
David Roberts fue un pintor y litógrafo escocés nacido en Stockbridge (Edimburgo) en 1796 y fallecido en Londres en 1864. Considerado uno de los más destacados artistas viajeros del siglo XIX, su obra se enmarca dentro del Romanticismo europeo, corriente que unió el arte, la historia y el exotismo oriental en un mismo impulso creativo.
Roberts comenzó su carrera como aprendiz de pintor de brocha gorda y decorador de teatros. Gracias a su talento y disciplina, pronto pasó a trabajar en el Theatre Royal de Edimburgo y posteriormente en Covent Garden (Londres), donde desarrolló un extraordinario dominio de la perspectiva y la composición arquitectónica, rasgos que más tarde serían fundamentales en sus paisajes.
Entre 1832 y 1833, Roberts emprendió un largo viaje por España, que resultaría decisivo para su fama. Llegó a la Península atraído por el mito del sur romántico: una tierra donde convivían las huellas de Roma, el islam y el cristianismo.
Recorrió Galicia, Castilla, Toledo, Sevilla, Granada y Córdoba, deteniéndose con especial atención en las ciudades andaluzas, cuyas arquitecturas mudéjares y paisajes luminosos despertaron su fascinación.
Durante su estancia en Córdoba, Roberts dibujó varios monumentos emblemáticos. Su obra “Interior de la Mezquita de Córdoba” destaca por la maestría con la que reproduce el inacabable bosque de columnas y arcos bicolores. La luz penetra suavemente por los vanos, acentuando la sensación de misterio y eternidad. No se trata de una simple descripción arquitectónica, sino de una visión espiritual: la Mezquita es presentada como un templo atemporal, símbolo de la continuidad entre las culturas islámica y cristiana.
También realizó vistas del Puente Romano, el Alcázar de los Reyes Cristianos y los muros califales, captando la serenidad del Guadalquivir y la grandeza silenciosa de la antigua capital omeya. Estas imágenes contribuyeron a forjar en Europa una imagen romántica de Córdoba como ciudad sagrada y melancólica, heredera de un esplendor perdido plasmando la fusión de lo islámico y lo cristiano que tanto atraía a los viajeros románticos británicos y franceses. Sus apuntes, más tarde convertidos en litografías, difundieron en toda Europa una imagen de la ciudad cargada de misterio, historia y exotismo.
Una de sus obras más conocidas es la “Interior de la Mezquita de Córdoba”, donde reproduce con minuciosidad el bosque de columnas y arcos de herradura iluminados por una luz dorada que acentúa la atmósfera espiritual del lugar.
Sus dibujos españoles se publicaron en Londres en la colección “Picturesque Sketches in Spain” (1837), con litografías de Thomas Shotter Boys, convirtiéndose en una referencia visual esencial para el público británico del siglo XIX.
El estilo de David Roberts combina la precisión arquitectónica con una sensibilidad romántica hacia la luz y el espacio. Su obra no solo documenta lugares, sino que los eleva a la categoría de escenarios históricos y simbólicos.
En su pintura se advierte el respeto por la arquitectura del pasado y un profundo sentido del tiempo, del esplendor y la ruina.
Gracias a sus viajes, Roberts contribuyó a formar en Europa una imagen romántica de Córdoba como ciudad monumental, espiritual y diversa. Su visión influyó en generaciones posteriores de pintores y viajeros, y sus litografías siguen siendo hoy una fuente de valor artístico e histórico.
Murió en Londres siendo miembro de la Royal Academy of Arts y reconocido como uno de los grandes cronistas visuales del siglo XIX. Su obra, distribuida por museos y colecciones privadas de todo el mundo, conserva intacta su capacidad de evocar la grandeza del pasado y el encanto del viaje. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Interior de la Mezquita de Córdoba. Óleo sobre lienso.

Molino de la Albolafia

La Carraola

Puerta del puente



