[REQ_ERR: COULDNT_RESOLVE_HOST] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Un eclipse de sol contra la Campaña del Poder Supremo.   – Cosas de Cordoba

Un eclipse de sol contra la Campaña del Poder Supremo.  

El 19 de julio de 939 se produjo un eclipse de Sol mientras las fuerzas de Abderramán III avanzaban hacia el norte en la llamada Campaña del Poder Supremo. El ejército califal se dirigía hacia la frontera del Duero para enfrentarse a las fuerzas de Ramiro II de León, apoyadas por castellanos y navarros.

Las fuentes andalusíes describen el fenómeno como algo extraordinario. Un relato transmitido en la tradición historiográfica habla de un eclipse que oscureció la tierra y provocó temor tanto entre musulmanes como entre cristianos, hasta el punto de que ambos ejércitos permanecieron sin realizar movimientos durante aproximadamente dos días.

Aquí hay un detalle importante: no fue necesariamente un eclipse total en el lugar de la batalla, como se afirma en algunas divulgaciones. Los cálculos citados para Simancas indican que fue un eclipse solar de gran magnitud, pero la descripción como «total» aparece de forma desigual en las fuentes modernas.

El enfrentamiento principal comenzó a comienzos de agosto de 939 y terminó con una grave derrota del ejército de Abderramán III. Las tropas cordobesas tuvieron que retirarse y posteriormente sufrieron otra derrota en la llamada jornada de Alhándega.

¿El eclipse provocó la derrota? Aquí debemos separar historia y leyenda.

No podemos demostrar que el eclipse causara militarmente la derrota. La batalla tuvo causas militares y estratégicas: problemas de coordinación, la resistencia de las fuerzas cristianas y las dificultades sufridas por el enorme ejército califal durante la retirada.

Pero sí podemos afirmar que el fenómeno tuvo un impacto psicológico y simbólico, porque las fuentes lo relacionan directamente con el desconcierto de los combatientes. De hecho, la tradición histórica posterior convirtió el eclipse en una especie de mal presagio que precedió al desastre califal. Una exposición reciente del Archivo General de Simancas señala precisamente que las fuentes atribuyeron a la influencia negativa del eclipse parte del carácter ominoso del acontecimiento.

Existe un episodio en la historia del Califato de Córdoba en el que el cielo y la guerra quedaron unidos de una manera extraordinaria.

Era el verano del año 939. Abderramán III había emprendido una gran campaña militar hacia el norte, conocida en las fuentes árabes como la Campaña del Poder Supremo. El objetivo era golpear a los reinos cristianos y reforzar el dominio del Califato sobre las tierras situadas al norte del Duero.

El ejército cordobés avanzaba hacia Simancas cuando, el 19 de julio, ocurrió algo que nadie esperaba.

En pleno día, el Sol comenzó a desaparecer. La luz se debilitó. El cielo adquirió una tonalidad extraña. Y durante un tiempo, aquel enorme ejército quedó contemplando un fenómeno que para muchos resultaba inexplicable.

Las fuentes andalusíes conservan el recuerdo del acontecimiento y cuentan que el eclipse provocó temor tanto entre los musulmanes como entre los cristianos. Según la tradición, ambos bandos permanecieron durante un tiempo sin realizar movimientos, impresionados por lo que acababan de contemplar.

No debemos convertir este episodio en una leyenda diciendo que el eclipse «decidió» la batalla. No existe evidencia de que una oscuridad en el cielo causara directamente la derrota del ejército califal. Pero sí ocurrió algo mucho más interesante: el eclipse fue interpretado como un presagio. Y en una sociedad medieval, donde los acontecimientos celestes podían adquirir un significado religioso, político o astrológico, un fenómeno semejante podía afectar profundamente al estado de ánimo de quienes estaban a punto de entrar en combate.

Unos días después, las tropas de Abderramán III se enfrentaron a las fuerzas de Ramiro II de León, apoyadas por castellanos y navarros.

El resultado fue una de las grandes derrotas militares sufridas por el Califato de Córdoba.

Los cordobeses fueron derrotados en Simancas y, durante la retirada, volvieron a ser golpeados en la llamada jornada de Alhándega. El eclipse había ocurrido antes de la batalla.

Y durante siglos quedó en la memoria histórica una imagen poderosa: el Sol se oscureció antes de que el poder de Córdoba sufriera uno de sus mayores golpes militares.

Para los astrónomos era un fenómeno celeste. Para los soldados pudo ser una señal. Para los cronistas se convirtió en parte de la memoria de la batalla. Y para nosotros, más de mil años después, constituye uno de esos extraordinarios momentos en los que la astronomía y la Historia se cruzan sobre el campo de batalla.

Un dato especialmente interesante: la investigación académica sobre las crónicas árabes ha demostrado que los eclipses fueron registrados con bastante frecuencia en las fuentes medievales y que esos registros tienen incluso valor para la cronología histórica y el estudio de la rotación de la Tierra.

Un eclipse documentado, un ejército del Califato, una reacción de temor atribuida a ambos bandos y, pocos días después, una gran derrota militar. Lo que no debemos afirmar es que el eclipse fuese la causa de la derrota. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

La batalla de Simancas se pasa al tebeo.