[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. La Galeona de Lepanto – Cosas de Cordoba

La Galeona de Lepanto

La Batalla de Lepanto y la Virgen del Rosario de Álvaro de Bazán

La Batalla de Lepanto, ocurrida el 7 de octubre de 1571, es recordada como uno de los enfrentamientos más importantes del siglo XVI entre la Liga Santa y el Imperio Otomano. Entre los que participaron en esta decisiva victoria cristiana se encuentra Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, cuya nave llevaba una imagen de la Virgen del Rosario, conocida por los marineros como la Galeona. Esta talla no solo simbolizaba la protección divina, sino que, tras la batalla, se convirtió en un icono de devoción y agradecimiento por la victoria.

Entre las naves que participaron en Lepanto destacaba la galera La Loba, comandada por Álvaro de Bazán. Construida en los astilleros de Cartagena, era una de las embarcaciones más sólidas y veloces de la escuadra española. Su proa lucía una imagen de la Virgen del Rosario, a la que los marineros se encomendaban antes del combate. Desde su puente, Bazán dirigió con precisión el flanco derecho de la Liga Santa, ejecutando una maniobra envolvente que resultó decisiva para quebrar la línea otomana. La Loba, con su artillería pesada y su disciplinada dotación, fue una de las primeras en abrir fuego, marcando el curso de la batalla. Tras la victoria, el propio Don Juan de Austria y el mismo Flipe II elogió públicamente la pericia de Bazán, asegurando que su actuación había salvado a la flota cristiana en los momentos más críticos del combate. Desde entonces, el nombre de La Loba y la Virgen que viajaba en su proa quedaron unidos para siempre a la gloria de Lepanto.

El término Galeona fue utilizado por los marineros para referirse a las imágenes que viajaban con ellos en las naves que surcaban la Mar Océana, hacia América y Filipinas. En el caso de la Batalla de Lepanto, la Virgen del Rosario que llevaba Álvaro de Bazán en su navío cobró especial relevancia. Esta pequeña talla, esculpida en madera policromada y de autor desconocido, fue realizada en el siglo XVI.

Durante el enfrentamiento naval, los marineros y soldados andaluces, fervientes devotos de la Virgen, invocaron su intercesión. Tras la victoria sobre los otomanos, muchos atribuyeron el éxito a la protección de esta imagen, comenzando a llamarla la Virgen de Lepanto.

La Virgen del Rosario que acompañó a Álvaro de Bazán en Lepanto no solo quedó ligada a la batalla por la devoción de sus contemporáneos, sino también por su iconografía. A partir de la victoria, la imagen fue venerada y su culto se expandió. Esta devoción trascendió las fronteras de lo militar y lo marítimo, consolidándose como un símbolo de protección y victoria.

En el siglo XVII, la Virgen del Rosario de Lepanto experimentó una serie de modificaciones. La talla original fue recompuesta y se le añadieron elementos para aumentar su tamaño, adaptándose a las modas de la época. La escultura se transformó en una imagen de candelero, lo que le permitió vestirse con ricos atuendos de la corte de Felipe II. Aunque se modificó su apariencia, se dice que el núcleo de la talla original permanece dentro de la figura actual.

Es importante no confundir a la Virgen de Lepanto con la Virgen de la Victoria, otra imagen estrechamente relacionada con la batalla. La Virgen de la Victoria fue un regalo del papa Pío V a Don Juan de Austria, el comandante de la flota de la Liga Santa, y estuvo también presente en Lepanto. Tras el conflicto, esta imagen pasó por diferentes localizaciones y hoy se encuentra en el Museo Naval de Madrid. A pesar de compartir una conexión con Lepanto, las dos imágenes tienen orígenes y trayectorias distintas.

Álvaro de Bazán decidió legar la Virgen del Rosario de Lepanto a los dominicos de Granada, donde fue recibida con gran devoción. La presencia de la imagen en Granada promovió el culto al Rosario en la ciudad, creciendo de tal manera que, el 20 de septiembre de 1588, el rey Felipe II otorgó el privilegio del toque de la campana de la Torre de la Vela de la Alhambra cada víspera y día de la fiesta del Rosario, una tradición que continúa hasta nuestros días cada 7 de octubre.

La imagen de la Virgen del Rosario de Lepanto se conserva en el convento de los dominicos de Santa Cruz la Real, en Granada, hoy parroquia de Santo Domingo. La figura, coronada como reina, se encuentra en un camarín barroco del siglo XVIII, un espacio lujosamente decorado a la moda de Roma y París. Su vestimenta, hecha de plata repujada, refleja la majestuosidad de una figura que fue considerada Capitana General de la Armada Española, vinculada por siempre a la histórica victoria en la batalla de Lepanto.

La historia de la Galeona de Lepanto y la Virgen del Rosario no es solo un testimonio de la devoción mariana de los marineros españoles, sino también un símbolo cultural y religioso que ha perdurado a través de los siglos. Desde su papel como protectora en la batalla hasta su legado en la ciudad de Granada, la Virgen del Rosario de Lepanto sigue siendo un ícono de victoria, fe y tradición. Soledad Carrasquilla caballero. sccc.-

La virgen del Rosario de Lepanto en su camarín del convento de los dominicos en Granada, el más importante monumento dedicado a la Batalla de Lepanto.
El camarín a la moda de Roma y París del siglo XVIII, para una figura coronada como reina. Capitán General de la Armada Española, y que dicen que ganó una de las batallas más decisivas del siglo XVI. La Capitana de Lepanto es una talla de madera con un traje en plata repujada.