
Dos ángeles españoles se aparecieron en la historia reciente, posiblemente dos de esos 36 HOMBRES JUSTOS que, según la ancestral leyenda, siempre viven entre nosotros, pueden ser de cualquier lugar, color, sexo y edad, no se conocen entre sí y actúan sin saber, siquiera, que son o puedan ser alguno de ellos. Cuando uno de ellos muere, nace otro para reemplazarlo. Son los justos que sostienen, desde lo invisible, la paz del mundo.
El ÁNGEL ROJO, don Melchor Rodríguez García, andaluz de Triana, fue anarquista, bueno y honesto que pasó media vida o más en la cárcel por sus ideas y, entre celda y celda, llegó a ser el responsable de las prisiones de la República Española, arriesgó su vida repetidamente para salvar miles de vidas. Entre muchos hechos heroicos detuvo las ejecuciones que, sin juicio ni culpa, se estaban produciendo en la retaguardia republicana madrileña en el otoño de 1936, también se interpuso ante una multitud armada y muy enfadada que pretendía matar a todos los recluídos en la cárcel de Alcalá de Henares, fue el último alcalde republicano de Madrid. Fue «perdonado» de forma memorable pero renunció a la vida acomodada que le ofrecieron: volvió a la clandestinidad, y a la cárcel, a luchar por sus ideas. Anarquistas y ministros franquistas le rindieron homenaje conjunto en su funeral, con himno anarquista y padre nuestro incluidos, allá por el año 1972. Este hombre afirmaba que se puede morir por las ideas pero nunca matar por ellas.
El ÁNGEL DE BUDAPEST, el aragonés don Ángel Sanz Briz, Embajador de España en Hungría durante la Segunda Guerra Mundial, salvó por cuenta propia y a riesgo de su vida, a más de 5.000 judíos del Holocausto; proporcionó pasaporte español y protección diplomática a cualquier judío, alegando ante los nazis leyes españolas que protegían a judíos sefardíes otorgándoles el derecho a la nacionalidad española. Recurrió a todos los medios materiales, legales y menos legales, multiplicando el número de pasaportes e inmuebles de acogida bajo soberanía española, para salvar al mayor número de vidas (menos de 200 eran descendientes de Sefarad, pero otorgó protección y salvó la vida a más de 5.000 personas). En 1989 Israel le entregó la Medalla de los Justos entre las Naciones y se plantó un árbol en el Monte del Recuerdo de Jerusalén. Ángel Sanz Briz salvó a muchos más judíos que Schindler (el de la oscarizada película «La Lista de Schindler»). En Budapest, se puso su nombre a una calle y un monumento en su honor. En Cádiz, donde embarcaron muchos judíos hacía otros países, tras salvar la vida gracias a Sanz Briz, un monumento lo conmemora desde el año 2013, en la Plaza de las Tortugas.
Quien salva una vida salva al mundo entero (proverbio hebreo). Samuel de Bobastro.
Foto:
Ángel Sanz Briz, el Ángel de Budapest.
Placa en el barrio de Triana (Sevilla) en la casa natal de Melchor Rodríguez García.
Retrato de Melchor Rodríguez García, el Ángel Rojo.
Monumento en Cádiz a Ángel Sanz Briz.