[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Aisha salió por la puerta de los Siete Suelos – Cosas de Cordoba

Aisha salió por la puerta de los Siete Suelos

El día 6 de enero de 1492 la sultana Aisha partiría junto con su hijo Boabdil, su nuera y sus nietos camino de las tahas de La Alpujarra, abandonando la Alhambra por la puerta de los Siete Suelos. Boabdil había entregado a los reyes de Castilla y Aragón una Alhambra intacta, recibían una ciudad fortaleza que no había sido destruida, a diferencia de otras ciudades andalusíes que, asediadas o sitiadas por tropas castellanas, si fueron deshechas.
A’isha bint Muhammad ibn al-Ahmar, reina de Granada, llamada A’isha al-Hurra (La Honesta o la Fría). A pesar de los pocos documentos que tenemos sobre su vida e incluso de la polémica surgida en torno a su nombre verdadero, era conocida como Aisha. Vivió en el siglo XV. Esposa de rey Muley Hacén y madre de Boabdil
Mujer de gran valor capitaneó la resistencia nazarí contra la amenaza castellana; oponiéndose a su propio marido para defender los derechos de su hijo.
Aixa fue durante unos veinte años la mujer del rey Abu l-Hasan Alí, conocido como Muley Hacem, con el que tuvo dos hijos varones, Abu Abd Allah Muhammad (Boabdil) y Abu-l-Hayyay Yusuf, y una hija llamada Aixa.
Hija del rey de Granada Muhammad X, aunque según otros autores lo era de Muhammed VIII. Procedía de la familia real de Granada y debía de gozar de considerable patrimonio y prestigio por sí misma, que explicarían su notable influencia pública posterior.
Con la hija del gobernador de Zahara, cautivada en la última conquista de la ciudad por el Zagal, Isabel de Solís (Soraya después de convertirse al islán) Muley Hacem tuvo dos hijos. Esta renegada no sólo desalojo a Aixa del corazón del rey sino que consiguió relegarla de su posición de sultana y amenazar el futuro de los príncipes.
Al ser repudiada por Muley Hacen, Aixa pasaría a habitar la sala de Dos Hermanas con sus hijos.
El último reino andalusí se vio envuelto en una sangrienta guerra civil antes de caer en poder de los todopoderosos Reyes Católicos. Aixa se alió con los Abencerrajes, eternos enemigos del rey Muley Hacem para participar en una conspiración que le destronara.
Tras liberar a Boabdil de una de las torres de la Alhambra, donde su padre, el rey Muley Hacen, le tenía preso. Aixa incitó a Boabdil y a su hermano Yusuf a huir a Guadix, según refiere Hernando de Baeza. Poco después, tras una sangrienta guerra civil, el 5 de julio de 1482, Boabdil era proclamado rey de Granada. Aixa volvió a intervenir con tenacidad y firmeza en 1483, cuando su hijo cayó prisionero de los cristianos en la batalla de Lucena, y ella negoció su liberación.
A la muerte de Muley Hacén, el Zagal mandaría asesinar al hermano de Boabdil, Abu-l-Hayyay Yusuf, el segundo génito de la dinastía, y que envió su cabeza a la Alhambra envuelta en alcanfor
A pesar de los esfuerzos de su madre porque Boabdil fuera un rey digno de llevar ese título, lo cierto es que pasó a la historia como el último rey de Granada, que no fue capaz de frenar los avances castellanos.
Mujer enérgica y de carácter fuerte y acusada personalidad, el retrato que de ella hacen las fuentes castellanas es el de una persona de arrebatos pasionales y genio viril. Su agitada vida ha dado lugar a ser utilizada como tema recurrente en la literatura hasta nuestros días. En realidad, fue una mujer capaz de tomar importantes decisiones que influyeron en la evolución política del reino, para asegurarse la sucesión de su hijo al trono de la Granada.
Cuando la ciudad se rindió a los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492, Aixa partió al exilio con su hijo, primero al señorío de Andarax, en La Alpujarra, donde en su visir Aben Comixa concretó la venta de todos sus bienes en 1943, a espaldas de Boabdil.
Aisha y su hijo Boabdil dejaron la Alhambra para huir al exilio, primero en las Alpujarras, finalmente a Fez.
La leyenda dice, aunque que no hay ninguna evidencia histórica, cuando iban camino de las Alpujarras, entre las actuales poblaciones de Villa de Otura y El Padul, Boabdil volvió la vista atrás llorando para contemplar Granada por última vez y Aixa le dijo: “Justa cosa es que el rey y los caballeros lloren como mujeres, pues no pelearon como soldados.”
Esta frase parece simbolizar, sin duda, la derrota también Aisha
Boabdil , después de morir su esposa Morayma en el exilio de Andarax, embarcó en Adra y fue recibido por el rey meriní de Marruecos. En la ciudad marroquí de Fez construyó un palacio parecido a la Alhambra y se dice que murió en campaña treinta y dos años después de su partida. A Aixa seguramente le sobrevendría la muerte en Fez. sccc.