[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. La mezquita Lamaya – Cosas de Cordoba

La mezquita Lamaya

Durante casi once siglos, la mezquita de Lamaya permaneció integrada en los muros del cortijo Las Mezquitas, cuyo singular nombre parecía transmitir un mensaje destinado a ser descifrado por la memoria.

El Cortijo de Las Mezquitas se encuentra en el término municipal de Antequera, cerca de la Laguna de Fuente de Piedras, a 13 kilómetros en línea recta de Bobastro, a 5,5 km de Campillos y a 4 de Sierra de Yeguas. Este cortijo ocultaba una mezquita mandada construir por Abderramán III. La Mezquita de Lamaya, que desvela el enigma de Las Mezquitas, formaba parte de un ambicioso proyecto urbanístico en el centro neurálgico de Andalucía: una ciudad palatina frente a Bobastro, que tenía como propósito dejar claro quién gobernaba en el país.

Con la mezquita, el emir iniciaba la construcción de una gran ciudad, aunque el proyecto se quedó en ideas tras la caída prematura de los hijos de Omar ben Hafsún, mucho antes de lo que Abderramán III había anticipado.

En algunos escritos se menciona que el emir mandó construir una «al-Madina» y que sus tropas acamparon «por la parte de Lamaya», cerca de la Cora de Takurunna, antes de tomar Bobastro. Sin embargo, como la ciudad de Omar ben Hafsún cayó antes de lo previsto, Abderramán III desistió de su plan inicial y centró su atención en Córdoba, dirigiéndolo hacia Medina Azahara.

La Mezquita de Lamaya, monumental y con posible decoración en piedra labrada, fue un proyecto del primer tercio del siglo X, durante el gobierno de Abderramán III, cinco años antes de su proclamación como califa. Su diseño se inspiró en la Aljama de Córdoba, aunque en una versión más reducida, representando aproximadamente una cuarta parte de la gran mezquita de Córdoba, construida por Abderramán I. La Mezquita de Lamaya tenía capacidad para unas 700 personas y muros de hasta seis metros de altura, con contrafuertes. Su sala de oración medía 28 por 25 metros y el patio alcanzaba los 30×30 metros. El módulo utilizado fue el codo mamuni, una medida antropométrica propia de la dinastía omeya que equivale a 47,14 centímetros.

Aunque la mezquita presenta algunas diferencias respecto al modelo original, como las arquerías interiores que son paralelas al muro de la quibla en lugar de perpendiculares, como en la gran aljama de Córdoba, sus espectaculares sillares distan mucho de los de las mezquitas rurales.

La ubicación de la mezquita, entre tres términos municipales, no es casual. El templo se emplazó en la intersección de tres demarcaciones provinciales de al-Ándalus en el siglo X: la cora de Estepa, a cuya jurisdicción pertenecía la sierra de Yeguas hasta épocas modernas; la de Campillos, que en época andalusí formaba parte de la provincia bereber de la serranía de Ronda, conocida como Takurunna; y Antequera, de Rayya, cuyo territorio incluía Archidona y Málaga. Los antiguos límites han quedado fosilizados en los actuales, lo que explica la insólita ubicación de la mezquita.

La mezquita ha sobrevivido en muy buen estado gracias a la protección que le brindó el cortijo, levantado en el siglo XVI y utilizado hasta finales del siglo XX. Si se eliminara la arquitectura posterior, el edificio aparecería en todo su esplendor. De momento, la estructura está a salvo, ya que el propietario colocó una cubierta tras el colapso del techo en octubre de 2018.

En 2008, el inmueble fue declarado Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía. A pesar de haber sido objeto de varios estudios, la mezquita sigue estando embutida dentro del cortijo y, hasta ahora, no se ha realizado una prospección arqueológica ni está prevista su puesta en valor.

Así lo relataba Hayyan la mezquita Lamaya: «Los contrabaluartes eran la cosa más dañina contra los prevaricadores, ordenó fortificar allí una vieja peña llamada al-Madina… en una posición desde la que dominaba todos los caminos de la ciudad del maldito… En aquel lugar estuvo siete días hasta completar aquello, sin dejar a los prevaricadores respiro ni recurso, hostigando al maldito Hafs y a los suyos de Bobastro.». Soledad Carrasquilla caballero. Sccc. –

Fotografías actuales del cortijo de las Mezquitas.