[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Parte del Discurso de Cicerón en defensa de Barbo. – Cosas de Cordoba

Parte del Discurso de Cicerón en defensa de Barbo.

Parte del Discurso de Marco Tulio Cicerón en defensa del gaditano Lucio Cornelio Barbo.
Traducido al española por Marcelino Menéndez Pelayo

……..Nada tan cierto como lo que ayer dijo a L. Cornelio Barbo, de que se ponía en riesgo toda su fortuna sin acusarle de ningún delito. No se le acusa de haberse apropiado furtivamente el título de ciudadano, ni de haber fingido su progenie, ni de ocultar su estado con alguna descarada mentira, ni de deslizar su nombre en la lista de los censores: se le acusa de haber nacido en Cádiz, lo cual nadie niega. …… ¿No ha triunfado tantas veces como partes tiene el mundo? ¿No ha vencido en cuantas especies de guerra se conocen? ¿Qué talento le falta? ¿No sirvieron a sus designios los azares y eventualidades, en vez de dejarse guiar por ellas? ¿No concurrieron a su fama la mayor fortuna y el mayor valor, hasta el punto de que todos atribuyeran sus éxitos más al hombre que a la diosa Fortuna? ……. ¡He ahí, pues, defensor de la federación y de los federados, la condición en que pones a los habitantes de Cádiz, tus conciudadanos! A los subyugados por nuestras armas, sometidos a nuestro dominio con el auxilio de los gaditanos, se les podrá conceder por el Senado y por nuestros generales, si el pueblo romano lo permite, el titulo de ciudadanos de Roma……si los gaditanos, por ejemplo, prescriben nominalmente a algún ciudadano romano que lo sea de Cádiz, libre será nuestro conciudadano de aceptar o no, y el tratado no impedirá, que el ciudadano de Roma pueda convertirse en ciudadano de Cádiz. Establece, además, nuestro derecho civil que no se pueda ser ciudadano de dos ciudades a la vez, ni dejar de serlo de Roma hasta que terminantemente se acepta la ciudadanía en otra parte. …..cuando, a semejanza de Hércules, que puso allí el termino de sus viajes y de sus trabajos, nuestros antepasados quisieron que los muros, los templos y los campos de Cádiz fueran límite del nombre y del poder de Roma. Han atestiguado la fidelidad de estos aliados algunos generales nuestros qué ya no existen, pero cuya fama y gloria es inmortal; los Scipiones, los Brutos, los Horacios, los Casios, los Mételos, y Cn. Pompeyo a quien auxiliaron con dinero y víveres, cuando, lejos de su ciudad, mantenía grande y empeñada guerra; y en estos tiempos puede atestiguarlo el mismo pueblo romano, al cual han suministrado trigo en una carestía, como lo han hecho otras muchas veces; por lo cual reclaman para sí y para sus hijos los que demuestren eximia virtud, sitio en nuestros campamentos y al lado de nuestros generales y pretores, y , finalmente, en nuestros combates y bajo nuestras banderas, para ascender gradualmente hasta la ciudadanía romana….. ¿Por qué la amistad de César no ha de serlé a Balbo grandemente honrosa en vez de causarle perjuicio? ….Compadeceos del que se ve procesado, no por cometer delito, sino por haberle favorecido un hombre eminente; no por crimen alguno, sino por discutirse a riesgo suyo un punto de derecho. Si el padre de Pompeyo; si Pompeyo mismo; si Lucio y Marco Craso; si Mételo, Sila, Mario; si el Senado y el pueblo romano; si los jueces que sentenciaron en caso análogo; si los pueblos aliados y confederados nuestros; si los antiguos Latinos no ignoraron este punto de derecho, ¿no ha de ser más útil y honroso para vosotros equivocaros con tales guías que recibir lecciones de un maestro tal como este acusador? Pero si vais a juzgar de lo que es cierto, patente, útil, probado y confirmado por un juicio, cuidad de no establecer con vuestra sentencia innovaciones a lo consagrado por las antiguas costumbres……Finalmente, tened, jueces, fija en vuestro ánimo la idea de que juzgáis en esta causa, no un maleficio de Cornelio Balbo, sino un beneficio de On. Pompeyo.

Estatuilla de Hércules Gaditanus, adulto, barbado, con tres manzanas en su mano izquierda del Jardín de las Hésperides, con incrustaciones de plata en sus ojos, resellos de restauración antigua e inscripción en el vientre. Posee una altura de 22 cm y de peso 1700 gramos, elaborada con la técnica de la cera perdida, siendo macizos la cabeza, brazos y piernas y hueco su tronco. La estatuilla corresponde a una técnica de fundición muy antigua y refinada.
Nos encontramos, por tanto, con un posible original griego de gran antigüedad, que puede ser por su técnica contemporáneo del original de Mirón, es decir, una copia reducida de la escultura de Samos, destinada como exvoto al templo gaditano. En este caso, sería un pequeño formato de la estatua de culto de Melqart-Hércules que existía en el famoso templo de Cádiz. Asimismo, también hay suficientes indicios para datarla en el siglo V a.C.
Se encuentra en el Museo de Cádiz. Sccc

Estatuilla de Hércules Gaditanus,  que puede ser  una copia reducida de la escultura de Samos del templo gaditano de Melqart.