
Busto de Seneca realizado por Mateo Inurria que se encuentra en el Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba.
El segundo hijo de Séneca el Retórico fue conocido como Séneca el Filósofo para diferenciarlo de su progenitor. Lucio Anneo Séneca nació en Córdoba, capital de la provincia romana de la Bética, en torno al año 1, 4 o 5 d. C., según distintas interpretaciones de un epigrama escrito por Marco Valerio Marcial. Murió en Roma en el año 65. También se le conocía como Séneca el Joven para distinguirlo de su padre, Marco Anneo Séneca, a quien a veces se le llama el Viejo.
En Roma estudió gramática, retórica y filosofía. Es posible que también viajara a Grecia, como era costumbre entre los patricios romanos, para ampliar su formación en Atenas. En Egipto continuó su aprendizaje. Él mismo dejó escrito que fue discípulo de Sotión, Átalo y Papirio Fabiano.
Fue uno de los filósofos más representativos de la escuela estoica y una de las figuras más destacadas de la filosofía durante el Imperio Romano. Filósofo, pensador, político, orador y escritor, destacó especialmente por sus obras de carácter moral. Fue considerado el hombre más reputado de la Roma del siglo I. Su estoicismo y su pensamiento moral lo convirtieron en un faro de sabiduría en una época imperial decadente, cuando los valores tradicionales de la República se hallaban en peligro de desaparición.
Ejerció cargos importantes: fue cuestor, pretor, senador y cónsul sufecto, durante los gobiernos de Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón, además de tutor y consejero personal del emperador Nerón.
Séneca fue seguidor de Zenón de Citio, Diógenes de Babilonia y Cicerón, y se convirtió en una potencial amenaza para el emperador Claudio. Aunque los historiadores no coinciden plenamente, se sospecha que ese temor llevó a su destierro a Córcega poco después de la llegada al poder del emperador. No fue su única desgracia: apenas 21 días antes de partir de Roma, murió su hijo. El propio Séneca confesó en alguna ocasión que no se quitó la vida solo por el daño que causaría a sus seres queridos.
En su exilio escribió a su madre, Helvia, una «consolación», subgénero literario destinado a aliviar el sufrimiento de un ser querido mediante una reflexión de mediana extensión. Helvia también tuvo una vida marcada por el dolor: perdió a su madre al nacer, sobrevivió a su esposo y a tres nietos, y al momento de la redacción de la carta era muy probable que no volviera a ver a su hijo, quien pasaría ocho años en la isla.
Séneca brilló tanto como intelectual como en la arena política. Orador consumado, fue una figura clave durante los reinados de Claudio y Nerón, considerado uno de los senadores más admirados, influyentes y respetados. Entre los años 54 y 62, durante los primeros años del reinado de Nerón, gobernó de facto el Imperio Romano junto con Sexto Afranio Burro. Esta posición le granjeó numerosos enemigos, por lo que acabó retirándose de la política. Finalmente, fue acusado de participar en la conspiración de Pisón contra Nerón. Su antiguo alumno lo condenó a muerte, y Séneca se suicidó junto con su esposa, Pompeya Paulina. Sin embargo, Nerón ordenó que ella fuera reanimada, por lo que sobrevivió algunos años más, aunque se desconoce la fecha exacta de su muerte.
La obra de Séneca constituye la principal fuente escrita de filosofía estoica que se conserva. Es autor de teatro, diálogos filosóficos, tratados de filosofía natural, consolaciones y cartas. Con un estilo retórico, claro y accesible, alejado de tecnicismos, delineó los rasgos del estoicismo tardío, del que es considerado, junto a Epicteto y Marco Aurelio, su máximo exponente.
La influencia de Séneca en generaciones posteriores fue enorme. Durante el Renacimiento fue admirado como un oráculo de virtud moral, incluso cristiana, y como maestro del estilo literario y modelo para el teatro. Soledad carrasquilla caballero. sccc.-
