
La última bandera portuguesa que ondeo en Macao y fue arriada el 20 de diciembre de 1999. ( utilizada durante el periodo de administración portuguesa) se conserva en Museu da Presidência da República, situado en el Palácio de Belém.
Macao, la primera colonia europea en China, formó parte del distrito de Panyu, en la provincia de Cantón. Desde el siglo V, su puerto sirvió como refugio para los mercantes del Sudeste Asiático.
Los portugueses llegaron en 1513 y, tras varios intentos fallidos en otras islas, lograron establecerse en Macao en 1557, bajo un arrendamiento con China. Para 1563, la población de Macau ascendía a un millar de portugueses, casi todos casados con mujeres malayas y japonesas convertidas al cristianismo, además de varios miles de malayos de Malaca, indios y esclavos africanos. Macao se convirtió en la puerta de entrada del cristianismo al Imperio Chino. Así lo comprendieron los misioneros españoles establecidos en Manila (franciscanos, agustinos y dominicos), quienes se apresuraron a instalarse en la ciudad. Sin embargo, el virrey portugués de Goa exigió que estos establecimientos fueran entregados a órdenes religiosas portuguesas. A pesar de ello, los agustinos y dominicos lograron sortear esta orden.
El asentamiento prosperó como base comercial. En 1580, tras la anexión de Portugal a la Monarquía Hispánica, Felipe II de España heredó el trono portugués, y todos sus territorios pasaron a estar bajo su dominio. Durante la Unión Ibérica, Macao reconoció a Felipe II como soberano, aunque continuó enarbolando la bandera portuguesa.
España y Portugal compartieron enemigos, en especial los Países Bajos. En 1622, los holandeses intentaron tomar Macao, pero fueron rechazados. En el siglo XVII, la ciudad se consolidó como un centro comercial clave del imperio portugués, aunque su importancia disminuyó tras el auge de Hong Kong en 1842.
Portugal recuperó su independencia en 1640, tras la revolución que llevó a la Casa de Braganza al poder. Macao siguió siendo una colonia portuguesa hasta su devolución a China en 1999. En 1849, Portugal declaró la independencia administrativa de Macau, pero China nunca reconoció su soberanía. En 1887, el Tratado de Lisboa confirmó la ocupación portuguesa, aunque el gobierno chino lo consideró inválido. Durante la Segunda Guerra Mundial, Macao permaneció como un puerto neutral bajo la influencia japonesa.
Tras la Revolución de los Claveles en 1974, Portugal inició su proceso de descolonización y, en 1987, firmó la Declaración Conjunta con China, acordando la devolución de Macau el 20 de diciembre de 1999. Bajo la política de «un país, dos sistemas», la ciudad mantiene autonomía en asuntos internos hasta 2049. Este traspaso marcó el fin del imperio colonial portugués y el cierre definitivo de la colonización europea en China.
Manila, la capital de Filipinas bajo dominio español, estaba estratégicamente conectada con Macao a través del comercio del Galeón de Manila. Los mercantes españoles intentaron acceder a los beneficios del lucrativo comercio chino.
Los misioneros españoles, especialmente franciscanos, dominicos y agustinos, llegaron a Macao desde Filipinas con la intención de evangelizar en China. A pesar de las dificultades, algunos lograron establecerse en Macao y desde allí intentaron ingresar al interior de China. Uno de los casos más conocidos fue el del dominico Juan Cobo, quien en 1592 llevó a China libros cristianos en chino y logró contacto con eruditos locales. Otros misioneros españoles, como los agustinos, también lograron entrar a China desde Macao.
Los navegantes españoles y portugueses en Asia compartían enemigos comunes, principalmente los holandeses, que buscaban controlar el comercio en el Pacífico y el Sudeste Asiático. En 1622, la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales intentó capturar Macao, pero la ciudad resistió gracias a la defensa organizada por los portugueses y los refuerzos españoles llegados desde Manila.
Los españoles de Filipinas, preocupados por la creciente presencia holandesa en Asia, consideraron en varias ocasiones enviar apoyo a Macao para fortalecer sus defensas. Aunque Macao fue una colonia portuguesa, su historia estuvo estrechamente ligada a los navegantes españoles, especialmente durante la Unión Ibérica. La competencia comercial, la lucha contra enemigos comunes y la presencia de misioneros españoles en la ciudad son testimonio de la compleja relación entre españoles y portugueses en el Lejano Oriente. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Mapa de Macao de 1912

Macao en 1665

Portas do Cerco en 1890.

Sello de correos de 1898.

Moneda de 50 Avos.

Vista panorámica de Macao desde la colina de Penha.

Escudo del Gobierno de Macao entre el 17 de febrero de 1976 y el 20 de diciembre de 1999.