
Monoplano Blériot XI, igual al que sobrevoló Córdoba en 1910
El día 19 de mayo de 1910… ¡Córdoba volvió a soñar con volar!
El protagonista fue el aviador francés René Barrera, quien aterrizó a los mandos de un monoplano Blériot XI, una de las aeronaves pioneras en la historia de la aviación, equipada con un motor de tan solo 50 caballos de potencia.
Más de 1.000 años después de que Abbás Ibn Firnás realizara en Córdoba el primer experimento científico de vuelo, planeando sobre el cielo de al-Ándalus en su histórico intento de surcar el aire, la ciudad volvió a ser testigo de una hazaña aeronáutica.
El 19 de mayo de 1910, durante las fiestas de aviación celebradas en la ciudad, el aviador francés René Barrier realizó un vuelo en un monoplano Blériot XI, diseñado por el célebre Louis Blériot, famoso por haber cruzado el Canal de la Mancha el año anterior. Esta aeronave se había consolidado como un emblema de los primeros años de la aviación.
El aterrizaje se produjo en un campo improvisado a las afueras de Córdoba, exactamente en el lugar donde hoy se ubica el aeropuerto de la ciudad. Aquel terreno, entonces sin infraestructura ni señalización, se convirtió por unas horas en la pista de uno de los primeros vuelos civiles de Andalucía.
El evento causó gran expectación entre la ciudadanía cordobesa, que se congregó para presenciar el prodigio de ver una máquina elevarse en el cielo por primera vez. Los periódicos locales de la época lo narraron como un auténtico acontecimiento histórico y moderno, digno del nuevo siglo que apenas comenzaba.
Aquella visita aérea no solo dejó boquiabiertos a los cordobeses, sino que marcó el inicio simbólico del vínculo entre la ciudad y la aviación, décadas antes de que se construyera el actual aeropuerto, inaugurado oficialmente en 1958.
La hazaña de Barrera comenzó desde un campo improvisado ubicado junto a la fábrica de La Electromecánica, una importante instalación industrial de la época. Este espacio, transformado temporalmente en pista de despegue, se convirtió en el punto de partida de su vuelo. Décadas más tarde, en los años 30, el lugar adquiriría una relevancia aún mayor al ser adaptado como aeródromo militar. Desde allí operaron, durante la Guerra Civil Española, aeronaves como los Breguet XIX, Nieuport-52 y Aero-101, empleadas en misiones de reconocimiento y apoyo táctico.
El aterrizaje de Barrera fue igualmente notable: tuvo lugar en un campo diferente al del despegue, que, de manera curiosa, coincide con la ubicación del actual aeropuerto de Córdoba. Este hecho vincula simbólicamente el pasado y el presente de la aviación en la ciudad, desde los audaces experimentos de Ibn Firnás hasta los primeros vuelos modernos que marcaron el siglo XX.
Porque ese sueño de volar no era nuevo. Más de mil años antes, en el siglo IX, un sabio andalusí ya había soñado con conquistar los cielos.
Su nombre era Abbás Ibn Firnás. Científico, poeta, astrónomo y alquimista, construyó una especie de paracaídas alado con el que se lanzó desde una torre de Córdoba.
Según las crónicas, planeó durante varios segundos antes de caer. Aquella hazaña, aunque fallida, fue el primer intento documentado de vuelo controlado en la historia.
Cuando René Barrier descendió en 1910, no lo sabía, pero aterrizaba en tierra de pioneros del aire, donde Ibn Firnás ya había abierto las alas del conocimiento y la imaginación siglos atrás.
Desde entonces, Córdoba sigue siendo tierra de sueños elevados… Soledad Carrasquiulla Caballero. sccc.-

René Barrier en una publicación de la época