
Un náufrago de Mateo Inurria. La figura humana de tamaño natural que se abraza a un mástil tronchado y parece flotar sobre el agua del mar. Su fuerte realismo recibió en la exposición nacional de 1890 el despectivo calificativo de vaciado.
Se tratas de la escultura realizada en yeso y patinada. En un lateral se puede contemplar la firma M. Inurria 1890.Se encuentra Museo de bellas Artes de Córdoba
Mateo Inurria Lainosa uno, de los grandes escultores españoles, nace en Córdoba el 25 de marzo de 1867 en la casa nº 24 de la calle Alfaro y muere en Madrid repentinamente el 21 de febrero de 1924. Está enterrado en el cementerio de la Almudena.
Mateo Inurria fue el hijo mayor del matrimonio formado Mateo y Vicenta, sus primeras experiencias con la escultura la adquieren en su propio hogar, manifestando precozmente su inclinación hacia el arte.
Mateo Inurria se casó en la iglesia de San Andrés, con la cordobesa María Luisa Serrano Crespo siendo los padrinos, Antonio Barroso y Castillo y su esposa.
Comienza sus estudios en Escuela de Bellas Artes de Córdoba, donde tiene como compañeros a Lorenzo Coullaut Valera, Rafael García Guijo, Rafael Romero de Torres y Julio Romero de Torres. Debido a una beca de la Diputación de Córdoba continua sus estudios en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid. Su vida empieza a transcurre entre Madrid y Córdoba. Fue decisivo para su estilo el viaje que realizó por toda Francia e Italia donde entró en contacto con la estatuaria clásica, medieval, renacentista, egipcia, bizantina y de los siglos XVIII y XIX.
Mateo Inurria recibió un trato injusto con La Edad de Bronce en el Salón de París en 1877. Este fracaso se convirtió en éxito cuando la ciudad de Córdoba se volcó con su joven escultor. La prensa y las instituciones organizaron un festival en su honor en el Gran Teatro, el 24 de septiembre de ese año, adquiriéndose por suscripción popular la obra, que fue depositada en el Museo Provincial de Bellas Artes de Córdoba.
Algunas de sus obras interesantes son los bustos de Rafael de Luque Lubián y Séneca, así como el Panteón de “Lagartijo” en el cementerio de la Salud de Córdoba.
En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1890 presento su obra Un náufrago, desnudo de hombre a tamaño natural agarrado a un madero, dotado de gran realismo, motivo por el jurado con mala fe, lo acusa de ser un simple vaciado del natural.
Su escultura superará las restricciones del academicismo. Tiende hacia un naturalismo sobrio, sencillo y desprovisto de detalles anecdóticos, en el que ya se advierte la tendencia a idealizar sus modelos que impregnará su obra de madurez
En 1911 Inurria es nombrado profesor en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid. A partir de ese momento se establece en la capital, que le permite un mayor contacto con el mundo cultural y artístico. Comienza una nueva etapa, centrado cada vez más en su tema preferido, el desnudo femenino. En él funde un naturalismo idealizado y sobrio, la sensualidad y el erotismo. Ejemplos de ello son: Ídolo eterno, Deseo, La parra y Forma, estas dos últimas pertenecientes a la colección del Centro de Arte Reina Sofía.
Entre su obra religiosa sobresalen el Cristo del Perdón y San Miguel para el cementerio de La Almudena de Madrid o el Cristo flagelado parala iglesia de Santa María de Guernica, la única obra tallada en madera y policromada, que realizó en su vida.
Las obras cumbre dentro del grupo monumental son las dedicado al Gran Capitán, en la plaza de las Tandillas de Córdoba realizado en mármol y bronce en la que puede admirarse una posible inspiración con las esculturas renacentistas y aun mas en la del padre de las esculturas, equus statuae, de Marco Aurelio, y la de Eduardo Rosales, que puede contemplarse en el paseo madrileño del Parque del Oeste de Madrid.
Trabajó en las restauraciones llevadas a cabo en la mezquita de Córdoba por Ricardo Velázquez Bosco, interviniendo en la puerta de San Esteban, la capilla de Villaviciosa y en las portadas de levante y poniente. También participó en las excavaciones de Medina Azahara y participó en la restauración del santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta en Córdoba, esculpiendo el “pocito” o brocal que sustituyó al destrozado que allí había, y que había sido centro de las apariciones de la Virgen.
Su vocación docente tiene para él una gran significación. Cree firmemente que mediante la enseñanza se puede contribuir a la mejora del individuo y de la sociedad, económica, industrial y artísticamente. Ejerce como catedrático de Modelado de la Figura y Dibujo del Antiguo en la Escuela Municipal de Artes y Oficios de Córdoba, y en 1901 es nombrado director de la Escuela Superior de Artes Industriales de Córdoba, con atribuciones para programar los estudios de Platería, Guadamecilería, Herrería, Carpintería, Cantería y Cerámica en escuelas-taller.
Amigo de Aguste Rodin lo acompaña en su visita a Córdoba. Desde esta época, Inurria participa periódicamente en los jurados de la sección de escultura de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de Madrid.
Obtiene una Medalla de Honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1920. El Museo del Prado y el Reina Sofia son algunos de los museos que cuentan con obras del cordobés.
.Tiene dedicada una calle en el barrio de Santa Marina su ciudad natal y un busto en los Jardines de la Agricultura de Córdoba.
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