
El 20 de agosto de 2020 se cumplieron 240 años de la entrada triunfal en Cádiz en 1780 del navío Santísima Trinidad, el buque de guerra más poderoso del mundo, y de la escuadra Española, a cuyo mando estaba el almirante andaluz don Luis de Córdova y Córdova, Capitán General de la Real Armada. Llegaron a Cádiz tras capturar a un convoy de barcos ingleses.
Iniciada la inspección de los buques apresados se comprobó la importancia del golpe asestado al Reino de la Gran Bretaña, pues no sólo se habían capturado 52 buques, sino también 80.000 mosquetes, 3.000 barriles de pólvora, gran cantidad de provisiones y efectos navales, destinados a mantener operativas las flotas británicas de América y del océano Índico, vestuario y equipación para doce regimientos de infantería, y la ingente suma de 1.000.000 de libras esterlinas en lingotes y monedas de oro (todos los buques y bienes capturados estaban valorados en unas 600.000 libras). Además se hicieron cerca de 3.000 prisioneros.
Jorge III sufrió una lipotimia cuando recibió la noticia, no solo por el varapalo a las arcas del Estado, sino porque acababa de perder una importante suma de su propio patrimonio que, aconsejado por su secretario, había invertido en la bolsa londinense. La bolsa se había desplomado tras conocerse la captura del convoy. La compañía de seguros Lloyd´s, una de las inversiones del soberano inglés, tuvo que afrontar pólizas por un valor superior a la mitad de sus activos y perdió el 60 por ciento de su cotización en bolsa.
Esta victoria española provocó una crisis financiera entre las aseguradoras de marina de toda Europa, muchas entraron en bancarrota, y las tasas de seguro de guerra subieron a niveles desorbitados. También se incrementó el descontento público contra el ministro británico y la dirección de la Royal Navy.
Marinado y conducido a Cádiz el convoy fue sometido al dictamen del Juzgado de Presas, fue declarado por buena y legítima presa, procediéndose a la descarga, almacenaje y venta de los cargamentos y las embarcaciones.
Los españoles se comportaron con gran humanidad con sus prisioneros. Cinco de los barcos capturados fueron puestos al servicio de la flota española. La Armada Española comisionó el Royal George de 28 cañones como el Real Jorge. Samuel de Bobastro.
Foto:
Don Luis de Córdova y Córdova, retrato en el Museo Naval de Madrid.
Navío de línea Santísima Trinidad, el Escorial de los Mares.