[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Murió Miguel Hernández. – Cosas de Cordoba

Murió Miguel Hernández.

Fotografías de la exposición de Miguel Hernández en el Museo Rafael Zabaleta de Quesada.

El 28 de marzo de 1942, moría en la enfermería de la cárcel de Alicante Miguel Hernández Gilabert. Tenía solo 31 años. Había nacido en Orihuela el 30 de octubre de 1910.

Pastor de cabras, autodidacta, poeta del pueblo. Su vida fue breve, pero su palabra, inmensa. La poesía fue su herramienta de justicia, de amor y de denuncia. Su voz no se quebró ni con las rejas, ni con la tuberculosis, ni con la traición del tiempo. Miguel Hernández vivió de palabras que no calló ni el miedo ni la muerte.

Unos murieron en las cárceles, otros en los campos de fusilamiento. A muchos les cerraron los ojos a la fuerza. Los de Miguel, nadie pudo cerrarlos: los selló la tierra, abiertos al dolor y a la esperanza.

Quizás sus pupilas se negaban a habitar la oscuridad por miedo a no poder grabar el horror de su siglo. Aún lo miran todo desde sus versos.

Desterrados, silenciados, difamados… Pero vivos en la memoria. Quesada —como tantos otros rincones de España— reivindica su nombre, lo abraza, lo siembra. Con él, los aceituneros antiguos que cantó, siguen llenando de sinfonías la tierra entera.

Miguel Hernández perteneció a la «generación del 36», esa generación truncada, rota, asesinada por el gemido del grito, que pagó con sangre su compromiso con la palabra y con la justicia.

Su obra no es una reliquia: es un latido.

Y su muerte no fue un final: fue un comienzo. Soleddad Carrasquilla caballero. sccc.-