
Galán pidió dar las órdenes de su muerte fueron sus últimas palabras: “¡viva la República! ¡Fuego!”
El 12 de diciembre de 1930, el teniente Fermín Galán Rodríguez que habia nacido en San Fernando (Cádiz) en 1899, se convirtió en protagonista de uno de los episodios más simbólicos del tránsito de la monarquía a la república: la sublevación de Jaca, un intento audaz y anticipado de proclamar la Segunda República por medio de la acción militar.
Galán, profundamente influido por las ideas regeneracionistas, democráticas y sociales, convencido de que la vía pacífica no conduciría a una verdadera transformación del país. Junto con el capitán Ángel García Hernández, y apoyado por un pequeño contingente de oficiales y soldados, se levantó en armas en la ciudad de Jaca (Huesca) con el objetivo de proclamar la República y marchar sobre Madrid para derribar la monarquía de Alfonso XIII.
El plan inicial consistía en tomar posiciones clave en Jaca, avanzar hacia Huesca, y desde allí hacia Zaragoza y finalmente a la capital. Sin embargo, el levantamiento estuvo marcado desde el principio por una organización apresurada, problemas de coordinación y retrasos en las comunicaciones. Las fuerzas sublevadas llegaron a las puertas de Huesca en la madrugada del 13 de diciembre, donde fueron interceptadas por tropas leales al Gobierno. Tras un breve enfrentamiento, la rebelión fue sofocada.
fermin Galán y García Hernández fueron detenidos, juzgados por un consejo de guerra sumarísimo y fusilados al amanecer del domingo 14 de diciembre,( la pena de muerte no se podía ejecutar en domingo) apenas dos días después del levantamiento, en el polígono de tiro de Huesca. La rapidez del juicio y la ejecución causó una profunda conmoción en la sociedad española. La figura de Fermín Galán emergió de inmediato como símbolo del sacrificio por la libertad y la República. Su idealismo, su formación militar, su cultura humanista y su compromiso social lo convirtieron en mártir.
Pese al fracaso inmediato del levantamiento, la sublevación de Jaca no fue en vano. Cuatro meses después, el 14 de abril de 1931, la Segunda República fue proclamada en toda España, y el nombre de Galán fue invocado en discursos, homenajes y hasta en los muros de las casas. Muchas ciudades le dedicaron calles y monumentos. Su ejemplo fue inspiración directa para movimientos políticos y para intelectuales comprometidos.
En vida, Galán ya había mostrado inquietudes sociales, simpatía por el movimiento obrero y una férrea crítica a la desigualdad. Durante su estancia en África, donde se ganó el reconocimiento por su valor militar, también fue testigo del sinsentido de las guerras coloniales, lo que reforzó su pensamiento antimilitarista y su fe en la justicia social.
El día 7 de septiembre de 1934, el teniente Fermín Galán Rodríguez, recibió a título póstumo la Cruz Laureada de San Fernando, máxima distinción militar del Ejército español. Esta condecoración había sido solicitada en tres ocasiones sin éxito, hasta que la Segunda República, consciente del valor personal de Galán y de su frustrado deseo de recibir tal honor en vida, reabrió su expediente el 12 de junio de 1931, apenas dos meses después de la proclamación del nuevo régimen. Finalmente, el reconocimiento se concedió oficialmente mediante Orden Circular del 8 de septiembre de 1934, publicada en el Diario Oficial núm. 208, de fecha 9 de septiembre de 1934.
Fermin Galan había demostrado un extraordinario arrojo durante su participación en la Guerra de Marruecos, particularmente en la acción del poblado de Xeruta, en 1921. En ese combate, Galán, entonces teniente, organizó una resistencia desesperada en condiciones extremas, lo que le valió el respeto de sus superiores y compañeros, además del inicio de un expediente para la concesión de la Laureada. Sin embargo, el reconocimiento le fue negado en vida, en parte por sus ideas políticas progresistas y su temprana oposición a la dictadura de Primo de Rivera.
El gesto de la República al otorgarle la condecoración, aunque tardío, tuvo un fuerte valor simbólico. Galán no sólo había sido un héroe de guerra, sino también un idealista convencido que encabezó la sublevación militar de Jaca en diciembre de 1930, con la intención de derrocar la monarquía de Alfonso XIII e instaurar una república democrática. Su levantamiento, aunque fallido, fue el detonante moral y político que condujo a la proclamación de la Segunda República apenas cuatro meses después. Por ello, su figura fue rápidamente elevada al rango de mártir laico del nuevo régimen.
Tras el estallido de la Guerra Civil, sin embargo, su memoria fue borrada de la iconografía oficial del Ejército franquista. La Legión, cuerpo al que Galán estuvo vinculado, no lo incluyó entre sus laureados, ni en la historia oficial de la unidad publicada en 1971, lo que demuestra hasta qué punto su figura fue deliberadamente silenciada por el régimen vencedor.
El caso de Fermín Galán simboliza el conflicto entre la valentía militar y el compromiso político en una España dividida. Representa a una generación de oficiales que, lejos de limitarse al acatamiento ciego, aspiraron a transformar el país desde dentro del propio Ejército. Su fusilamiento, conmovió a la opinión pública y fue ampliamente recordada en la literatura, la música y el arte de los años republicanos. Calles, plazas y canciones populares perpetuaron su nombre, que aún hoy resuena como emblema de una República inconclusa. Soledad carrasquilla caballero. sccc.-
Antonio Machado escribio a Galan:
La primavera ha venido
del brazo de un capitán.
Niñas, cantad a coro:
¡ Viva Fermín Galán !”

Grupo de manifestación de camino al cementerio para visitar las tumbas de los mártires de la sublevación de Jaca. Huesca, 1931.

El 1 de junio de 1931 Alberti estrenaba Fermín Galán, una pieza teatral en homenaje al capitán fusilado por su participación en la frustrada Sublevación de Jaca de diciembre de 1930.

Biografía de Fermín Galán y Ángel García Hernández.

Cripta se construye bajo la Puerta de Alcalá de Madrid.

Enterramiento de Fermin Galan en el cementerio laico de Huesca

Nicho de Ángel García Hernández en el cementerio catolico de Huesca.

Portada de la revista Crónica del 13 de diciembre de 1931 en la que aparecen retratados los dos ofíciales fusilados un año antes.

El capitán Fermín Galán (izq.) y unos amigos fotografiados en Jaca». (Fotografía coloreas)

Crtel de la película Fermín Galán, de Fernando Roldán, 1931.

De la película sobre el capitán andaluz.