[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Ernesto Cardenal Martínez – Cosas de Cordoba

Ernesto Cardenal Martínez

El poeta que quiso liberar a Dios

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Ernesto Cardenal nació el 20 de enero de 1925 en la ciudad nicaragüense de Granada y falleció el 1 de marzo de 2020 en Managua, Nicaragua. Fue poeta, sacerdote, teólogo, escritor, traductor, escultor y revolucionario.

Figura clave de la teología de la liberación en América Latina, fundó la comunidad artística primitivista de Solentiname, y fue ministro de Cultura de Nicaragua entre 1979 y 1987, durante el gobierno surgido de la Revolución Sandinista.

Conocido por su obra poética, galardonada con diversos premios internacionales, Cardenal fue también un destacado activista político y social. Participó en la fallida Revolución de abril de 1954 contra la dictadura de Anastasio Somoza García, en la que murieron muchos de sus compañeros.

En 1957, tras una intensa experiencia mística, ingresó en la abadía trapense de Nuestra Señora de Getsemaní, en Kentucky (EE. UU.), donde fue discípulo del monje y escritor Thomas Merton. En 1965 se ordenó sacerdote en Managua.

Posteriormente fundó una comunidad casi monástica en las islas Solentiname, en el lago Cocibolca, donde desarrolló un importante proyecto de base cristiana y popular, plasmado en su célebre libro El Evangelio de Solentiname. Allí también impulsó una comunidad de pescadores y artistas primitivistas que alcanzó proyección internacional. Pasaba temporadas en las islas, donde leía a Rubén Darío, escribía poesía y celebraba la misa de Semana Santa.

En 1971 viajó a Chile, donde se reunió con el presidente Salvador Allende. Según el propio Cardenal, su visita coincidió con el anuncio del Premio Nobel de Literatura otorgado a Pablo Neruda, de quien reconoció una fuerte influencia en su obra.

Partidario de una «revolución sin venganza», colaboró activamente con el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Tras el triunfo revolucionario del 19 de julio de 1979, fue nombrado ministro de Cultura, cargo que ocupó hasta 1987, cuando el ministerio fue cerrado por razones económicas, derivadas del conflicto con Estados Unidos.

En 1980 fue galardonado con el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán.

Uno de los momentos más recordados de su vida pública fue el 4 de marzo de 1983, cuando el papa Juan Pablo II, durante su visita a Nicaragua, lo reprendió públicamente en el aeropuerto de Managua. Cardenal, arrodillado, fue señalado con el dedo por el pontífice, en una escena que se volvió símbolo de la confrontación entre el Vaticano y la teología de la liberación.

Un año después, el 4 de febrero de 1984, el papa Juan Pablo II lo suspendió a divinis del ejercicio del sacerdocio, junto a otros sacerdotes nicaragüenses como Fernando Cardenal (su hermano), Miguel d’Escoto y Edgard Parrales, todos vinculados al sandinismo.

Treinta años después, el 4 de agosto de 2014, el papa Francisco rehabilitó a Ernesto Cardenal y le levantó la excomunión. En 2019, poco antes de su muerte, pudo volver a celebrar misa, cerrando así un largo capítulo de desencuentro con la Iglesia institucional. Soledad  Carrasquilla Caballero. sccc.-

Juan Pablo II, un Papa aliado de los poderosos y que atacó con dureza, la Teología de la Liberación. En 1983, durante su visita a Nicaragua, Wojtyla se plantó delante del sacerdote Ernesto Cardenal, ministro de Educación en el primer gobierno sandinista. Le abroncó. Luego lo suspendió.

“Usted tiene que regular su situación”, le espetó el Papa polaco, a Ernesto que aguantó, de rodillas y con una sonrisa, el rapapolvo del Pontífice. Desde entonces fue ‘suspendido a divinis’, lo que implicaba la prohibición de ejercer como sacerdote.

Salmos

Salmo 1

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido

ni asiste a sus mítines

ni se sienta en la mesa con los gangsters

ni con los Generales en el Consejo de Guerra

Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano

ni delata a su compañero de colegio

Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales

ni escucha sus radios

ni cree en sus slogans.

Será como un árbol plantado junto a una fuente.

Salmo 5

Escucha mis palabras oh Señor

Oye mis gemidos

Escucha mi protesta

Porque no eres tú un Dios amigo de los dictadores

ni partidario de su política

ni te influencia la propaganda

ni estás en sociedad con el gángster.

No existe sinceridad en sus discursos

ni en sus declaraciones de prensa

Hablan de paz en sus discursos

mientras aumentan su producción de guerra

Hablan de paz en las Conferencias de Paz

y en secreto se preparan para la guerra

Sus radios mentirosas rugen toda la noche

Sus escritorios están llenos de planes criminales

y expedientes siniestros

Pero tú me salvarás de sus planes

Hablan con la boca de las ametralladoras

sus lenguas relucientes

son las bayonetas…

Castígalos oh Dios

malogra su política

confunde sus memorándums

impide sus programas

A la hora de la Sirena de Alarma

tú estarás conmigo

tú serás mi refugio el día de la Bomba

Al que no cree en la mentira de sus anuncios comerciales

ni en sus campañas publicitarias, ni en sus campañas políticas

tú lo bendices

lo rodeas con tu amor

como con tanques blindados.

Salmo 16

Oye Señor mi causa justa

atiende mi clamor

Escucha mi oración que no son slogans

Júzgame tú

y no sus Tribunales

Si me interrogas de noche con un reflector

con tu detector de mentiras

no hallarás en mí ningún crimen…

Tú que eres el defensor de los deportados

y de los condenados en Consejos de Guerra

y de los presos en los campos de concentración

guárdame como a la niña de tus ojos

debajo de tus alas escóndeme

libértame del dictador

y de la mafia de los gangsters…

Levántate Señor

sal a su encuentro

derríbalos

arrebátame de las garras de los Bancos

con tu mano Señor líbrame del hombre de negocios

y del socio de los clubs exclusivos

de esos que ya han vivido demasiado!

los que tienen repletas sus refrigeradoras

y sus mesas llenas de sobras

y dan el caviar a los perros

Nosotros no tenemos entrada a su Club

pero tú nos saciarás

cuando pase la noche

Salmo 21

Dios mío Dios mío ¿por qué me has abandonado?

Soy una caricatura de hombre

el desprecio del pueblo

Se burlan de mí en todos los periódicos

Me rodean los tanques blindados

estoy apuntado por las ametralladoras

y cercado de alambradas

las alambradas electrizadas

Todo el día me pasan lista

Me tatuaron un número

Me han fotografiado entre las alambradas

y se pueden contar como en una radiografía todos mis huesos

Me han quitado toda identificación

Me han llevado desnudo a la cámara de gas

y se repartieron mis ropas y mis zapatos

Grito pidiendo morfina y nadie me oye

grito con la camisa de fuerza

grito toda la noche en el asilo de enfermos mentales

en la sala de enfermos incurables

en el ala de enfermos contagiosos

en el asilo de ancianos

agonizo bañado de sudor en la clínica del psiquiatra

me ahogo en la cámara de oxígeno

lloro en la estación de policía

en el patio del presidio

en la cámara de torturas

en el orfelinato

estoy contaminado de radioactividad

y nadie se me acerca para no contagiarse

Pero yo podré hablar de ti a mis hermanos

Te ensalzaré en la reunión de nuestro pueblo

Resonarán mis himnos en medio de un gran pueblo

Los pobres tendrán un banquete

Nuestro pueblo celebrará una gran fiesta

El pueblo nuevo que va a nacer.

Salmo 25

Hazme justicia Señor

porque soy inocente

Porque he confiado en ti

y no en los líderes

Defiéndeme en el Consejo de Guerra

defiéndeme en el Proceso de testigos falsos

y falsas pruebas

No me siento con ellos en sus mesas redondas

ni brindo en sus banquetes

No pertenezco a sus organizaciones

ni estoy en sus partidos

ni tengo acciones en sus compañías

ni son mis socios

Lavaré mis manos entre los inocentes

y estaré alrededor de tu altar Señor

No me pierdas con los políticos sanguinarios

en cuyos cartapacios no hay más que el crimen

y cuyas cuentas bancarias están hechas de sobornos

No me entregues al Partido de los hombres inicuos

¡Libértame Señor!

Y bendeciré en nuestra comunidad al Señor

en nuestras asambleas.

Ernesto Cardenal