[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Luis Daoiz, el héroe andaluz del Dos de Mayo – Cosas de Cordoba

Luis Daoiz, el héroe andaluz del Dos de Mayo

Daoíz y Velarde son los nombres de los leones del congreso.

El 2 de mayo de 1808 caía mortalmente herido Luis Daoiz y Torres, uno de los grandes protagonistas del levantamiento contra la ocupación napoleónica. Andaluz, natural de Sevilla, había nacido el 10 de febrero de 1767 en la calle del Horno. Su figura quedaría para siempre unida a la defensa heroica del Parque de Artillería de Monteleón y al inicio de la Guerra de la Independencia Española.

“España está perdida, pero tú y yo moriremos por ella”. Con estas palabras, pronunciadas la noche del 30 de abril, Daoiz se despedía de su compañero Pedro Velarde y Santillán. La frase no fue un gesto retórico, sino la anticipación de un sacrificio consciente. Ambos oficiales asumieron que, frente al poderío del ejército francés, la resistencia sería desesperada, pero necesaria como acto de dignidad.

En los días previos, Madrid vivía una creciente tensión. Las tropas de Joachim Murat ocupaban la ciudad, mientras el gobierno español, paralizado y dividido, ordenaba a sus unidades permanecer acuarteladas. El 1 de mayo ya se registraban enfrentamientos aislados entre la población y los soldados franceses —los populares “gabachos”—, preludio de lo que estallaría al día siguiente.

El 2 de mayo, el pueblo de Madrid se levantó. A la revuelta se unieron militares como Velarde y el teniente Jacinto Ruiz, quienes decidieron dirigirse al Parque de Artillería de Monteleón. Allí se encontraba Daoiz, al mando de una guarnición vigilada por fuerzas napoleónicas que pretendían impedir el acceso a las armas.

Las órdenes del gobierno eran claras: no intervenir. Pero Daoiz comprendió que obedecer equivalía a traicionar a su país. Tras un instante de duda —consciente de la inferioridad numérica— rompió las órdenes, arrugó el papel que las contenía y tomó el mando de la resistencia. Abrió las puertas del cuartel, y armo al pueblo de Madrid distribuyendo armas entre los civiles y organizó la defensa con apenas unos 150 hombres entre soldados y vecinos.

Durante horas resistieron el asedio de más de dos mil soldados franceses. Las cargas se sucedían una tras otra, pero el pequeño reducto español se mantenía firme. La lucha fue encarnizada: la munición escaseaba, los heridos se acumulaban y el desenlace parecía inevitable. Aun así, Daoiz, ya herido, continuó combatiendo junto a los cañones.

En medio del combate, el general francés Joseph Lagrange se dirigió a él llamándolo “traidor”. Daoiz, que dominaba el francés, reaccionó con furia: se incorporó, se lanzó sobre el general y lo hirió con su sable. Poco después, varios granaderos franceses lo rodearon y lo abatieron a bayonetazos.

Gravemente herido, fue trasladado por algunos compañeros, pero falleció ese mismo día. Velarde murió también en combate, mientras que Jacinto Ruiz sobrevivió inicialmente, aunque sucumbiría meses después a causa de sus heridas. Hoy, los restos de Daoiz y Velarde reposan juntos en el Monumento a los Héroes del Dos de Mayo, símbolo de aquel levantamiento que marcó el inicio de la guerra.

La figura de Daoiz no se explica únicamente por su muerte heroica. Fue un militar de sólida formación y amplia experiencia. Se educó en la Real Academia de Artillería de Segovia, uno de los centros más prestigiosos de Europa en su tiempo, donde destacó por su dominio de las matemáticas y la técnica artillera.

Participó en diversas campañas, como la defensa de Ceuta, la expedición de Orán y la guerra contra la Francia revolucionaria. Durante esta última fue capturado en Toulouse, permaneciendo prisionero hasta la Paz de Basilea. Incluso en cautiverio, los franceses reconocieron su valía e intentaron atraerlo a su causa, oferta que rechazó con firmeza.

Posteriormente, fue destinado a Cádiz, donde sirvió bajo las órdenes del almirante José de Mazarredo durante el conflicto con Inglaterra. En el contexto del asedio naval británico, protagonizó acciones destacadas al mando de lanchas cañoneras, atacando buques enemigos como el “Poderoso” y contribuyendo a la defensa de la ciudad. Estas maniobras, ágiles y audaces, causaron tal impacto que la prensa de la época llegó a destacar la eficacia de estas pequeñas embarcaciones frente a la poderosa flota británica.

Por sus méritos fue ascendido y reconocido como uno de los oficiales más competentes de su generación. Sin embargo, sería en Madrid, en el Parque de Monteleón, donde su nombre quedaría definitivamente inscrito en la historia.

Luis Daoiz encarna el ideal del militar ilustrado: formado, disciplinado y leal, pero capaz de anteponer la conciencia y el deber moral a la obediencia ciega. Su sacrificio, junto al de sus compañeros, no evitó la ocupación inmediata de Madrid, pero encendió la llama de la resistencia que se extendería por toda España, convirtiéndolo en símbolo permanente de valor, dignidad y patriotismo. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Los restos de Daoiz junto con otros héroes del 2 de Mayo, descansan  en el sarcófago

El obelisco de Madrid que recuerda a los héroes del Dos de Mayo.

Monumento a los Caídos por España.

El grupo representa a Daoíz y Velarde. Se encuentra en la plaza del Dos de Mayo de Madrid, Lugar es donde estuvo el parque de Artillería de Monteleón, arco de entrada que enmarca el monumento, y el área donde tuvo lugar la resistencia de los madrileños frente a los franceses el 2 de mayo de 1808

Monumento a Daoliz y Velarde en la plaza de la reina Victoria en el Alcazar de Segovia

La figura femenina que representa a España, sostienes sus hijos muertos.

La musa de la historia y de la poesía, testigo imperturbable de la tragedia representada en el monumento.

Muerte de Daoiz en el Parque de Artilleria”. Pintor Leonardo Alenza. Museo Nacional del Romanticismo

Muerte de Velarde el dos de mayo de 1808″. Pintura de Manuel Castellano. Museo de Historia de Madrid.