronomía, derecho y metafísica. Su obra médica más conocida, el Kulliyāt (Colliget), fue utilizada durante siglos en Europa. Pero fueron sus comentarios a Aristóteles los que lo elevaron a una categoría casi legendaria en el mundo intelectual cristiano y judío. Traducidos al latín y al hebreo, muchos de estos textos se conservaron gracias a estas versiones, ya que los originales árabes se perdieron por la censura y la represión ideológica.

Averroes fue también innovador en medicina. A diferencia de Aristóteles, situó en el cerebro —y no en el corazón— el origen de algunas funciones cognitivas como la imaginación y la memoria. Reconoció la importancia de la percepción sensorial como base del conocimiento, defendiendo que la intelección parte de los sentidos hasta alcanzar lo universal, un proceso que sólo ocurre dentro del alma humana.

Su pensamiento dejó una huella indeleble en la historia intelectual de Europa. En la Universidad de París, sus obras fueron estudiadas por Tomás de Aquino, Alberto Magno y otros grandes escolásticos. Su nombre se asoció con el llamado “averroísmo latino”, una corriente que, durante siglos, defendió la primacía de la razón sobre la fe, sembrando las raíces de lo que más tarde sería el pensamiento moderno.

Averroes representa el puente entre el mundo clásico grecolatino y el renacimiento europeo. En él convergen dos grandes tradiciones: la filosófica y la religiosa, la islámica y la occidental. Su vida y obra son símbolo de una Córdoba culta y cosmopolita, y de un al-Andalus que fue faro de conocimiento y tolerancia en la Edad Media.

Sus obras fueron traducidas al latín y formaron parte de la intelectualidad europea en el siglo XIII cuando penetraron en la Universidad de París. Su nombre va unido al empuje del pensamiento clásico occidental. En él confluyen las oposiciones más enfrentadas en la distinción entre la razón y la fe..Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Se dijo de Averroes:“Cuando en Sevilla muere un sabio y se trata de vender sus libros, éstos se envían a Córdoba, donde hay más seguro despacho; pero si en Córdoba muere un músico, sus instrumentos van a Sevilla a venderse”.