[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Francisco Pacheco de Córdoba – Cosas de Cordoba

Francisco Pacheco de Córdoba

Convento de Santa Isabel de los Ángeles de Córdoba

El 2 de octubre de 1590 falleció en Córdoba Francisco Pacheco de Córdoba, en la misma ciudad donde había nacido. Fue enterrado en el convento de Santa Isabel de los Ángeles, aunque se dice que sus restos fueron exhumados por la Orden de las Hermanas Clarisas antes de la venta del convento a la sociedad Arete 2016. Aunque que podrían descansar aún en la capilla mayor de su iglesia, extremo sigue sin confirmarse. Es posible que hoy reposen en un espacio destinado a convertirse en un salón de baile dentro del hotel proyectado para el lugar.

Nacido alrededor de 1530, Pacheco creció en una familia vinculada con los condes de Cabra, lo que le permitió acceder a una educación de calidad desde muy joven. Desde temprana edad mostró inclinación por los estudios eclesiásticos, alcanzando el doctorado en Derecho Canónico, disciplina central en la organización y regulación interna de la Iglesia Católica.

El siglo XVI fue un período de profundos cambios en la Península Ibérica. Felipe II gobernaba un vasto y complejo imperio, enfrentando múltiples desafíos. La Iglesia, inmersa en la Contrarreforma, buscaba reafirmar su autoridad frente al avance del protestantismo en Europa. En este contexto, los cargos eclesiásticos combinaban relevancia religiosa con influencia política y social.

Pacheco inició su carrera eclesiástica en Córdoba como deán del Cabildo Catedralicio, cargo que le otorgaba autoridad sobre el clero local y la administración de la catedral. Su labor destacó tanto que, en 1574, el Papa Gregorio XIII lo nombró Obispo de Málaga.

En Málaga, se enfrentó a graves desafíos: la diócesis sufría los efectos de crisis económicas y desastres naturales. Durante su episcopado destacó por su respuesta ante las epidemias de 1580 y 1585 y tras el terremoto de 1581, que dejó graves daños en la ciudad. Visitaba personalmente a enfermos y necesitados en el Hospital de la Torre Fonseca, y no solo ofrecía consuelo, sino que empleaba sus propios recursos para socorrerlos. Su compromiso cercano con la comunidad fortaleció su reputación como pastor entregado y protector del pueblo.

El 23 de abril de 1587, tras ser presentado por Felipe II, Pacheco asumió el obispado de Córdoba, regresando a su ciudad natal en un momento de gran tensión social. La Pragmática Sanción de 1567, o Pragmática antimorisca, restringía el uso del árabe y las costumbres moriscas, obligando a vestir al estilo castellano. Para abordar estos conflictos de manera más directa, Felipe II trasladó las Cortes Generales a Córdoba.

Durante su episcopado, Pacheco impulsó notablemente las obras de la Catedral de Córdoba, construida sobre los cimientos de la antigua Mezquita Aljama. Estas reformas no solo mejoraron la estructura del edificio, sino que reforzaron su simbolismo como centro de poder religioso en la ciudad.

Francisco Pacheco de Córdoba no fue únicamente un hombre de fe, sino un líder profundamente comprometido con su comunidad. Su vida demuestra cómo el liderazgo eclesiástico del siglo XVI podía trascender los deberes religiosos, impactando directamente en la vida de la gente y consolidándose como un verdadero protector de los más vulnerables. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Se escribe en este libro que al Obispo Francisco Pacheco de Córdoba le cogió la muerte, causada de un mal de riñones. Aconsejárosle los médicos que si su señoría hubiese amistad con una mujer se aseguraría la vida; y el Obispo le respondió que no quería vida con ofensa a Dios; que la daba él y otras mil que tuviera para que no fuese Dios ofendido. El cual se lo llevó a gozar de sí premiando sus muchas virtudes.