[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Santa Victoria – Cosas de Cordoba

Santa Victoria

Santa Victoria de Córdoba: tradición y controversia histórica

Tradicionalmente se ha considerado a Santa Victoria como hermana de San Acisclo, ambos mártires cordobeses ejecutados, según la hagiografía, durante la persecución del emperador Diocleciano en el año 304. Juntos habrían acabado convirtiéndose en patronos de la ciudad de Córdoba y en figuras centrales del cristianismo primitivo local.

Sin embargo, la existencia histórica de Santa Victoria ha sido objeto de un intenso debate académico, especialmente a partir de mediados del siglo XX.

El principal estudio crítico sobre esta cuestión fue realizado por el doctor en Historia Eclesiástica Angel Fàbrega  Grau, quien defendió en 1950 su tesis Pasionario Hispánico, posteriormente publicada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Este trabajo le valió el Premio Francisco Franco del CSIC y la Medalla de Oro del papa Pío XII otorgada por la Universidad Gregoriana de Roma, lo que da una idea del peso académico de su investigación.

Fàbrega sostenía que no existen referencias antiguas fiables sobre Santa Victoria, a diferencia de su supuesto hermano San Acisclo, abundantemente documentado desde época muy temprana.

La mención más antigua de San Acisclo aparece en el siglo IV, en el Peristephanon o Libro de las Coronas, del poeta hispanorromano Aurelio Prudencio Clemente, donde se lee: Corduba Acisclum dabit et Zoéllum tresque coronas (“Córdoba dará tres coronas a Acisclo y a Zoilo”).

Posteriormente, el Martirologio Jeronimiano (siglo V) vuelve a citar a Acisclo, y en el siglo VI se documenta ya una basílica dedicada al santo en las cercanías de Córdoba. Según Isidoro de Sevilla, dicha basílica fue profanada por el rey visigodo Agila, quien la utilizó como establo durante el asedio a la ciudad.

En contraste, no existe ninguna referencia a Victoria en estas fuentes tempranas.

La primera mención conocida de Santa Victoria aparece cinco siglos después de su supuesto martirio, en el Martirologio de Lyon, redactado antes del año 806, donde se recoge: Cordubae, in Hispaniis, passio sanctorum martyrum Aciscli et Victoriae… (“En Córdoba, España, la pasión de los santos mártires Acisclo y Victoria…”).

Resulta significativo que esta mención surja en Francia y no en Córdoba, su hipotética patria. De hecho, autores cordobeses fundamentales como San Eulogio (800–859) o el obispo Recemundo (siglos X) no mencionan en ningún momento a Santa Victoria, lo que refuerza las dudas sobre su historicidad.

Àngel Fàbrega planteó varias hipótesis para explicar la aparición de Victoria en la tradición: Que se tratase de una santa africana posteriormente “nacionalizada” por la liturgia mozárabe, como ocurrió con otros santos.

Que el autor del Martirologio de Lyon confundiera o adaptara una Santa Victoria ya presente en el Martirologio Jeronimiano el 17 de noviembre, víspera de la festividad de San Acisclo según el calendario de Recemundo.

El propio Fàbrega reconocía que, con el estado actual de los estudios litúrgicos, no puede ofrecerse una conclusión definitiva.

Más recientemente, el cronista oficial de Córdoba Julián Hurtado de Molina Delgado, en su obra Orígenes del culto a los mártires hispanorromanos Santos Acisclo y Victoria, propuso que el relato del martirio de Victoria podría estar inspirado o calcado del de Santa Cristina, mártir venerada en Italia. Según este autor, ambas explicaciones —la confusión litúrgica y la adaptación hagiográfica— no son excluyentes, sino complementarias.

Según la tradición posterior, Victoria y Acisclo habrían quedado huérfanos y huido a Córdoba junto a su nodriza Nicomedia. Arrestados por el pretor Dión, fueron sometidos a terribles torturas por negarse a adorar a los dioses romanos. Victoria habría muerto atravesada por flechas y Acisclo decapitado. Tras su martirio, su casa se habría convertido en lugar de culto.

Ambos santos fueron venerados en el rito mozárabe y su culto se extendió por España y el sur de Francia, especialmente en Provenza. Existen iglesias dedicadas a ambos, como una pequeña ermita en las faldas de Montserrat.

¿Existió realmente Santa Victoria de Córdoba?

Desde el punto de vista historiográfico, la balanza se inclina más hacia la duda que hacia la certeza, dado el silencio de las fuentes antiguas y la aparición tardía de su figura. No obstante, su presencia en la tradición religiosa y en la devoción popular cordobesa es indiscutible. Como ocurre tantas veces. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Martirio de San Acisclo y Santa Vitoria. Lienzo de gran formato de Antonio Palomino que se encuentra en la Mezquita Catedral de Córdoba.

Santa Vitoria.  Antonio del Castillo y Saavedra. Mezquita Catedral de Córdoba

Escultura de Santa Vitoria. Mezquita Catedral de Córdoba

Imágenes de los Copatrono y Patronos de la diócesis de Córdoba, procesionando por la ciudad.