[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. El primer pasodoble durante una corrida de toros – Cosas de Cordoba

El primer pasodoble durante una corrida de toros

El día 2 de mayo de 1890 tuvo lugar en la plaza de toros de Madrid un hecho que marcaría para siempre la historia de la tauromaquia: por primera vez sonó música durante la lidia de un toro.

Hasta aquel momento, las corridas se desarrollaban sin acompañamiento musical en plena faena. La banda únicamente intervenía en momentos protocolarios o festivos ajenos a la lidia propiamente dicha. Pero aquella tarde ocurrió algo extraordinario.

Los protagonistas fueron dos figuras legendarias del toreo cordobés: Rafael Molina “Lagartijo”, considerado el primer Califa del toreo, y Rafael Guerra “Guerrita”, el segundo gran Califa cordobés y uno de los toreros más dominadores del siglo XIX.

Ambos lidiaban aquella tarde en Madrid un encierro de la ganadería del marqués de Saltillo. El sexto toro de la corrida llevaba por nombre “Chafrito”.

Durante el tercio de banderillas, Lagartijo y Guerrita realizaron una actuación tan brillante, tan elegante y tan llena de dominio y compás, que el público madrileño quedó absolutamente entusiasmado.

La colocación de los palos, la serenidad de los toreros, la pureza de los movimientos y el temple con el que ambos banderillearon al animal provocaron una reacción inédita en la plaza.

Los espectadores, pañuelo en mano, comenzaron a reclamar de manera unánime que la banda de música interpretara un pasodoble torero en honor a la extraordinaria faena que estaban presenciando.

La petición fue tan clamorosa que la presidencia de la plaza terminó autorizándolo.

Y así, por primera vez en la historia, la música acompañó la lidia de un toro.

Aquel instante marcó el nacimiento de una tradición inseparable de la tauromaquia moderna: la interpretación de pasodobles durante las grandes faenas.

Desde entonces, la música taurina pasó a convertirse en un elemento esencial del espectáculo, especialmente en los momentos de mayor emoción artística. El sonido del pasodoble comenzó a subrayar la inspiración del torero y la conexión entre el ruedo y el público.

La música dejó de ser un mero acompañamiento festivo para integrarse en la liturgia taurina.

No es casual que aquel momento fundacional estuviera protagonizado por dos toreros cordobeses. Tanto Lagartijo como Guerrita representaban dos formas magistrales de entender el toreo y simbolizaban el enorme peso que Córdoba tenía en la tauromaquia española del siglo XIX.

Lagartijo aportaba elegancia, clasicismo y señorío. Guerrita, inteligencia, dominio absoluto y una técnica revolucionaria para su tiempo. Entre ambos transformaron la forma de torear y elevaron el espectáculo taurino a una nueva dimensión artística.

Aquella tarde de mayo de 1890 en Madrid, con “Chafrito” en el ruedo y el público rendido ante el arte de los dos califas cordobeses, nació también una de las señas de identidad más reconocibles de las corridas de toros: el pasodoble taurino sonando mientras el torero crea belleza frente al toro.

Desde entonces, música y tauromaquia quedaron unidas para siempre. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-