
Antiguo patio de las abluciones de la mezquita Ibn Adabbas convertido hoy en el patio de la Iglesia del Salvador de Sevilla.
La mezquita de Ibn Adabbas, el primer gran templo de Isbilya
El 1 de octubre del año 1079, las tierras de Málaga y Sevilla se estremecieron bajo la fuerza de un terremoto de gran intensidad, uno de los más antiguos documentados en al-Andalus. Las crónicas refieren que aquel temblor sacudió la ciudad con tal violencia que derribó la parte alta del alminar de la mezquita mayor de Ibn Adabbas, centro espiritual y político de Isbilya.
Esta mezquita, que hoy conocemos transformada en la Iglesia del Salvador, había sido mandada construir por el emir ʿAbd al-Rahmān II entre los años 829 y 830, en una época de esplendor y consolidación del poder omeya en al-Andalus. El edificio recibió su nombre en honor de ʿUmar Ibn Adabbas, el qadi (juez) de la ciudad, quien además fue el responsable directo de su diseño y ejecución. Su construcción simbolizaba el crecimiento de la Sevilla islámica y su integración en la red de grandes ciudades del emirato.
Durante más de tres siglos, la mezquita Ibn Adabbas fue la aljama o mezquita mayor de Sevilla, el lugar donde se pronunciaban los sermones del viernes (jutba) y se congregaban los fieles para las grandes oraciones comunitarias. Su estructura, aunque modesta en comparación con las gigantescas aljamas de Córdoba o Toledo, era elegante y proporcionada: disponía de un patio de abluciones rodeado de pórticos y de una sala de oración orientada hacia el sureste, con su mihrab marcando la dirección de La Meca.
Aquel terremoto de 1079 dejó huellas visibles en la fisonomía urbana de la ciudad. Las crónicas indican que la parte superior del alminar —desde donde se llamaba a la oración— se vino abajo, dañando también parte del muro de la quibla y de las arcadas interiores. El suceso debió de causar una gran conmoción en la Sevilla del siglo XI, pues coincidía con un período de inestabilidad política, poco después del declive del califato cordobés y en plena época de los reinos de taifas.
A pesar de los daños, el templo fue restaurado y siguió siendo el centro religioso principal hasta finales del siglo XII. No obstante, con el paso del tiempo, su tamaño resultó insuficiente para la creciente población de la ciudad y para la pompa que requerían las ceremonias oficiales.
El 30 de abril del año 1182, durante el dominio almohade, se dejó de celebrar en ella el sermón del viernes, trasladándose la función de aljama a la nueva Mezquita Mayor al-Moharrem, que se levantó en el solar donde hoy se alza la Catedral de Sevilla. Con ello, el edificio de Ibn Adabbas perdió su rango principal, aunque permaneció en uso hasta la conquista castellana.
El conocimiento actual de esta mezquita primitiva se debe, en gran parte, al hallazgo de su epígrafe fundacional, inscrito sobre una columna de mármol hoy conservada en el Museo Arqueológico de Sevilla. En ella se puede leer la referencia a la fecha de construcción y al nombre de su promotor, confirmando la vinculación directa con el emir ʿAbd al-Rahmān II.
El solar donde se alzó la mezquita revela una continuidad de ocupación desde época romana. En las excavaciones se halló una moneda del emperador Augusto, lo que sugiere la existencia de una edificación tardo-romana anterior, quizá un templo o edificio público que fue reaprovechado en época islámica.
Tras la conquista cristiana de Sevilla en 1248, el templo fue consagrado al culto cristiano y convertido en la iglesia del Divino Salvador, aunque conservó parte de su estructura original. El actual patio de las abluciones, con sus galerías y su fuente central, sigue siendo uno de los espacios más evocadores de aquel pasado andalusí, un lugar donde el agua —símbolo de purificación— continúa fluyendo como lo hacía hace más de mil años.
Hoy, al recorrer el patio del Salvador o al mirar sus columnas antiguas, puede imaginarse aún el rumor del terremoto que sacudió la ciudad en 1079, el estruendo de las piedras cayendo del alminar y el eco lejano de las plegarias que un día llenaron la mezquita de Ibn Adabbas, el primer gran templo de la Sevilla islámica. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-