[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Puente de Barcas de Sevilla – Cosas de Cordoba

Puente de Barcas de Sevilla

Grabado del puente de barcas de Sevilla atribuido al artista flamenco Johannes Janssonius van Waesberge, más conocido como Ambrogio Brambilla o Ambrosius Brambilla, activo en el siglo XVI, aunque la versión coloreada que se muestras es una reproducción posterior.

El 9 de octubre del año 1171 —y no 1161, como a veces se ha confundido— se concluye el primer puente de barcas sobre el río Guadalquivir en Sevilla, una obra de gran importancia estratégica y urbana ordenada por el califa almohade Abu Yaqub Yusuf.

Este puente flotante fue construido mediante grandes barcazas unidas por cadenas de hierro y cubiertas con tablones de madera, permitiendo así el paso entre ambas orillas del río, conectando la ciudad amurallada de Sevilla con el arrabal de Triana y el Aljarafe. Su levantamiento marcó un hito en la historia urbana de la ciudad, ya que durante casi siete siglos —desde 1171 hasta 1852— fue el único puente de Sevilla sobre el Guadalquivir.

Abu Yaqub Yusuf, califa almohade desde 1163, ya conocía Sevilla, donde había ejercido como gobernador. Fue una ciudad que siempre prefirió frente a la califal Córdoba, a la que terminó desplazando como capital política y administrativa del Imperio almohade en al-Andalus. Desde Sevilla coordinó campañas militares hacia el norte, enviando tropas desde Córdoba hasta Mérida y más allá del Tajo, tomando Badajoz, saqueando territorios prninsulares y afianzando el dominio almohade.

Hasta entonces, no existía ningún puente sobre el Guadalquivir entre Córdoba y su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda. Al norte, el único paso permanente era el puente romano de Córdoba, construido en el siglo I a. C., que aún funcionaba como vía clave. Al sur, hasta el siglo XX —cuando se construyó el puente Alfonso XIII en 1926— no se volvió a levantar otro puente permanente sobre el Guadalquivir.

El puente de barcas almohade perduró durante más de 680 años, hasta que en 1852 fue sustituido por el actual puente de Isabel II, popularmente conocido como el puente de Triana. Su importancia no era solo funcional: fue un símbolo de conexión entre dos mundos, el urbano y el rural, el centro de poder y los arrabales, Oriente y Occidente.

Una de las representaciones más famosas del puente de barcas aparece en una vista panorámica de Sevilla de 1585, grabada por Ambrosio Brambilla y conservada en la Biblioteca Nacional de España. En esta imagen puede apreciarse la silueta del antiguo puente flotante, la Torre del Oro, las murallas, los barcos mercantes y la pujanza de la ciudad durante el Siglo de Oro. Este puente no solo facilitó el comercio, la expansión urbana y la movilidad de tropas y mercancías, sino que se convirtió en una parte esencial del paisaje, de la memoria histórica y de la evolución de Sevilla como metrópoli clave en la historia peninsular e incluso atlántica. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Gravado del Puente de barcas de Sevilla de Ambrosio Brambilla que se encuentra en la Biblioteca Nacional de España.