[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Daoíz y Velarde a Hipomenes y Atalanta – Cosas de Cordoba

Daoíz y Velarde a Hipomenes y Atalanta

Daoíz y Velarde, los leones guardianes del Congreso de los Diputados

Los dos imponentes leones de bronce que custodian la entrada principal del Congreso de los Diputados, en Madrid, son conocidos popularmente como Daoíz y Velarde, en honor a Luis Daoíz y Pedro Velarde, los héroes caídos el 2 de mayo de 1808 en el Parque de Artillería de Monteleón, durante el levantamiento del pueblo madrileño contra la ocupación napoleónica. Ambos encarnan el valor, la lealtad y el sacrificio en defensa de una España traicionada por su monarca: Fernando VII, recordado por la historia como el Rey Felón, símbolo de despotismo, traición y sumisión al enemigo.

Los primeros leones fueron realizados en 1851 por el escultor Ponciano Ponzano, en yeso pintado imitando bronce, debido a la falta de recursos. Sin embargo, el material se deterioró con rapidez y fue sustituido unos años más tarde. Los leones actuales se fundieron en 1865 en los talleres de la Fundición de la Maestranza de Artillería de Sevilla, utilizando como materia prima el bronce de los cañones capturados al enemigo durante la Guerra de África, concretamente en la Batalla de Wad-Ras (1860). Su factura y peso —cerca de dos toneladas cada uno— los convierten en auténticas piezas monumentales.

Una curiosidad que ha llamado la atención durante décadas es que uno de los leones carece de los atributos masculinos, lo que ha generado leyendas urbanas y teorías sobre un posible error del escultor. Sin embargo, no fue un descuido de Ponzano, sino una decisión artística e iconográfica cargada de simbolismo.

El escultor se inspiró en la mitología griega, concretamente en la leyenda de Hipómenes y Atalanta. Atalanta, cazadora consagrada a la diosa Artemisa y destinada a permanecer virgen, era tan veloz que solo aceptaría casarse con quien pudiera vencerla en una carrera. Hipómenes, con la ayuda de la diosa Afrodita, logró engañarla dejando caer manzanas de oro durante la carrera. Después de casarse, consumaron su amor en el templo de Cibeles, lo cual ofendió profundamente a la diosa, quien los transformó en dos leones condenados a mirar en direcciones opuestas y a tirar eternamente de su carro, sin poder mirarse nunca más.

Esta misma imagen mitológica es la que representa la Fuente de Cibeles, uno de los emblemas de Madrid, y a la que aluden también los leones del Congreso, no solo como símbolo de fuerza y poder, sino también de castigo y sacrificio, un reflejo del destino trágico de quienes, como Daoíz y Velarde, se atrevieron a desafiar la injusticia y pagaron con su vida. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-