
Mayo, mes de Maia: diosa, estrella y símbolo de vida
El mes de mayo, maius para los antiguos romanos, debe su nombre a Maia, antigua diosa itálica asociada a la fertilidad, la salud y la castidad. Su festividad se celebraba precisamente en este mes, considerado el tiempo de florecimiento, juventud y renacimiento natural.
En la tradición popular, especialmente en la lírica peninsular, una «maya» o «maia» es también una canción primaveral que celebra el amor, el gozo de vivir y la exaltación de la naturaleza en su máximo esplendor. Es un canto de triunfo del sol sobre el invierno, de la vida sobre el letargo.
Pero Maia es mucho más que una figura romana. Su nombre y esencia viajan por diferentes culturas:
En la cosmogonía helena, Maia (Μαία) es una de las siete Pléyades, hijas del titán Atlas y la oceánide Pléyone. Es la mayor y más bella de todas. En la Cueva del monte Cilene, fue amante de Zeus, con quien engendró a Hermes, el astuto mensajero de los dioses. Así lo relata el Himno homérico a Hermes, uno de los grandes poemas de la épica griega.
Los romanos identificaron a Maia con varias divinidades: Maia Maiestas, Fauna, Bona Dea («la buena diosa») y Ops, diosa de la abundancia. Todas vinculadas a la fecundidad, los ciclos naturales y los misterios femeninos.
En la tradición budista, Maya fue la madre del príncipe Siddhartha Gautama, quien se convertiría en Buda. En el hinduismo, además, Māyā es un concepto clave que designa la ilusión o apariencia del mundo material, lo que nos impide ver la verdad última o Brahman.
En astronomía, Maia da nombre a una de las estrellas más brillantes del cúmulo estelar abierto de las Pléyades, en la constelación de Tauro. Es la tercera en brillo y una de las más reconocibles a simple vista en los cielos de invierno y primavera.
En botánica, el género Maianthemum, también llamado «falsa mugueta» o «lágrimas de la Virgen», se inspira en su nombre. Florece precisamente… en mayo.
En ruso, «Maia» es un nombre femenino que equivale a María, y en ciertas danzas orientales se llama «maia» a un movimiento suave y ondulado de las caderas, símbolo de sensualidad y ritmo vital.
Maia es madre, estrella, flor, danza, mito y misterio. En su nombre se cruzan culturas, religiones y saberes. Celebrar mayo es, en cierto modo, rendirle homenaje. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-