[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. La mujer Policía Municipal de Córdoba – Cosas de Cordoba

La mujer Policía Municipal de Córdoba

Las primeras en España

El día 25 de mayo de 1970, Córdoba se convirtió en la primera ciudad española en incorporar oficialmente a la mujer a la Policía Municipal, un hecho pionero en la historia de las fuerzas de seguridad locales en España y un símbolo temprano de la lenta incorporación femenina a espacios tradicionalmente reservados a los hombres.

Aquellas primeras agentes aparecieron en las calles cordobesas con un uniforme muy distinto al de sus compañeros masculinos: falda por debajo de la rodilla, chaqueta entallada y zapatos de medio tacón. La propia estética del uniforme reflejaba todavía la mentalidad de la época, donde incluso dentro de una institución policial se pretendía mantener una imagen “femenina” y acorde con los roles sociales tradicionales asignados a la mujer.

Su incorporación se produjo en una España que comenzaba a cambiar aceleradamente. La década de los sesenta había traído el llamado desarrollismo, el crecimiento urbano y el aumento del tráfico rodado en las ciudades. Córdoba dejaba atrás poco a poco la imagen de ciudad tranquila y empezaba a enfrentarse a nuevos problemas de circulación, mercados más concurridos y un mayor movimiento comercial y turístico.

Sin embargo, las funciones asignadas inicialmente a aquellas policías municipales eran muy limitadas. Durante sus primeros años quedaron destinadas casi exclusivamente a la regulación del tráfico, la vigilancia de pasos escolares y el control de mercados y espacios comerciales. No podían intervenir en determinados servicios considerados “duros” o “impropios” para mujeres, reflejo de las restricciones sociales y legales existentes entonces.

El primer día de servicio dejó también al descubierto la mentalidad predominante en buena parte de la sociedad española de la época. Muchas de aquellas agentes tuvieron que soportar burlas, comentarios machistas de algunos conductores y viandantes. Mientras regulaban la circulación, no faltaban quienes bajaban la ventanilla del coche para gritar frases como: «¿Por qué no te vas a coser calcetines?» o «Las mujeres, a la cocina». Aquellas expresiones, hoy difíciles de imaginar en un contexto oficial, eran entonces relativamente habituales y reflejaban el rechazo que provocaba ver a mujeres ejerciendo autoridad en la vía pública.

Pese a ello, las policías municipales cordobesas continuaron desempeñando su trabajo con profesionalidad y serenidad. Su sola presencia en las calles suponía ya una ruptura simbólica con décadas de exclusión femenina en muchos ámbitos laborales y administrativos.

Entre sus compañeros hubo actitudes diversas. Como decía Rafael Guerra Guerrita: “cada cual es cada cual”. Sin en valgo encontraron apoyo y respeto profesional dentro del cuerpo, mientras otras tuvieron que enfrentarse a prejuicios, paternalismo o desconfianza. Aun así, muchas de aquellas pioneras destacaron posteriormente que, en términos generales, existió corrección en el trato cotidiano.

Las verdaderas dificultades aparecieron sobre todo en el terreno de la promoción profesional. Durante años las mujeres quedaron prácticamente estancadas en funciones secundarias, sin posibilidad real de ascender en el escalafón ni de asumir puestos de responsabilidad. La igualdad efectiva dentro del cuerpo tardaría todavía mucho tiempo en llegar.

No sería hasta 1987 cuando comenzaron a abrirse de forma más clara las puertas para que las mujeres pudieran acceder a categorías superiores y desempeñar funciones de mayor responsabilidad dentro de la Policía Local. Ese avance coincidió ya con la consolidación democrática española y con los cambios sociales impulsados tras la Constitución de 1978.

Aquellas primeras policías municipales de Córdoba no solo regularon el tráfico o vigilaron mercados. Sin pretenderlo, se convirtieron en protagonistas de un cambio histórico. Fueron mujeres que, en una sociedad todavía profundamente tradicional, ocuparon por primera vez un espacio de autoridad pública reservado hasta entonces exclusivamente a los hombres. Su presencia abrió camino a generaciones posteriores de mujeres policías en toda España.

Las primeras mujeres que ingresaron en la Policía Local de Córdoba en 1970 formaron la primera promoción femenina de policías municipales de toda España, consideradas auténticas pioneras dentro de los cuerpos de seguridad españoles, fueron: Dolores Tapia. Delfina Tapia. Paqui Serrano Corpas. Loli Romero Escobedo. Begoña Quiroga. María Ángeles Blanco, Paqui Osuna. María del Carmen Jiménez. Manoli Rodríguez. Ana Vega

Estas mujeres convirtieron a Córdoba en la ciudad pionera de España en admitir mujeres en la Policía Municipal, adelantándose incluso a grandes capitales como Madrid, Valencia o Bilbao. Abrieron el camino para la incorporación progresiva de la mujer a las policías locales españolas. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Las diez agentes que aprobaron la oposición.

La primera promoción de agentes femeninos, toma de posesión.