
Sello postal dedicado a Victoria Kent, puesto en circulación el 12 de febrero de 1990
Pionera de la justicia, la política y los derechos humanos
Victoria Kent Siano nació en Málaga, 6 de marzo de 1892 y murió en Nueva York, 25 de septiembre de 1987. Fue una abogada, política y defensora incansable de los derechos humanos. Su vida atravesó algunos de los episodios más decisivos de la España contemporánea: la proclamación de la Segunda República, la Guerra Civil, el exilio y la lucha contra los totalitarismos del siglo XX.
Dotada de una inteligencia brillante y una férrea voluntad, se convirtió en una de las mujeres más influyentes de su tiempo y en una figura clave para la modernización penitenciaria en España.
Desde muy joven mostró una excepcional capacidad para el estudio, se trasladó a Madrid para cursar Derecho en la Universidad Central, en una época en la que apenas había mujeres en las aulas universitarias
Se convirtió en la primera mujer en ingresar en el Colegio de Abogados de Madrid.
Fue además la segunda mujer española que se colegió para ejercer
Poco después sería la primera mujer del mundo en actuar como abogada ante un tribunal militar.
Su mera presencia en los tribunales supuso una revolución en un ámbito profundamente masculino.
Con la llegada de la Segunda República en 1931, Kent fue elegida diputada por el Partido Radical Socialista. Ese mismo año protagonizó uno de los debates más célebres de la historia parlamentaria española: su oposición al sufragio femenino inmediato.
Kent no cuestionaba la igualdad —que siempre defendió—, sino que creía que la fuerte influencia clerical sobre las mujeres españolas podía traducirse en un voto masivo hacia fuerzas conservadoras, poniendo en riesgo a la República recién nacida. Su contrincante parlamentaria fue Clara Campoamor, quien finalmente logró la aprobación del voto femenino.
Este episodio ha desdibujado a menudo su figura, pero su postura fue estratégica, no antifeminista.
Ese mismo 1931, el Gobierno nombró a Victoria Kent Directora General de Prisiones, convirtiéndola en la primera mujer en ocupar el cargo. Desde allí impulsó una reforma penitenciaria sin precedentes en España, basada en la dignidad humana, la educación y la reinserción.
Entre sus medidas destacan: Eliminación de cadenas, grilletes y prácticas vejatorias. Mejora de la alimentación, la higiene y las condiciones habitacionales. Creación de escuelas, talleres, bibliotecas y actividades formativas. Profesionalización del cuerpo de funcionarias de prisiones. Humanización del trato hacia las personas reclusas.
Su proyecto más emblemático fue la Prisión de Mujeres de Ventas, concebida como un centro moderno orientado a la reinserción, aunque tras la Guerra Civil sería tristemente utilizada como centro de represión masiva.
Durante la Guerra Civil, Kent se mantuvo fiel a la República y ejerció labores diplomáticas como agregada de la embajada española en París. Tras la derrota republicana comenzó un largo exilio marcado por el compromiso político y el peligro constante.
Durante la ocupación nazi de Francia tuvo que vivir escondida durante varios años, perseguida por su pasado republicano y por su defensa activa de la democracia.
En 1948 logró llegar a México, y poco después se instaló definitivamente en Nueva York.
En la ciudad estadounidense desarrolló una intensa actividad cultural y humanitaria. Fue directora de la revista Ibérica: por la libertad, uno de los principales órganos de comunicación del exilio republicano. Colaboró con la ONU en programas relacionados con prisiones y derechos humanos.
Su apartamento se convirtió en un punto de encuentro para exiliados, intelectuales, jóvenes estudiantes y activistas.
En 1977 regresó a España, recibiendo numerosos homenajes. Falleció en Nueva York en 1987.
Victoria Kent dejó una huella profunda y duradera: Primera abogada ejerciente del Colegio de Madrid. Pionera mundial como abogada ante un tribunal militar. Figura central de la reforma penitenciaria en España. Diputada republicana y defensora de las libertades públicas. Referente del exilio español, del pensamiento democrático y de la lucha por los derechos humanos.
Hoy, su nombre da identidad a calles, centros educativos, bibliotecas y proyectos sociales en toda España.
Fue, ante todo, una mujer que abrió caminos donde antes solo había muros. Soledad Carrasquilla caballero. sccc.-

Victoria Kent con el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora y Álvaro de Albornoz .De pie: Francisco Largo Caballero y Miguel Maura. Madrid en 1931