El Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, memoria y el olvido

Escultura del requeté malherido de la plaza de los Apóstoles de Montserrat
El Tercio de Nuestra Señora de Montserrat fue una unidad militar formada durante la Guerra Civil Española, encuadrada en el bando sublevado y compuesta principalmente por voluntarios catalanes carlistas, muchos de ellos vinculados a la Comunión Tradicionalista. Nació en 1936 por iniciativa de dirigentes carlistas catalanes refugiados en la zona nacional —especialmente en Navarra y Álava— tras el fracaso del golpe de Estado en Cataluña.
Su nombre evocaba al santuario de Montserrat, símbolo espiritual de Cataluña, y pretendía unir el fervor religioso con la causa tradicionalista y monárquica. Integrado en el Ejército Nacional como unidad de Requetés, su lema era el clásico: “Por Dios, por la Patria y el Rey”. Estaba formado casi exclusivamente por jóvenes religiosos, seminaristas, estudiantes o hijos de familias católicas conservadoras, aunque tras las grandes pérdidas de 1938 se incorporaron combatientes de otras regiones, entre ellos algunos andaluces.
Desde el siglo XIX, en Andalucía existía una presencia carlista minoritaria pero viva, especialmente en Sevilla, Córdoba, Cádiz y Granada, donde pervivían círculos tradicionalistas, hermandades religiosas y juventudes requetés. Durante la Guerra Civil, estos grupos se integraron en distintos tercios, algunos voluntarios andaluces fueron destinados al Tercio de Montserrat.
En las listas parciales de caídos conservadas en archivos carlistas y en el monasterio de Montserrat figuran apellidos y lugares de origen del sur. Se mencionan voluntarios cordobeses, sevillanos y granadinos, algunos refugiados en Navarra o Aragón, que se alistaron movidos por la fe. Aunque su número fue reducido, su presencia tiene un valor simbólico: muestra cómo la religiosidad y el tradicionalismo trascendían las fronteras regionales.
Durante los tres años de conflicto, el Tercio actuó en varios frentes. Participó en la ofensiva sobre Huesca, en la batalla de Belchite y alcanzó su punto más trágico en la batalla del Ebro, en el sector de Vilalba dels Arcs, donde fue prácticamente aniquilado.
De unos 300 combatientes, más de 150 murieron y otros tantos resultaron heridos o desaparecidos. Aquella masacre convirtió al Tercio en símbolo del sacrificio dentro del imaginario carlista y franquista. La dictadura exaltó su memoria como ejemplo de “virtud y fidelidad”, presentando a sus miembros como “los catalanes fieles a Dios y a España” frente al separatismo y el marxismo.
El 26 de octubre de 1939, ya terminada la guerra, el Tercio fue disuelto oficialmente. Antes, los supervivientes realizaron su último acto como unidad militar: el 8 de octubre de 1939 subieron a la montaña de Montserrat para entregar su bandera a los pies de la Moreneta, la Virgen de Montserrat, en presencia del abad Antoni Maria Marcet. Aquella bandera se conserva aún en el mausoleo dedicado al Tercio.
En los meses siguientes se debatió la creación de un mausoleo donde enterrar a los combatientes del Tercio. El 14 de julio de 1939, una comisión de personalidades catalanas solicitó a Franco autorización para construirlo. Aunque el dictador la negó en un primer momento —pues pretendía concentrar todos los caídos en el futuro Valle de los Caídos—, finalmente se permitió su construcción años después.
El mausoleo al Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat se encuentra en la plaza de los Apóstoles, cerca del monasterio, dentro del término de Monistrol de Montserrat (aunque el terreno pertenece al monasterio). Fue inaugurado en 1961 por la Hermandad de Excombatientes del Tercio.
El conjunto consta de un monumento exterior y una cripta funeraria con los restos de 319 combatientes. La escultura principal, de bronce, representa a un requeté moribundo mirando hacia la abadía, con la inscripción:
“Recorda el seu exemple i sacrifici. Terc de Requetès Mare de Déu Montserrat. 1936–1939.”
En el interior se conservan objetos personales, vitrinas, inscripciones y un pequeño archivo. Franco visitó el mausoleo dos veces durante los años sesenta, en ceremonias cargadas de nacionalcatolicismo y retórica de cruzada.
En 1942, cuando aún se proyectaba el Valle de los Caídos, el régimen ya había erigido el monumento exterior de Montserrat. Su estética y lenguaje reproducían el ideal franquista: cruces, oraciones, y la inscripción “A los caídos por Dios y por España”. No aparecen símbolos imperiales ni el nombre de Franco, pero el mensaje era claro: la guerra fue una cruzada y los caídos, mártires de la fe.
Durante décadas, el lugar funcionó como santuario de la “Cataluña fiel”, contrapuesta a la “Cataluña roja y separatista”. Con la llegada de la democracia y las leyes de memoria histórica, el debate se reabrió: ¿es un espacio religioso o un símbolo franquista?
El caso del Tercio de Montserrat se sitúa en una zona gris. La Ley de Memoria Democrática no lo considera monumento de exaltación directa del franquismo, al carecer de emblemas políticos, pero su falta de contexto perpetúa un relato parcial: el de los vencedores convertidos en mártires, sin aludir a las víctimas del otro bando.
El Tercio de Montserrat encarna una de las contradicciones esenciales de la memoria española: cómo recordar a los muertos del bando vencedor sin legitimar al régimen que los exaltó. En Cataluña, donde la Guerra Civil tuvo un fuerte componente identitario, el monumento sigue siendo una herida simbólica.
Para unos, representa un homenaje a jóvenes que murieron por su fe; para otros, un vestigio del discurso que silenció a los derrotados. La memoria histórica no pretende borrar el pasado, sino explicarlo con justicia. Sin embargo, en Montserrat la historia parece detenida: la cruz sigue en pie, pero sin palabras que la acompañen.
Porque quizá el verdadero acto de memoria no sea derribar cruces, sino darles voz: contar quiénes fueron, por qué lucharon y qué país los llevó a matarse entre hermanos. Solo entonces, la memoria podrá cerrar la herida. Soledad carrasquilla Caballero. sccc.

Vistas de las montañas de Montserrat desde el mausoleo

Escultura del requeté malherido que ha sido retirada, junto con una placa, de la laureada la plaza de los Apóstoles de Montserrat



Mausoleo del tercio

Mausoleo del Tercio

Símbolo de Tercio en la cripta de Montserrat, la Virgen de Montserrat y la cruz de Borgoña.


Donde estuvo la escultura del requeté malherido

En septiembre del 2021 separatistas catalanes asaltan la cripta del Tercio de Montserrat y queman banderas históricas. Publicadas en TWITTER